El cambio es posible

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220221 va opinion




Los resultados del 14-F en Cataluña tienen varias lecturas. Quizá sea pronto para ver con perspectiva el horizonte que se presenta, una vez que los catalanes han ido a las urnas. Una visión más pesimista podría conducirnos a pensar que nada ha cambiado. Y, en lo esencial, habría razón. El independentismo ha vuelto a dominar el tablero. Visto así, es una muy mala noticia. Todo seguirá igual, o casi igual: el procés vivo, la ruptura social, la confrontación, y el abandono total en la política que necesita Cataluña para volver a ser lo que siempre fue.


Ese sería el triste panorama si, como parece ser, los independentistas logran formar gobierno. Con una pequeña, pero importante diferencia: ahora no son los antiguos convergentes, la derecha tradicional y corrupta del “tres per cent”, los que dirigen la operación; ahora le toca dirigir la orquesta a un partido de izquierdas que piensa más en el dialogo y en la transversalidad. No hay que menospreciar esa pequeña diferencia. Podría vislumbrarse algún cambio, -ilusorio quizá-. Muy difícil porque Esquerra parece decidida a priorizar el independentismo a su posición de izquierda.


Y precisamente ahí está la clave. Esquerra Republicana de Cataluña tiene la llave para el diseño de un futuro a corto y medio plazo. El partido de Aragonés puede decidir si apostar porque sume el independentismo, dominando la situación- lo más probable-, y seguir igual que en estos aciagos años, o hacer que las izquierdas se sumen como fuerza dominante, -poco probable-. Se han comprometido demasiado.


La elección no es fácil. Hay que estar ahí, en medio de todas las sensibilidades que se mueven: unas muy legítimas, y otras provocadas por el efecto de la confrontación que algunos han creído rentable. Pero una cosa si está muy clara, es un hecho real. Illa y Aragonés, situados en lugares muy opuestos, tienen en común lo que otros ni tienen, ni quieren, ni saben: “El dialogo como forma de hacer política”, además de “políticas de bienestar y progreso”. Dirigir uno el Gobierno y el otro la oposición, uno u otro, supone un cambio de enorme trascendencia. No es lo mismo que un Gobierno dirigido por Puigdemont o Torra y con Ciudadanos como líder de la oposición. Confrontación y retrocesos asegurados. Eso no se va a dar. Sí. Podemos ser optimistas. Hoy estamos mucho mejor que hace una semana.




Julio García-Casarrubios Sainz

http://juliocasarrubios.blogspot.com