La leal oposición

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260721 va pablo casado



La oposición que tenemos en España será de todo menos leal. Por cierto: algo poco novedoso; es el tipo de oposición que ejerce la derecha en España desde los años noventa. Y es que no es fácil hacer oposición. Hay que conocer muy bien lo que es gobernar; hay que saber analizar con conocimiento y honestidad lo que está haciendo el Gobierno; hay que rechazar con contundencia lo que es esté haciendo mal; pero siempre basados en argumentos sólidos. Porque de lo contrario puede suceder que se vuelva en contra de las propias intenciones de la oposición.


Ejercer de oposición no es decir a todo que no; no es decir que todo está mal, lo esté o no lo esté. Pero sobre todo, ejercer de oposición, es construir una alternativa para alcanzar el poder, y demostrar a la sociedad que lo sabe hacer mejor. Y siempre teniendo muy presente el principio de lealtad. No ser leales al Gobierno de tu país, es faltar, ineludiblemente, a la lealtad a tu país. No confundir una acción de gobierno que esté mal, y rechazarla, con dañar la imagen de tu propio país. Se le hace daño a todos, y la oposición corre el riesgo de quedar peor que “Cagancho en Almagro”.


A mi juicio es lo que está pasando con el tema de Afganistán, -del que hablaremos en otro momento-. No le hemos oído a la oposición ni una palabra de lo que habría que hacer; no le hemos oído un análisis serio de lo que ha pasado; no le hemos oído ni una sola propuesta. Solo el mantra de que el presidente del Gobierno ha estado de vacaciones, y no ha estado a pie de obra. Claro, ha sucedido lo que tenía que suceder: un buen patinazo, “una costalá”, que los ha dejado fuera de juego.


Aparece la imagen de Pedro Sánchez en la base aérea de Torrejón acompañado de la presidenta de la Comisión Europea y del presidente de Consejo Europeo en un acto que supone convertir a España en el centro de evacuación de toda Europa, y oyendo los agradecimientos, tanto de Ursula Von der Leyen, como de Charles Michel, al Gobierno de España por haber entendido los principios fundamentales de Europa, y se han debido quedar a cuadros. Se ha tenido que comer con patatas todo lo que han dicho de Pedro Sánchez. Si hubiesen obrado con conocimiento del complicado tema de los talibanes y un pelín de lealtad, otro gallo cantaría. Ser leales al Gobierno, no es una buena costumbre, que lo es; es una obligación



Julio García-Casarrubios Sainz

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