lunes, 3 de octubre de 2022, 17:49

Cáritas Interparroquial de Valdepeñas lanza la Campaña de Temporeros 2022

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Cáritas Interparroquial de Valdepeñas, lanza la Campaña de Temporeros, para este año 2022 con el lema “Son PERSONAS y trabajadores que buscan cosechar derechos”. Este año planteamos la Campaña, teniendo como horizonte el reconocimiento, acceso y protección de los derechos humanos de todas las personas. 


Muchas personas se ven obligadas a migrar de otros lugares o a desplazarse dentro de nuestro propio país, porque en sus lugares de origen es muy difícil vivir. Buscan ciudades, pueblos o lugares donde iniciar una nueva vida o donde encontrar un trabajo. Las dificultades a las que se enfrentan son enormes. Y como comunidad cristiana que somos estamos llamados a la acogida, pero también a salir al encuentro. 


Esta es una realidad que viven las personas temporeras que llegan a nuestros pueblos, especialmente los de origen extranjero, que son mayoría y que además son los que sufren una mayor vulneración de sus derechos. 


Acoger, proteger, promover e integrar son los cuatro verbos que propone el papa Francisco para poner en práctica la cultura del encuentro en nuestras vidas. 


Desde el Programa de Empleo, que trabaja de manera coordinada con el Programa de Acogida y Acompañamiento, seguimos contando con el Servicio de Intermediación Laboral para campañas agrícolas disponible para toda la provincia, con el objetivo de procurar trabajo digno a las personas temporeras y que los agricultores y/o empresas agrícolas puedan contratar a través de nosotros, evitando los intermediarios ilegales. 


Tras la pandemia se ha puesto de manifiesto más que nunca las condiciones de salubridad necesarias para no contraer ni virus ni infecciones. En Cáritas desde hace muchos años denunciamos las condiciones indignas que viven muchos de los temporeros, residiendo en casas insalubres, hacinados en habitaciones o en naves abandonadas. 


Cáritas sigue recordando la necesidad de unas condiciones de trabajo dignas 


Cáritas no puede permitir que existan condiciones de trabajo indignas y degradantes, que reduzcan y rebajen a la persona temporera que se desplaza a realizar una labor agrícola, a ser un mero instrumento de lucro.


La Campaña de Temporeros no es únicamente un dispositivo en el que Cáritas, sola o en coordinación con otras entidades, organiza la ayuda que se va a prestar durante los meses de recolección, sino que también supone la denuncia de la situación en la que muchas de estas personas viven o los abusos que se cometen. 


No podemos consentir situaciones de abuso, en las que se aprovecha la desesperación de las personas por encontrar unos días de trabajo, como es el caso de personas en grave situación de exclusión, personas sin permiso de trabajo o aquellos que no tienen empleo y las labores agrícolas de temporada suponen un pequeño respiro para la familia. 


Trabajadores sin contrato, sin alta en la Seguridad Social, salarios por debajo de lo que marca el convenio agrícola, pago por el desplazamiento al lugar de trabajo o por las herramientas, alojamientos que no reúnen unas condiciones mínimas de habitabilidad, otros que ni siquiera tienen donde dormir y asearse, es un claro ejemplo de que no todos los trabajadores temporeros disfrutan plenamente de los derechos, lo que supone en ocasiones enfrenamientos y disputas que no posibilitan la convivencia. Por lo tanto la vulneración de derechos termina afectando y perjudicando tanto dentro del colectivo, como a la propia sociedad. 


También Cáritas vuelve a recordar el tema de la “subcontratación ilegal”, ya que es una práctica que viene observando año tras año y que no puede permitir que se pase por alto.


Existe la figura del subcontratador o intermediario, que es una persona encargada de ponerse en contacto con el agricultor para ofrecerle los trabajadores que necesita. Es una práctica muy cómoda, en la que el agricultor a veces desconoce lo que conlleva, ya que en la mayoría de los casos, supone una brutal vulneración de los derechos de los trabajadores. 


La persona que subcontrata, es la que paga al temporero. Y desde Cáritas hemos podido constatar casos de impago o pago por debajo del salario establecido, amenazas, retención de documentación, malos tratos… Por lo que recuerdan, que esta práctica puede ser denunciada a la Guardia Civil