Magdalena Lérida: "Estaba tan harta en un mundo de hombres en el que yo apenas existía, que decidí abrir mi propia autoescuela"

|

070322 va magdalena



Trabajó durante 15 años como secretaria en una autoescuela y en los 12 años siguientes pasó a impartir clases en otra autoescuela. Justo después, Magdalena Lérida, madre de dos hijos, el mayor, ya independizado, y la pequeña, discapacitada, decidió abrir su propia autoescuela, Autoescuela Magda, hace 8 años. Es por ello que este martes 8 de marzo será reconocida en los Premios Mujer, acto que el Ayuntamiento de Valdepeñas organiza cada año con motivo del Día de la Mujer. Y por eso hablamos con ella en esta entrevista.


¿Qué fue lo primero en que pensaste cuando te dijeron que iban a dar un reconocimiento en este 8 de marzo?


No me lo esperaba. A mí me gusta estar entre bambalinas pero me agrada porque se reconoce el trabajo que llevamos haciendo durante ocho años porque el trabajo no lo hago yo sola, lo hace todo el equipo que tenemos.


¿Y qué significa para ti como mujer?


Mucho. Porque trabajo en un mundo de hombres y así se reconoce que vamos avanzando a pasos gigantes. No estamos donde queremos llegar pero vamos avanzando. Y así a algunos se les calla un poco la boca.


Como has dicho, es un sector muy masculinizado, sobre todo cuando empezaste...


Primero estuve 15 años de secretaria en una autoescuela y otros 12 años en otra autoescuela de profesora. Pero estaba tan harta en un mundo de hombres en el que yo apenas existía, que al final decidí abrir mi propia autoescuela hace ocho años. La monté sola porque mi marido se quedó en el paro en aquella época, ya tenía una cierta edad y no tenía fácil encontrar trabajo. Así que mi marido ha estado en la oficina hasta que se ha jubilado y yo he estado en la calle, enseñando.


¿Por qué te decidiste a montar tu propia autoescuela?


Porque me gusta mucho conducir y llevo toda mi vida trabajando en las autoescuelas. No era cuestión de ir a otro sitio a trabajar. O me cambiaba a otra autoescuela donde hubiera seguido siendo lo mismo, o ya me montaba la mía. Pero en el mismo sector hubiera seguido.


¿Cómo fueron esos inicios?


Fue difícil porque el año en el que abrí hubo una huelga de examinadores muy grande a los pocos meses. Se extendió durante dos meses en verano y fue difícil, porque empezando, sin ayudas prácticamente. Tenía mucho invertido y estuvimos sin examinar dos meses y fueron duros. Pero todo se pasa.


Eres madre de dos hijos. ¿Cómo ha sido para ti poder compaginar la vida profesional con la vida familiar?


Con la ayuda de mi marido. Mi hijo Fofo ya está independizado y mi hija pequeña es discapacitada y necesita ayuda. Pero la clave es organización y que se repartan las tareas. Porque si no, nosotras que estamos todo el día en la calle, no podemos hacer otra cosa si no estamos organizados.


No sé si te has encontrado alguna situación machista dando clases de conducir...


Con los alumnos porque casi el 90% son chicas. Además, en todas las autoescuelas donde he estado iban más chicas porque estaba yo trabajando.  En ese sentido no he tenido problemas, al contrario. Pero sí que en la calle, dando clases, sí que he tenido varios problemas. Uno incluso me pedía que se bajara el profesor y yo le decía que el profesor era yo y él no se lo creía. Cuando se dio cuenta de que era una mujer, actuó contra mi hasta el punto de que los alumnos se tuvieron que poner por medio. Así que sí que hay mucho machismo en la conducción, no con los alumnos porque ellos pagan y saben dónde quieren ir, pero sí en la calle.


Es verdad que existe aún mucho machismo al volante, hacia las mujeres que conducen...


Sí, y sobre todo contra las que enseñan. "Así enseñarás...", dicen.


¿Crees que aún siguen siendo necesarios este tipo de actos en torno al Día de la Mujer?


Sí, hasta que lleguemos a completar la igualdad, van a ser necesarios. Ojalá no tuviéramos que hacerlos porque significaría que tenemos la igualdad. Pero es imposible porque todavía hay una minoría que no quiere cambiar el chip, no es que no pueda, sino es que no quieren. Y mientras existan esas minorías, hay que hacerlos.