Gracias pandemia

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040421 rg covid




Dicho así, hasta puede sonar mal. No es que le tengamos que agradecer nada a la pandemia; no es que la pandemia haya traído cosas buenas; pero sí, podíamos, al menos, podíamos echar mano al refranero y decir que “no hay bien que por mal no venga”. La pandemia, junto a otras corrientes que ya se venían produciendo, ha mostrado, a quienes no quieren verlo, a quienes no les interesa verlo, que el neoliberalismo está fracasado; ha sido un fracaso; solo ha traído precariedad y desigualdad.


El liberalismo es una corriente ideológica, que nos guste o no, merece todo el respeto. Se puede poner encima de la mesa, junto a otras corrientes, y de todas ellas, obtener conclusiones válidas y aceptables. Lo que no se puede aceptar es que algunos, utilicen como pretexto,-como escudo- ese liberalismo, para introducir unos intereses económicos y sociales que solo benefician a unos pocos. Es el conocido como neoliberalismo de los “hombres fuertes”. Las cabezas pensantes de esos hombres fuertes que se consideran los únicos legitimados para ejercer el poder.


Ha tenido que pasar casi un siglo de vaivenes en la alternancia, entre capitalismo y socialismo, para que nos veamos, hoy, rememorando al profesor de la Universidad de Edinburgo, Walter Eucken, padre del “ordoliberalismo”. Corriente que otorgaba el beneplácito al capitalismo, siempre puesto al servicio de la sociedad. Libertad de mercado e iniciativa privada, sí; pero bajo un “Estado expectante” para evitar abusos desencadenados bajo el pretexto de esa libertad de mercado y privatizaciones, sin control alguno. Fue el pacto entre el capitalismo social y la socialdemocracia, acabada la Segunda Guerra Mundial; y que algunos han intentado, y siguen intentando, hacer saltar por los aires.


Eso es lo que ha visualizado la pandemia: La ciencia dispuesta a luchar contra el virus, la iniciativa privada para fabricar el producto, la logística perfectamente organizada de común acuerdo, y la aplicación universal y gratuita a todas las personas, ha hecho que la vacunación sea un éxito, imposible sin la intervención del Estado. Esto les debería hacer pensar a muchos el error en el que nos han sumido. Error crematístico para interés de unos pocos listos. Y seguirán. Seguro.



Julio García-Casarrubios Sainz

http://juliocasarrubios.blogspot.com