Luis Chacón: "'Peripecias de un niño tiquismiquis' está basado en mi niñez"

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Asegura que lo de escribir llegó por casualidad. Y desde el año 2015 ha dado a luz cuatro libros, todos ellos protagonizados por niños y por abuelos porque, según él, "dan mucho juego". Ahora Luis Chacón de la Torre acaba de publicar 'Peripecias de un niño tiquismiquis' con el que vuelve al libro ilustrado (las ilustraciones también son suyas). Un libro basado en su niñez, en historietas que sus padres le han contado de cuando era pequeño. Además, todos sus libros siempre han compartido, además del humor que brota de sus páginas, un fin solidario. En esta ocasión, los beneficios que obtenga con su venta los destinará a Cáritas. Es todo lo que nos ha contado en esta entrevista antes de que este jueves a partir de las 20:30 horas lo presente en el centro cultural La Confianza.


Este 'Peripecias de un niño tiquismiquis' es tu cuarto libro...


Sí, empecé en 2015 con 'Las siete vidas de Mawiwi', continué en 2018 con 'Dios mío, he perdido a mi abuela', que además fue finalista en unos premios de la editorial Caligrama, en 2020 presenté 'Los jubilados los carga el diablo' y ahora vuelvo al cuento ilustrado. Iba a decir cuento infantil pero se lo leen también los adultos y le gusta, con lo cual, no puedo decir que sea cuento infantil, sino cuento para todas las edades.


¿Qué historia cuenta este cuento ilustrado?


Está basado en mi niñez. Tenía muchas vivencias y peripecias, todo eso a base de contarme mis padres historietas mías de cuando era pequeño. Y yo las fui anotando porque me gusta mucho escribir y anotar cosas. Así que me dije que eso daba para un cuento. Lo hice en formato cuento, luego le metí ilustraciones y ha resultado un cuento muy entretenido. Por ahora se lo ha leído bastante gente, todos adultos, y coinciden en que han pasado un rato muy ameno y divertido. 


¿Qué mensaje intentas transmitir?


No tengo ninguna moraleja ni ningún mensaje. Son libros de humor y quizás ese sería mi mensaje, que la gente se ría, pase un rato divertido, desconecte un poco de todo lo que nos rodea, de guerras, de pandemias, de volcanes,... así que mi mensaje es ese, que pasen un rato divertido.


Todos tus libros están protagonizados por niños y por abuelos. ¿Por qué?


Lo de los niños y los abuelos es porque dan mucho juego. No me lo planteé nunca en un principio buscar esos personajes. Me han ido saliendo solos. La inocencia de los niños con la 'inocencia' de los ancianos porque pierden la vergüenza y todo eso me ha dado mucho juego. Los niños por su inocencia, porque no saben lo que están haciendo, y los mayores porque les da igual todo. Salen a la calle en bata con los rulos a comprar el pan, que les da igual, si van mal conjuntados les da igual, pueden salir a la calle en zapatillas de andar por casa....


¿Y las ilustraciones también son tuyas?


Sí, me embarqué en esa tarea, que no quería. De hecho, la culpa es de mi madre. El primer cuento lo escribí y mi madre cuando se lo leyó me dijo que le tenía que hacer unas ilustraciones. Y yo que no estoy muy dotado para el dibujo, me manejo y me defiendo un poco, son caricaturas. Pero sí que es verdad que le dan un toque muy ameno a los cuentos. No sólo el que lo lee se imagina las escenas, sino que puedes transmitir cómo fue de verdad o cómo se lo imagina el escritor.


Además, tus libros tienen un fin social...


Sí, siempre. Con 'Las siete vidas de Mawiwi' colaboré con A-Down Valdepeñas, Pueblos sin Fronteras, Hijas de la Natividad de María y Proyecto Lidia en La Solana. Con 'Dios mío he perdido a mi abuela' colaboré con la Asociación Española Contra el Cáncer. Con el de 'Los jubilados los carga el diablo' apoyé a Rosae. Y con este último apoyo a Cáritas. Y ha dado la casualidad de que ha surgido el tema de la guerra de Ucrania pero no ha sido a propósito por eso. Hablé con Alfonso Patiño, de Cáritas, en diciembre y acordamos que este nuevo libro sería a beneficio de ellos. Y ha dado la casualidad de que ahora están ayudando a Ucrania. No sé a qué destinen al final este beneficio porque tienen muchos fines sociales pero uno puede ser ese y me siento orgulloso de colaborar.


¿Y por qué decidiste que tuvieran un fin solidario?


Siempre he querido ayudar a ONG's, asociaciones benéficas, etc... Como todo esto empezó como un hobby, que no lo hago por lucrarme, me dije que podía ser una ocasión ideal para ayudar con los beneficios y esa fue la razón. Lo de colaborar con asociaciones y ONG's de aquí y de la zona es porque ayudo a mis paisanos y porque así la gente que compra los libros ve en qué se destinan realmente los beneficios. Es todo más cercano. Ven que, efectivamente, el dinero se destina a su fin. Porque, por ejemplo, envías dinero a ACNUR, UNICEF, Greenpeace... que actúan a nivel internacional, y no ves realmente su aplicación final. 


¿Cómo recomendarías a la gente que se lea el libro?


Mis libros son de humor y el humor es muy susceptible. Y lo acabamos de ver en los Óscar, el tortazo que le dio Will Smith al presentador por una broma, que posiblemente era de mal gusto, pero para esa reacción... Entonces, cuando alguien se lee mi libro le digo que hay muchas bromas y me meto con muchos sectores, incluso con el de los funcionarios, y yo soy funcionario. Es decir, que hay que tener sentido del humor y la mente abierta y no escandalizarse por ciertas bromas. Eso es lo que pido, que se tenga sentido del humor, mente abierta y que no nos enfademos por las bromas.


¿Dónde lo podemos encontrar?


Como en los anteriores libros, en la papelería TBO, fiel colaborador, Hiperoffice en Valcentro y Nobel en calle Real. O también a través de mí directamente. Pueden contactar conmigo por Facebook o Instagram e incluso yo puedo dar el libro dedicado.


¿De dónde te viene esta afición por escribir?


La verdad es que no tenía afición, no escribía. Me dedicaba a mi trabajo y surgió por casualidad. Durante un tiempo me dio por la fotografía y estuve mandando trabajos a concursos nacionales. Y buscando un concurso en concreto, di con un concurso de cuentos infantiles. No sé por qué en la búsqueda de Google que hice me apareció un concurso de cuentos infantiles en Asturias. Tenía un cuento ya escrito que se adaptaba a la temática y a las páginas que pedían y decidí enviarlo. Mientras tanto, seguí mandando fotografías a concursos. Entonces, un fin de semana me llaman y me dicen que he ganado un concurso pero pensaba que era uno de fotografía. Me dijeron que había sido en Asturias y que tenía que ir un fin de semana a recoger el premio. Cuando colgué, busqué en los resguardos de los concursos a los que me había presentado para saber cuál era. Y cuál fue mi sorpresa cuando me dí cuenta de que no era ninguna fotografía, sino el cuento. Al ir a recoger el premio me preguntaron que si me dedicaba a esto y les dije que no, que ojalá, que quisiera vivir del cuento. Y ellos me animaron mucho, me dijeron que se me daba muy bien y que era el primer año que habían otorgado el premio por unanimidad del jurado. Me emborracharon por la noche a sidra y entre la resaca de la sidra y los ánimos que me habían dado, me vine con mucha ilusión. Y de ahí me puse a escribir y ya surgió Mawiwi y todo lo que está viniendo. Porque yo no lo buscaba, ha sido de casualidad.