No. Para esto no

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080221 va opinion




Para esto no acudimos cada cuatro años a las urnas. Estamos desacreditando, tirando por la borda, el muy deseado sistema democrático. No elegimos a políticos para que centren toda su actividad en estudiar el insulto, la mentira, el mensaje, que más daño haga al adversario y mejor esconda las vergüenzas propias. No elegimos a quienes nos tienen que gobernar para que piensen exclusivamente en sus intereses, no siempre lícitos. Los elegimos para que escuchen las necesidades de los ciudadanos, para que debatan y busquen las fórmulas más adecuadas.


Este problema no es de hoy. Algunos lo venimos denunciando hace años. O la democracia acaba con la corrupción y la desigualdad, o ellas mismas acaban con la democracia. En los años setenta y ochenta, políticos y ciudadanos, de izquierda y de derechas, todos, supieron -y quisieron- cambiar el modelo de Estado. Cambiaron el modelo político, económico y social de todos los españoles. Políticos y ciudadanos. Porque a los políticos los elegimos los ciudadanos. Tiene que haber un sentimiento generalizado de lo que necesita la sociedad. Todos somos responsables.


Pero llegaron los años noventa. La sociedad se relajó. Pensamos que ya lo teníamos todo. Nos acomodamos. No fuimos conscientes de que llegaba una generación de políticos que buscaban parasitar las instituciones en beneficio propio; al más puro estilo anterior al regeneracionismo decimonónico. Que solo pensaban en intervenir todo: los medios de comunicación, la Justicia, las propiedades del Estado; que estaban dispuestos a intervenir hasta en los resultados electorales. No nos dimos cuenta, o no quisimos darnos cuenta, de que esa generación llegaba para quedarse. Y ahí tenemos el resultado: Crispación; y lo que es peor, Corrupción y Desigualdad.


Y no cambiará hasta que la sociedad sea consciente de que hace falta una nueva generación que le dé la vuelta a la tortilla. Una generación que sepa escuchar las necesidades de la gente, los cambios urgentes, la moral política. Una generación que sepa devolver a España los valores que nos dimos en los años setenta y ochenta. Es una exigencia si no queremos que los problemas que nos rodean nos exploten en las manos. Y esa generación la tenemos que elegir los ciudadanos. Es para eso para lo que acudimos a las urnas. Tiene que existir una conciencia general y profunda.




Julio García-Casarrubios Sainz

http://juliocasarrubios.blogspot.com