viernes, 9 de diciembre de 2022, 02:54

El monstruo “IDA”

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Hay zonas marinas, en los importantes océanos, que siempre anduvieron revueltas; nunca se vieron libres de tempestades virulentas, de monstruos que aparecían con demasiada frecuencia para hacer daño al resto de seres vivos que solo buscaban una vida tranquila. Monstruos que navegaban sin respeto a las normas de la Naturaleza; corrientes, mareas y tsunamis que deambulaban subidos a las olas que movían la masa marina. Parecía que esas anomalías ya se habían convertido en algo normal.


Pero no. La Naturaleza es imprevisible. Esa es precisamente una de sus reglas de funcionamiento: “que es imprevisible”. De pronto, sin que nadie lo previese aparece la “MAR” dispuesta a sorprendernos. Nos ha sorprendido con un nuevo modelo de monstruo. Un monstruo absolutamente novedoso y único: el monstruo “IDA”. Ha aparecido sobre una gran ola aznariana, dirigido por la “MAR”. Pero, siguiendo su comportamiento, todo hace pensar que esta vez el diseñador y constructor, no ha sabido dotarlo de un mecanismo de control a distancia. Se mueve a sus anchas sin miramiento alguno.


La falta de control y sus poderosos tentáculos pueden acabar, incluso con sus propios creadores. Ya apareció, no hace mucho, un monstruito que parecía temible, pero para el monstruo “IDA” nada es defendible; se lo zampó en un santiamén. Nada se le resiste. Puede engullir a los que se presenten, sean de su acera o de la de enfrente. Da igual, busca sobrevivir como sea por encima de todo y de todos. No existe el botón desde el que se pueda controlar. Nos ha sorprendido, con un poder irreconocible. Creo que ni la “MAR” puede con él.


La única esperanza que cabe albergar, es el botón de la autodestrucción. ¿Estará activado? Nos queda la duda de si se activará antes de destruir a quien parecía que había llegado a controlarlo. Surgió la necesidad de poner orden en ese fuerte oleaje destructivo. Se pensó en el dique de contención que de forma moderada y firme, sin remover más las turbulencias, lograra amainar el temporal creado por el monstruo “IDA”. Pero hay mucho miedo de que el monstruo devore a quien venía a utilizar el mando de control. ¿De verdad no hay nadie capaz de poner fin a las turbulencias de ese océano revuelto?



Julio García-Casarrubios Sainz

http://juliocasarrubios.blogspot.com