viernes, 12 de agosto de 2022, 04:33

Conservadurismo

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Ser conservador es una forma de entender la vida; digna de todo respeto. Es más: creo que, de alguna manera, todos tenemos algo de conservadores. Y es verdad: siempre encontraremos algo bueno para conservar; algo que encierre valores dignos de mantener en la vigencia. Por ello, los partidos de derechas que fundamentan sus actuaciones en el conservadurismo, hacen bien, aunque no se comparta. Yo creo más en el progresismo, pero admito que a veces el progreso se fundamente en posiciones conservadoras. El mundo sin progreso no avanza.


Pero ese no es el problema. Lo conservador y lo progresista se pueden armonizar; se pueden entender. El problema lo crean, un sector de los conservadores, cuando lo entienden, lo emplean, para frenar el progreso; para evitar que el mundo avance. Unos para conservar sus privilegios y otros para mantener su posición ideológica. “Los demás son otra gente; los demás son un peligro”. Y más que defender su posición lo que hacen es sembrar odio, es sembrar el miedo a que vienen los malos. Ahí nacen los mensajes de amenazar con: “Vienen los malos, los rojos, los comunistas”. Ahí nace el dilema de “Comunismo o libertad”.


Miedo y odio, en lugar de defender sus posicionamientos. Es un fenómeno que está haciendo mucho daño al prestigio de la política, mucho daño a la convivencia; está rompiendo España, la está polarizando. Se ha prostituido el debate social y el quehacer político. La base de una política honesta es exponer cada uno su posición, y defenderla; defenderla con respeto y tolerancia. Tratar de convencer que lo que uno propone es mejor que las propuestas del adversario. Explicación, debate, defensa, diálogo y respeto. Y que gane el mejor.


Si el conservadurismo se quiere prestigiar no tiene otro camino de demostrarnos la bondad de sus propuestas. Qué proponen los conservadores y progresistas sobre la Educación, sobre la Sanidad, sobre las relaciones laborales, sobre los impuestos, sobre la inmigración, sobre la energía. Sería un debate constructivo y aleccionador, poner encima de la mesa lo público y lo privado, o la pluralidad territorial ¿No será, -me pregunto-, que tienen miedo a que sus propuestas no salgan bien paradas en un debate clarificador? ¿No será que les interesa más el ruido que las nueces?



Julio García-Casarrubios Sainz

http://juliocasarrubios.blogspot.com