Dios y patria

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091120 va trump




Solo hace falta un simple empeño de participación social con sentido crítico, una miaja de observación, para darnos cuenta de que algo marcha mal. Nunca ha hecho tanta falta una parada, un poquito de pensar en el rincón si queremos obtener conclusiones adecuadas y eficaces para poner freno a ciertos movimientos, que objetivamente son inadecuados para una razonable convivencia, porque el mundo sociopolítico en que nos desenvolvemos se tambalea desde sus mismos cimientos.


El trumpismo como el franquismo, en mayor o menor grado, son movimientos que, sin llegar a ser ideológicos, -no tienen categoría para ello-, están ahí; tienen sus seguidores; no se les puede obviar; han llegado, para quedarse entre nosotros; para impedir un avance social inclusivo, para imponer una convivencia basada en la polarización, la exclusión, el engaño, y el odio al diferente. No es un movimiento ideológico, pero tienen la fuerza para ser un proyecto real y tangible.


Encierran cinismo, falsedad y engaño. Yo, siempre que oigo decir “Dios y Patria” me entran temblores por las piernas. Dos palabras que encierran sentimiento profundo y grandeza, son prostituidas y utilizadas para esconder intereses incontrolables y dañinos. Detrás de “Dios y Patria” veo odio, enemistad, desigualdad; veo dirigentes capaces de todo, sin racionalidad ni escrúpulos. Intentan imponernos un sistema de vida basado en el fanatismo fundamentalista, alejado de cualquier otra forma de razonar, de pensar, de dialogar como ciudadanos que buscamos convivir.


¿Y todo esto por qué? ¿Qué hacen, qué hacemos los demás para impedirlo, para no enfrentarnos? ¿Qué hacen en Estados Unidos los partidos llamados democráticos? ¿Dónde está en España, en Europa y en Latinoamérica, la socialdemocracia, el liberalismo y el progresismo? Hace falta una alternativa clara, ilusionante, visible. Si no ponemos manos a la obra, seguiremos hundidos en la desafección. ¿Quién va a demostrar, con hechos palpables, que “Dios y Patria” no es darse golpes de pecho, ni poner banderas en los balcones, “Dios y Patria” significa trabajar por un mundo global menos desigual, por un mundo con mayor bienestar social para todos.



Julio García-Casarrubios Sainz

http://juliocasarrubios.blogspot.com