Ruido y sólo ruido

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240122 va opinion



No hay otro objetivo: “Hacer ruido”; mucho ruido. Se busca presentar una táctica histriónica para llamar la atención; y al mismo tiempo eludir el verdadero debate. No es nuevo; no es exclusivo de Pablo Casado. Da igual que se trate de las vacas, que del reparto de los fondos europeos. Lo importante es hacer ruido; lo importante es que vaya calando el mensaje de que este Gobierno socialista y comunista es un peligro para España. “Exagera que algo quedará” El daño se hace poco a poco.


El fenómeno no es nuevo, ni casual, ni espontáneo; ni es ingenuo. Es algo que se viene conformando desde hace tiempo para esconder el fracaso del neoliberalismo. El sector más radical del liberalismo ante el avance de los valores de libertad, igualdad y derechos humanos, decide tomar las riendas y construir la fábula de un nuevo liberalismo, el conocido como neoliberalismo. Arranca con el “thacherismo” y ha seguido hasta la actualidad con la ultraderecha, más algún sector de la derecha que busca refugio bajo sus faldas.


Ha llegado hasta nuestros días de la mano del aznarismo y el trumpismo. No pueden defender, ni debatir sus posicionamientos, porque no son confesables. Están convencidos de que el bienestar social no puede llegar a todos. Piensan que eso es vivir por encima de las posibilidades; piensan que se les acaba su estado de privilegio, y se agarran a él con uñas y dientes. Saben que su teoría no puede ser defendible; saben que trae precariedad, desigualdad, pobreza y corrupción; saben que es un freno total al progreso de la sociedad.


Y por eso se dedican al ruido. No tienen otra herramienta. Empiezan por no reconocer la legitimidad del adversario. Y pasan al negacionismo absoluto. Hoy condenan las macrogranjas, y mañana se enfrentan a los que las condenan. Recurren descaradamente a los sentimientos patrios para alimentar a los suyos; y anuncian su victoria como única solución a los desmanes. Anuncian su “milagro económico”. Pero…, se equivocan en una cosa: El progresismo siempre vence al conservadurismo -mal entendido-. La sociedad avanza, lo quieran o no. Los avances llegan, y sin posibilidad de oponerse. Pero sería deseable que llegaran mediante un debate duro, pero honesto, arrimando el hombro, con propuestas, y sin ruido.



Julio García-Casarrubios Sainz

http://juliocasarrubios.blogspot.com