Pactar y no vetar

|

070920 VA PEDRO




Los vetos, ¿son buenos, o son malos?. La pregunta la podemos ampliar: ¿Existe algo bueno o malo, objetivamente hablando? Yo pienso que no. El concepto bueno o malo tiene una gran dosis de subjetividad. Subjetivo, por la persona que lo califica, pero también por el hecho, por la forma de aplicarlo, por la oportunidad, y sobre todo por la intencionalidad. A veces, es más bueno o malo, atendiendo a esas circunstancias añadidas, que por el hecho en sí.


En el campo de la sociología, podríamos estar poniendo ejemplos concretos, hasta no acabar, en los que el veto puede ser algo bueno…, o algo malo. Pero vamos a limitar el territorio de los vetos, a la política. Muy pocos son los vetos en los que podríamos estar en condiciones de calificarlos como objetivamente buenos. ¡Hombre! Sería bueno vetar, y negarse a entrar en el diálogo de cualquier aspecto relacionado con la dictadura, o con el genocidio, o con la xenofobia, o con la corrupción. En esos territorios es mejor ni entrar. Veto total. Pero dentro de los parámetros de la democracia, poner el veto por delante, es poco propicio para el entendimiento.


Desde mi humilde opinión el veto, cuando oigo decir a Inés Arrimadas que pactar los presupuestos con Pedro Sánchez es incompatible con la subida de impuestos que propone Podemos, es legítimo, pero poco efectivo para la práctica de los acuerdos. Hay que reconocer que Podemos y Ciudadanos están en el camino de eliminar los vetos de su vocabulario, y que están más por el acuerdo. Una rectificación en sus trayectorias muy loable para la convivencia política y social en los tiempos que andan. Con esa actitud se puede llegar a pactar; con la actitud del partido de Pablo Casado no hay posibilidad alguna.


Subir impuestos o bajarlos, es un debate muy arraigado en el ideario de algunos partidos políticos. Es legítimo que cada uno defienda su posición. Pero nunca debe presuponer un veto para entrar en el diálogo. Vetar es incompatible con pactar. Tú quieres bajar impuestos, y yo quiero subirlos. Pues no hay otro camino que sentarse y bajar un poquito de aquí y subir otro poquito de allá, buscando un punto que satisfaga a los dos. Es signo de madurez, es bueno para todos. Los patriotas que lo entiendan así ayudarán a que España avance. Pactar y no vetar.




Julio García-Casarrubios Sainz

http://juliocasarrubios.blogspot.com