¿Europa... sí o no?

|

UE



Se ha dicho hasta la saciedad; pero está claro que habrá que seguir diciéndolo porque algunos aún no lo han visto, o ¿no lo quieren ver, y seguirán sin verlo? La Europa de los nacionalismos; la Europa de los que solo saben mirar a su ombligo y los demás no importan, fue la Europa que no salía de una guerra, sin meterse en otra. Problemas de fronteras, de intereses, y de enfrentamientos continuos. Y así hasta llegar al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando un grupo de líderes con visión intelectual y honesta de la realidad, decidieron acabar con esa inercia diseñando la “Europa de los Pueblos”, basada en la solidaridad y la cohesión.


Quedó patente y demostrado que unidos, ayudándose unos a otros, se beneficiaban todos. Fue la etapa más floreciente de una Unión Europea, que iniciaba el camino del progreso y la unidad. Hasta que las corrientes del neoliberalismo thatcheriano cambian el rumbo, para volver a los egos del “interés de bolsillo”, para volver a la táctica del “sálvese quien pueda”, para volver al enriquecimiento de “los más listos”. Todo enmascarado bajo las falsas teorías del rigor presupuestario.


Me alegra que el Gobierno Sánchez, que España, haya triunfado en las negociaciones por la recuperación postcovid; pero sobre todo me alegra que se vislumbre la vuelta a la solidaridad y la cohesión de la Europa de los Pueblos. Algunos dirán que España ha fracasado. No. Han fracasado ellos los que se aferran al conservadurismo egoísta para impedir que la mayoría social progrese; han fracasado aquellos que han puesto toda la carne en el asador para que no triunfara la lucha contra la desigualdad. La desigualdad entre personas y entre países.


Estos fondos y la condicionalidad correspondiente, es un paso importante. Es muy favorable para fortalecer la reconstrucción, “sin dejar a nadie atrás”. Pero es coyuntural. La Unión Europea necesita medidas estructurales de mayor alcance. Hay que decirles a los holandeses -y a otros más-, que es imprescindible acabar con los paraísos fiscales, elaborando un proyecto de fiscalidad común. La unión monetaria, sin unión fiscal, conduce a desigualdades, conduce a que continúen los aprovechados defraudando. ¿Quiénes son los que creen en Europa? ¿Dónde están? Que levanten la mano los que sí quieren una Europa unida, fuerte y cohesionada.



Julio García-Casarrubios Sainz

http://juliocasarrubios.blogspot.com