Malo…. y bueno

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Hace un año, justamente un año, todos nos estábamos deseando una Feliz Navidad, al tiempo que manifestábamos el deseo de un año mucho mejor que el terminado 2019. Acabábamos de atravesar un año de inestabilidad política. Un año en el que se había puesto de manifiesto que, ni políticos ni ciudadanos, terminaban de asimilar que el bipartidismo había pasado a la historia, y que nos estaba costando mucho trabajo adaptarnos a la pluralidad que marcaban los nuevos tiempos.


No teníamos ni pajolera idea de lo que se nos avecinaba. De que estábamos en el umbral de un año que hoy todos pensamos, podía calificarse como uno de los peores años de nuestra historia reciente. Pero tampoco hay que exagerar, ni olvidar que España ha pasado por momentos muy difíciles a lo largo y ancho del siglo XX. Los que llegamos a este maravilloso mundo en plena Guerra Civil, hemos visto malo y bueno. Sí. Lo mismo que en el año 2020. España ha pasado momentos convulsos, pero creo justo reconocer que la sociedad de hoy vive mejor, por lo general que la sociedad de los años treinta. Igual que en el 2020; que en algo hemos ganado.


Yo resumiría el año 2020, en dos cuestiones claramente dañinas: la pandemia que nos ha hecho polvo en todos los sentidos, y una crispación política que ha superado todos los límites razonables. La crisis sanitaria se ha ido atacando, con aciertos y con errores, pero la venceremos de forma “no muy distinta” a como lo están haciendo los demás países del mundo. Ahora toca sacar lecciones. Y la crispación, que no es justificable, nunca debió producirse. Solo se puede entender desde un muy escaso nivel político y moral. ¿Mejorará en el año 2021? No lo sé.


Pero no todo ha sido malo. Tenemos la obligación de quedarnos con aquellas actuaciones, que van a suponer verdaderos hitos en nuestra historia democrática: Se ha consolidado en España el primer gobierno de coalición; se hace necesario pactar con unos y con otros para sacar adelante las propuestas; se ha cambiado el modelo económico de los recortes por una economía expansiva que ayuda a los más vulnerables; y a pesar de la crisis en la que nos ha sumido la pandemia, y a pesar de la crispación, se han aprobado los presupuestos más sociales de la democracia. Mucho malo…… y también, mucho bueno.