martes, 29 de noviembre de 2022, 23:04

Vuelve el fascismo

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Josc3a9 manuel garcc3ada margallo



Han sido muchos los analistas que lo vienen advirtiendo: “Que el fascismo está llamando a la puerta” No. No hay miedo. Con no abrirle está solucionado. Sí. Es verdad. Algunos partidos, incluso de derechas no han hecho caso a las llamadas. Han puesto en práctica aquello del cordón sanitario. Se han negado a pactar con ellos. No han pensado en intereses electorales. Tenemos el caso de partidos conservadores europeos que han preferido pactar con partidos de izquierdas, antes que hacerlo con la ultraderecha.


Porque la ultraderecha, Sr. Margallo, no es equidistante al radicalismo de izquierdas, por muy a la izquierda que Vd. los quiera colocar. Parece increíble que un político que ha desempeñado cargos técnicos en la Comunidad Europea, y que ha sido ministro de Asuntos Exteriores en España, diga esas cosas. Por muy radical que sea, comprendo y respeto, que no se esté de acuerdo con sus postulados, los partidos de izquierda en la Europa actual, son democráticos, no son antisistema, no van contra Europa, defienden los derechos de la mujer, no son racistas, no son un peligro para la democracia.


¿Volveríamos a vivir otros holocaustos? No. Estoy convencido de que no; aunque nunca se puede decir “de esta fuente no he de beber por muy turbia que la vea”. No. No pueden volver los holocaustos, porque la sociedad progresa, aunque a algunos les pese; la sociedad avanza hacia mejor. Pero que no lleguemos al holocausto no significa que la llegada de los fascismos supondrá un frenazo, cuando no un retroceso en los avances sociales.


La sociedad avanza inexorablemente hacia un mayor y mejor nivel en derechos sociales. Pero cuesta mucho tiempo y trabajo conseguirlos, y se pueden perder en un cuarto de hora. De ahí la necesidad de luchar todos, izquierdas y derechas, porque no vuelva. Acercarse, hacerse fotos, pactar o coaligarse con la ultraderecha, debería estar prohibido en el catecismo de los partidos democráticos. Pactar, dialogar, o hacerse fotos de familia es ponerles la alfombra roja para que consigan alcanzar su arco triunfal. Con el estado del bienestar, y los derechos y libertades universales, no se juega. Es sagrado y no puede ser moneda de cambio para alcanzar el poder. Es responsabilidad de todos.



Julio García-Casarrubios Sainz

http://juliocasarrubios.blogspot.com