domingo, 5 de febrero de 2023, 03:02

Conciertos de la agrupación coral Maestro Ibáñez

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Unnamed (55)



Tengo la enorme suerte de ser la persona que hace las presentaciones de "mi coral" --después de más de cincuenta años en ella la considero un poco mía y por eso ese entrecomillado--.Anoche terminamos un fin de semana de conciertos en Valdesueños, que se abrieron el viernes en la Iglesia del Lucero, el sábado, patrocinados por el Ayuntamiento de la ciudad y la Diputación Provincial, en la Parroquia de Nuestra Sra. de la Asunción, el domingo --en la mañana-- en la Residencia de Nuestra Señora de los Desamparados y terminaron anoche en el Convento de los Padres Trinitarios. Luego vendrá nuestra visita al Hospital el día 23, la Misa del Gallo y el 30, también patrocinado por el Ayuntamiento de Albaladejo y la Diputación, estaremos en la Parroquia de Santiago Apóstol a partir de las 19:30 horas.


Cada lugar, cada iglesia nos hace sonar distintos.


Me he quedado sorprendido con la acústica del Lucero y por la afabilidad/complicidad de su público y en el que un enorme árbol de Navidad, adornado con muchísimo gusto, nos dio la bienvenida a todos en la noche del viernes.


La Asunción siempre es La Asunción. Es donde más público se congrega y es "nuestro público más fiel"; allí llevan resonando nuestras voces desde siempre y es el concierto al que nadie quiere faltar. Allí, el año pasado, ya en su silla de ruedas, invitamos a Inés a que dirigiera "Adeste fideles"; gruñó un poco, pero al final aceptó. Ninguno de nosotros sabía que iba a ser la última vez que se pusiera delante de nosotros.


En la Residencia de "la Jorobadita", como le gustaba llamarla al Maestro Ibáñez, todo es diferente. La cercanía de los "mayores", sus voces uniéndose a las nuestras, la ternura acumulada en sus ojos hace especial cada visita que realizamos a ella. Es el concierto en que mejor me lo he pasado y allí me reencuentro con familiares y amigos.


Y en el Convento yo creo que es el sitio donde la Coral suena mejor y a ello hemos de añadir el caluroso recibimiento que siempre tenemos por parte de "los trinitarios"; allí cantamos debajo de su cúpula y la sonoridad se reparte a lo largo y ancho de la iglesia. Siempre es increíble oír allí la conjunción de voces.


Solemos cantar en fechas próximas a la Navidad y nos gusta tener un recuerdo hacia esos dos locos que forjaron nuestra historia: Luis Ibáñez Fernández y su hija, nuestra querida Inés Ibáñez Braña. Entre ambos lograron inocular ese veneno que es la música en nuestros corazones. También es verdad que hay un tercer loco, nuestro nuevo director, Carmelo Navas López que, a pasos agigantados, ha logrado abrirse paso en nuestros corazones y, bueno, ya saben: "después del silencio, que también se escribe, la música es lo que más se acerca a expresar lo inexpresable y se halla siempre al lado de las lágrimas y los recuerdos".


Cantamos en el tiempo litúrgico de "Adviento" cuando alguien se nos anuncia que viene, que está viniendo; ese tiempo que nos dice que habrá que aprender a conjugar el verbo en presente, en pasado y en futuro porque "la venida" habrá que hacerla desde la contemplación, la admiración y la gratitud.


Ese debe ser el gran motivo de "nuestro canto": la esperanza (que curiosamente celebramos el domingo 18, la Virgen de la Esperanza). En ella se nos propone reforzar y hacer mucho más fuerte la lucha contra la oscuridad, la congoja y/o el desánimo y que ello nos ayude a vislumbrar y vivir anticipadamente nuestra vida.


Quizás por ello, nuestros conciertos, este año, se abren con la anunciación de que "Jesús hoya ya viene", un villancico tradicional que da paso al siguiente, "La primera Navidad", un canto recogido en el siglo XVII en Cornualles y que pudiera tener su origen en el XIII (New Oxford Book of Carols).


Siempre me llamó la atención que aquí, en España, fuera en el siglo XVI cuando más villancicos se compusieron y que Félix Lope de Vega fuera uno de los que más compusiera y, de ese siglo. y recogido en el "Cancionero de Upsala", de procedencia anónima, como la mayoría de ellos, cantamos "¡Dame albricias hijos de Eva!".


Y de la solemnidad del siglo XVI al acariciante "Bili bili bonbolo", un villancico de ascendencia vasca, y que compuso José Gonzalo Zulaika, José Antonio Donostia o Aita Donostia, y al que nosotros conocemos como el Padre Donostia y en el que con su música pretende "dormir al Niño Jesús" y debe conseguirlo porque, después, nosotros cantamos "Dormidito está Jesús", un villancico popular de Tíjola (Almeria) armonizado por Luis Bedmar y que fue comunicado por Laureano Torres para indicarnos "el cuidado que hemos de tener al llegar a adorar al Niño de Belén".


"Cantando van los pastores" y "Gloria en la tierra" --Ángel Arias Macein-- son dos villancicos de la tierra que van a dar paso a "Stille Nacht, heiligie Nacht", "Noche de paz", compuesta en alemán por el sacerdote austriaco Joseph Mohr y el maestro de escuela y organista Franz Xaver Gruber para ser interpretada con una guitarra; tras ella se han ido creando "muchas historias románticas y leyendas", pero sabemos que fue interpretada por primera vez el 24 de diciembre de 1818 en la Iglesia de San Nicolás (Nikolauskirche) de Oberndorf en Austria y la letra había sido compuesta en 1816 por Joseh Mohr en la Parroquia de Santa María (Mariapfarr), aunque sí les contaré una: frontera de Bélgica, 1914, de un lado, soldados alemanes, del otro, soldados ingleses; los primeros empiezan a entonar, en alemán, su canción y los soldados ingleses cantan también, en inglés, la misma canción. Aquel mismo día se firmó "un armisticio en la Primera Guerra Mundial".


Continuamos con tres villancicos populares, de esos que siempre hemos cantado: "Alegría, alegría", de la Isla de San Fernando en Cádiz, "Campana sobre campana" y "Chiquirriquitín", ambas de Cordoba.


Pero también la Navidad se celebra al otro lado del Atlántico y Vicente Emilio Sojo, de Venezuela, nos deja su canto navideño "Alegres pregonan".


Mención aparte para el final del concierto: "Le message del Anges",un villancico anónimo del siglo XIII, armonizado por François Auguste Gevaert y cantado en francés, en el que la conjunción y los juegos de las voces se aunan para proclamar "Gloria in excelsis Deo".


Pero no, no era el final, decía don Julián, nuestro antiguo párroco, que si no se cantaba "Adeste fideles" no se podía concluir un concierto de la Agrupación Coral "Maestro Ibáñez" y, tras explicar que es la canción que se canta en la comunión en la Misa del Gallo, nos pusimos manos a la obra; luego, viene el momento de regocijo, el instante preciso y precioso de invitar al público a cantar con nosotros --eso sí, a la quinta-- "nuestra Marcha Radetzky", ese villancico que parece un trabalenguas y que se llama "Gatatumba" --gatatumba significa simulación de obsequio, de reverencia, de dolor u otra cosa semejante--, que a los niños les encanta y que tiene la magia de convertir a los mayores en niños.


Sed moderadamente felices y pasad felices fiestas. La tarjeta navideña de nuestra coral está hecha por María José Martín López-Tello.