El parlamentarismo

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261020 va vox




No seré yo quien me alegre de que Vox haya montado el circo de una moción de censura absurda. Pero como en esta vida, ni todo es bueno, ni todo es malo, busquemos los aspectos buenos que ha traído esta moción. Por descontado que no era lo que pretendía Vox. Su fracaso radica precisamente en que el resultado no ha sido el que esperaban. Desde mi impresión, eso bueno podría ser la visualización del parlamentarismo. Acostumbrados a la bazofia de los miércoles, las sesiones de la moción ha venido a demostrar que el parlamentarismo es bueno y necesario.


No sorprenden, porque es, en cierto modo habitual, las intervenciones de Pedro Sánchez como hombre de Estado y como presidente de Gobierno, ni las de Pablo Iglesias dando muestras de su experiencia como profesor de Ciencias Políticas. Lo sorprendente, lo que nos ha dejado boquiabiertos a algunos, ha sido la intervención Pablo Casado. Lejos del discurso facilón de la crispación, la falsedad, y los insultos, hemos visto, en esta ocasión, a un gran parlamentario, hemos disfrutado de un altísimo parlamentarismo. ¡Qué para eso está el Parlamento!


La duda que veo flotar en el ambiente, es si esto ha sido una estrategia para no ser engullido por la ultraderecha, o ha sido un cambio, un reconocimiento de una actitud como líder de la oposición. Lo primero me parece bien, pero no suficiente. Lo deseable sería lo segundo. El jueves pasado demostró que se puede construir un discurso elocuente con contenido profundo; que se puede ser duro, muy duro, pero sin faltar al respeto; que se puede ser fiel, y defender, los principios de un partido liberal, conservador y democristiano; que se puede ser constructivo.


La duda quedará disipada en el futuro reciente. Muy pronto veremos si esto ha sido el diseño que alguien le ha preparado para salir de la trampa tendida por Vox, o por el contrario es un cambio en su trayectoria política. Si así fuera, ganará la derecha española, ganará el prestigio de su partido en España y en Europa, y sobre todo, ganarán los españoles. La política es eso: defender con uñas y dientes una ideología, -ideología, no intereses espurios-; permanecer fiel a ella; y elaborar propuestas alternativas. Le pido desde esta pequeña tribuna que abandone el método de deslegitimar a los demás, y empiece a ser el político que vimos el jueves pasado.



Julio García-Casarrubios Sainz

http://juliocasarrubios.blogspot.com