viernes, 9 de diciembre de 2022, 04:04

María del Mar Marqués: "Se puede cocinar sano, saludable y rico teniendo unas nociones básicas"

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La asociación gastronómico-cultural Duelos y Quebrantos cumplirá en 2023 su mayoría de edad. Lo hacen por todo lo alto, dado el éxito cosechado con sus dos libros publicados hasta la fecha. No son libros de cocina con recetas sacadas de Internet, sino que son libros de historia gastronómica, con recetas que han ido recogiendo a base de hablar con las personas mayores de nuestra tierra, todo ello acompañado por estupendas fotografías. Unos libros que cumplen con uno de los objetivos de la asociación, el de recuperar nuestras recetas autóctonas, que se une al otro fin, pasarlo bien comiendo bien. Y es que los miembros de esta "familia" no paran. Es lo que nos cuenta su presidenta, María del Mar Marqués.


¿Cómo nació Duelos y Quebrantos?


Duelos y Quebrantos nació un 11 de febrero de 2005, así que vamos a cumplir ya 18 años, a raíz de que yo había hecho un curso de cocina. Pensé que, con los amigos con los que me solía juntar, que me gustaba comer bien y juntarnos en cocinillas, sería mejor asociarnos, compartirlo con el resto de Valdepeñas y quien quisiera y así nació la asociación cultural gastronómica Duelos y Quebrantos.


¿Cuál es el objetivo de la asociación?


El objetivo siempre ha sido pasarlo bien comiendo bien y recuperando nuestras recetas autóctonas. Seguimos trabajando en ello. Durante estos 18 años hemos intentado recuperarlas y darlos a conocer, al igual que nuestros productos autóctonos, como el vino, el aceite o el queso, y también culturalmente porque a todo el grupo nos gusta la cultura y nos gusta descubrir qué hay de cultura en la región y, por supuesto, disfrutarlo y compartirlo con todos.


¿Qué tipo de actividades soléis hacer?


A lo largo de estos 18 años hemos hecho infinidad de cursos, como de rosquillos manchegos, de cup cakes, de cordero manchego, de cocina básica, de cocina deluxe donde dos socios preparamos un menú más elaborado, dividimos a los socios por equipos y los realizan como si fuera un Masterchef. Incluso José Antonio Medina, chef de El Coto de Quevedo, nos ha impartido alguna vez algún curso de cocina. No era aún Estrella Michelín pero era muy buen chef.


En los cursos que habéis ofrecido, ¿habéis notado que hay poca cultura relacionada con la cocina?


Lógicamente hay gente que no sale de lo precocinado. Pero quien acude a un curso de Duelos y Quebrantos es para quitarse esos prejuicios del miedo a cocinar. Se puede cocinar sano, saludable y rico pero teniendo unas nociones básicas. Y eso es algo que inculcamos también desde Duelos y Quebrantos, que no hay que ser un experto pero sí tener unas nociones básicas para desarrollar nuestra cocina manchega y mediterránea y comer de forma saludable.


Los jóvenes somos los que cocinamos poco...


Sí, pero es muchas veces por desconocimiento porque con una olla rápida consigues un buen guiso. Es más el miedo y el desconocimiento que otra cosa. Y la falta de tiempo tampoco es excusa porque un guiso se hace en media hora con una olla rápida. Eso lo ponemos en valor en la asociación. Y afortunadamente los niños de Duelos y Quebrantos, que ya no son tan niños, han aprendido que se puede cocinar de forma saludable y no tan complicada.


Ya tenéis dos libros editados. ¿Cómo ha sido la acogida?


La acogida ha sido muy buena. Quien se meta en redes puede ver que se nos desbordó en la presentación del segundo libro que hicimos el 10 de diciembre del año pasado. La gente tenía ganas de vivir esa experiencia junto con la exposición fotográfica y fue todo un éxito. Ahora lo estamos compartiendo en distintos lugares. Hemos estado en Almagro, Torre de Juan Abad, hemos estado dos veces en la Oficina de Turismo de Castilla-La Mancha en Madrid en plena Gran Vía, donde ha habido mucha expectación. La verdad es que el libro gusta, a la gente le gusta revivir esas recetas que ya ni recordaban que comían de pequeños, ya se les había olvidado y sus hijos ni siquiera sabían que existían. Creo que los libros se han quedado muy bonitos así que si alguien aún no los conoce, que pregunten en cualquier librería de Valdepeñas porque son libros que gustan. Y no son libros de recetas. Son libros de historia gastronómica, donde encontramos esas recetas de antaño que no las sacamos de Internet, sino que las preguntamos a las personas mayores de nuestra localidad. Además, ha quedado espectacular con esas fotos maravillosas que realizan cuatro fotógrafos, Ángela Muñoz, Raquel Díaz, Jesús Maroto y Marino Álamo, que hacen que este libro sea aún más especial todavía por lo bonito que lo hacen.


¿Estáis pensando en hacer un tercero?


Sí. Quien me conoce ya sabe que vamos a hacer un tercero. De hecho ya llevamos algunas sesiones de fotos realizadas. Y hemos puesto el listón alto. Sorprendimos con el primero, creo que con el segundo hemos sorprendido y queremos sorprender también con el tercero.  Lógicamente falta todavía un par de años para que vea la luz. Son muchas las sesiones de fotos, son muchas las recetas. Sí que vamos teniendo mucha base de datos porque aprovechamos cualquier ocasión para preguntar por recetas pero lleva mucho trabajo.


¿Tenéis algún proyecto para próximamente?


Sí. Este sábado 29 de octubre tenemos el hermanamiento con Coñac, nos visitan los franceses y les haremos una paella para 200 personas. El 6 de noviembre recibimos a un grupo de niños ucranianos a través de la Asociación Manchega de Ucranianos. El 19 de noviembre nos acercamos a La Solana para presentar el libro con la exposición fotográfica de manera presencial en el Palacio de la Encomienda y haremos también  el show cooking de flores manchegas. Aprovecharemos para visitar el molino centenario de harinas Simón y hemos contratado a unas chicas que se dedican al azafrán, que nos van a explicar todo sobre el azafrán y van a hacer dulces elaborados con azafrán. Y comeremos un menú que nos ha preparado José Manuel de restaurante La Casota.


Y otro día muy reseñable va a ser el 10 de diciembre que iremos al Museo de López Villaseñor de Ciudad Real, donde presentaremos ambos libros y la exposición. Aprovecharemos para hacer una visita turística por Ciudad Real con un guía y comeremos en el restaurante Agar Agar. 


Además, el 12 de noviembre vamos a hacer un curso de calabaza, con recetas todo a base de calabaza.


Y para finalizar el año hacemos una actividad que nos gusta mucho, tanto a niños como a mayores, que es la pre-Nochevieja. Como no podemos celebrar la Nochevieja juntos y al fin y al cabo somos como una familia, el último sábado antes de Nochevieja hacemos una pre-Nochevieja. Nos vestimos de Nochevieja, ese día no guisamos, llevamos ya todo preparado, ponemos una mesa con aperitivos con la bebida y nos tomamos nuestras uvas y todo a las doce de la noche. Es un momento de distensión y de pasarlo bien entre los compañeros. Es algo divertido y muy sencillito. 


Si tuvieras que escoger alguna de las recetas de los dos libros publicados, ¿cuál sería?


Me quedo con las sopas vueltas, que son una especie de migas a medio hacer. Mi madre lo sirve como una especie de tortilla de patatas sólo de pan, tocino y picatostes de pan. No se le echa pimentón ni tomate. Es uno de mis platos favoritos y lo como muy pocas veces al año porque es un plato de vendimia, se come con uvas. Y tengo una anécdota muy especial. Cuando el alcalde Jesús Martín, en una reunión que hizo con asociaciones, llegué como presidenta de Duelos y Quebrantos y me dijo que el libro estaba muy bien pero me faltaba una receta, las sopas vueltas. Yo la tenía preparada porque es mi plato preferido pero no la había incluido en el primer libro porque no la conocía nadie de mi entorno, ni Vicente, que el coautor del libro, y pensé que igual era algo que mi abuela se inventó. Pero luego fue la primera que fue en el segundo libro. Y mucha gente me ha dicho cuando la ha visto que desde que su abuela no la hacía, ya no la comían y no se acordaban de ese plato. Es muy satisfactorio compartir esas vivencias, experiencias y recetas en estos libros, que cuanto más tiempo pase, más valor van a tener.


Ahora que viene el invierno, ¿qué menú propondrías para una cena entre amigos en casa?


Aunque sea contudente, para una cena yo propondría unas gachas manchegas, sobre todo si los invitados son de fuera. Toda la parafernalia que supone ver la harina cómo se hace, con el pimentón, friendo el tocino, el chorizo, los ajos, y luego con el sopón, que es echar un trozo de pan y hasta que no beba todo el mundo que está comiendo las gachas, nadie puede comer. Es más, si alguien mete el tenedor, se le da un manotazo. Es una tradición, nuestra cultura gastronómica.