lunes, 3 de octubre de 2022, 16:53

Amador Pedro Barrajón: "Que me nombren Hijo Predilecto de Valdepeñas tiene para mí un gran significado emotivo"

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PEDRO BARRAJON



El Ayuntamiento de Valdepeñas concederá durante el acto institucional de las Fiestas del Vino el próximo 2 de septiembre la distinción de Hijo Predilecto de Valdepeñas al religioso Amador Pedro Barrajón. Actual rector de la Universitá Europea di Roma, el valdepeñero ha desarrollado toda su trayectoria en esta ciudad italiana, donde fue ordenado sacerdote. De su vida y de su relación con Valdepeñas hablamos con él en esta entrevista.


¿Cómo ha recibido la noticia de que le concederán esta distinción?


Recibí la noticia a través de mis amigos de siempre de Valdepeñas que formamos un grupo en Whatsapp y me informaron que se iba a deliberar en una junta plenaria del ayuntamiento este nombramiento, junto a otro religioso que trabajo en Bolivia. Luego hablé con el asesor de la cultura, Javier Pérez y también con el alcalde Jesús Martín. En el grupo se me daban felicitaciones, pero pensé al inicio que era un error y luego que se referían a los buenos resultados en la universidad de Roma donde estoy actualmente trabajando. Luego, con gran sorpresa mía, supe que era para recibir esta distinción.


¿Qué significa para usted?


Pues para mí tiene un gran significado emotivo. Nací en Valdepeñas pero viví mucho tiempo de mis primeros años de infancia en otro pueblo, Valenzuela de Calatrava, donde mi madre era maestra. Luego volví a Valdepeñas a los nueve años de edad hasta los dieciséis para estudiar en el Instituto Bernardo de Balbuena. Durante esos años me llevé en el alma todo el sabor, el olor, el color de Valdepeñas, de sus personas, de sus iglesias, sus plazas, sus calles. Siempre que me presento en el extranjero aclaro que soy de la Mancha y en concreto de Valdepeñas. Que las autoridades que lo rigen crean oportuno darme tal distinción es para mí motivo de sano orgullo dentro de un sentimiento de indignidad porque hay otros muchos que lo merecen con más méritos que yo.


¿Cómo recuerda esos inicios cuando le ordenaron religioso? ¿Y cuál fue su primer destino?


Yo estudié en Roma en la Pontificia Universidad Gregoriana, de los jesuitas, y en el Angelicum, de universidad los dominicos, las carreras de filosofía y teología. Cuando me ordenaron sacerdote, en la misma Roma, me pidieron que continuara allí para formarme como profesor universitario, pues mi congregación religiosa, los legionarios de Cristo, estaba abriendo un universidad pontificia y se quería que fuera profesor ahí. Por ello me quedé para completar estudios de doctorado y así poder dedicarme a la enseñanza universitaria en Roma. Y desde entonces Roma ha sido la base de mis operaciones, por así decir, a otras partes del mundo.


¿Qué balance puede hacer de todos estos años?


Pues la satisfacción de haber hecho lo que creía que debería hacer, siempre con las lógicas deficiencias humanas y la fragilidad que caracteriza al ser humano. Tengo un profundo sentido de agradecimiento a Dios y a tantas personas buenas que Él ha puesto en mi camino. Cuando salí de Valdepeñas, un caluroso día del junio, hacia Salamanca, sin saber bien lo que iba a hacer ni cuál sería mi futuro, no me imaginaba las diversas peripecias que iba a tener mi vida no sólo en Roma, sino en México donde viví seis años, en Bélgica adonde voy con regularidad para apostolado y a otros muchos países que, siempre desde Roma, me ha tocado visitar para dar conferencias, asistir a congresos, retiros, encuentros con jóvenes y familias, reuniones de temas de mi especialidad, etn c. Todo ello vivido con un sentido de dar algo a los demás de lo que yo pueda tener de bueno y hacerlo con alegría y espíritu siempre optimista y positivo.


¿Y actualmente dónde está y qué trabajo desempeña?


Actualmente estoy en Roma donde soy rector de una universidad católica privada, Università Europea di Roma, que por gracia de Dios está creciendo mucho, a pesar de los problemas de la pandemia y que la oferta formativa universitaria en Roma en muy grande. Además doy clases de teología en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, de Roma, y soy uno de los consejeros generales de la congregación. Junto a esto, siempre que sea posible, sigo viajando a Bélgica, y a otros países para congresos, reuniones, conferencias, retiros, etc.,


¿A quién le dedicará el reconocimiento?


Lo dedico en primer lugar a mi madre. Ella era de Valdepeñas, una maestra primero en Los Llanos y luego en Bataneros, una persona muy auténtica en sus convicciones religiosas, llena de humanidad, cercana de los más necesitados. Ella me enseñó lo que es el valor de una madre y cómo el ser de la madre queda imprimido por siempre en el alma del hijo o la hija. Lo dedico a mi padre, también en el cielo como mi madre, y a mis hermanos (dos hermanos y una hermana), que viven fuera de Valdepeñas, pero muy ligados afectivamente a ella, y a mis amigos y amigas que, aunque he pasado mucho tiempo sin ver y tratar, he llevado siempre presentes en mi corazón y oración.