Etelvina y Emilia (Cose Arte): "Que reconozcan nuestra labor como mujeres nos da mucha alegría y nos anima a seguir adelante"

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Corría el año 2016 cuando Etelvina Sánchez y Emilia Carrillo decidieron unir sus respectivas aficiones y poner en marcha un sueño. Emprender, en definitiva, sumando lo que les gustaba a cada una, el ganchillo y la estampación textil. Hoy en día ambas presumen de ser artesanas, ya que Emilia es ganchillera y Etelvina, estampadora textil, y así lo acreditan los reconocimientos que les otorgó en su día la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha. Además, su establecimiento, Cose Arte, situado en la calle Juan Alcaide de Valdepeñas, junto a la Plazoleta Balbuena, cuenta con el distintivo de Tienda Artesana. Allí, además de vender todo lo relacionado con la costura, el ganchillo o la estampación, imparten talleres a grandes y pequeños, ayudando así también a otras mujeres a empoderarse y dedicar un rato de su tiempo libre a ellas mismas. Pues gracias a todo esto, la asociación de vecinos de la Zona Centro les ha reconocido con motivo del Día de la Mujer dentro de su acto 'Mujeres con Valores' y por eso hablamos con ellas en esta entrevista.


¿Qué significa para vosotras que os hagan este reconocimiento?


Etelvina: Es un honor que se hayan fijado en nosotras. Nos da un impulso muy grande para seguir haciendo nuestra labor. Es un reconocimiento a la unión de las dos para sacar un proyecto adelante, por creer en un sueño y poner nuestro empeño. Que sea reconocido por otras mujeres no puede hacernos más felices. Porque compartimos lo que sabemos con otras mujeres también y luego además es algo que crece porque igual que nosotras enseñamos, también aprendemos mucho.


Emilia: A mí me da mucho gusto porque cuando haces algo y de pronto alguien te llama y te dice que te van a dar un premio por algo que haces habitualmente, te da mucha alegría. También piensas que se lo podrían haber dado a cualquiera porque hay muchas mujeres que todos los días hacen lo mismo que nosotras, ya que no hacemos nada excepcional. Pero nos lo han dado a nosotras y nos da mucha alegría, nos anima a seguir adelante.


Supongo que nunca habíais pensado que os podrían hacer este reconocimiento…


Emilia: Qué va… Al principio pensaba que se habían equivocado. También pienso que este reconocimiento puede ayudar a otras mujeres que estén indecisas por emprender algo.


Etelvina: No, porque cualquier mujer que cada mañana pone un pie en la calle y sale a buscarse la vida merece un reconocimiento. Nosotras no tenemos nada de especiales.


¿Qué mensaje les daríais a otras mujeres que quieren poner en marcha un negocio?


Emilia: Yo las animo porque cuando tienes la idea en tu cabeza y decides hacerlo, tienes que tener mucha valentía, y al principio lo ves muy complicado, pero cuando empiezas, luego te ilusionas cada vez más porque ves que es posible, que cualquier cosa es posible. Sobre todo, muchas veces las mujeres tenemos la idea de que primero es nuestra casa y nuestros hijos y luego, si te sobra tiempo, puedes dedicarte a ti. Pero no debe ser así. Porque primero eres mujer y luego eres madre y esposa, así que tienes que mirar por ti. Así que animo a todas las mujeres a que miren primero por ellas.


¿Por qué decidisteis montar Cose Arte?


Emilia: La idea surgió de Etelvina. Me lo propuso porque a ella le gustaban las cosas que yo hacía de ganchillo y a ella se le daba muy bien pintar, tiene un talento natural. En ese momento estábamos las dos en paro y me lo propuso porque había visto proyectos parecidos en Internet que se hacían en otros lugares. De pronto se nos ocurrió que la costura y la pintura se podían unir y podían salir cosas muy chulas. Así fue.


¿Cuántos años lleváis con Cose Arte y cómo recordáis los inicios?


Emilia: Llevamos desde 2016. Y los inicios fueron muy difíciles pero teníamos mucha ilusión. Hemos aprendido mucho desde entonces porque al principio teníamos una idea y luego ha ido cambiando. Todo se ha ido dirigiendo hacia algo concreto. Al principio no lo planteamos como artesanía, sino para hacer cosas chulas. Pero mucha gente nos decía que lo que hacíamos era artesanía y de pronto vimos que podíamos tener por ahí un hueco en el mercado. Y de pronto la artesanía empezó a funcionar mejor.


Etelvina: Estábamos las dos sin trabajo y por la edad que teníamos era difícil encontrar un trabajo en condiciones, así que pensamos en hacer algo relacionado con las habilidades que teníamos cada una. Al principio pensamos en montar en Castellar de Santiago algún negocio aprovechando que mi padre tenía allí un local. Pero luego decidimos hacerlo en Valdepeñas. La idea era montar un negocio sobre algo que nos gustara a nosotras, que no fuera franquicia, y donde estuviéramos a gusto y enseñar a la gente lo que nosotros hacíamos. Queríamos montar algo donde la gente se sintiera como en el salón de su casa, que fuera acogedor. Y también queríamos traer cosas a Valdepeñas que fueran novedosas y que no se pudieran encontrar en otros sitios porque por aquel entonces las mercerías no tenían ese tipo de productos. Luego pusimos en común lo que a nosotras nos gustaba y estuvimos en una feria de artesanía y ahí surgió la idea.


¿Qué balance podéis hacer de estos años?


Emilia: Muy positivo. Económicamente es complicado porque tú tienes una idea y luego te das cuenta de que no es tan fácil, que cuesta mucho hacerse un hueco en el mercado y, sobre todo, para una tienda pequeña de algo muy específico. Y profesionalmente ha sido muy bueno porque hemos aprendido muchísimo. Además, personalmente ha sido muy enriquecedor y agradecido. Estás feliz de las cosas que haces porque te llena. Y tener esa sensación en un trabajo no es normal. Porque yo he trabajado en otras empresas y no tienes esa satisfacción. Y me gustaría que la gente se diera cuenta de la importancia de apoyar al pequeño comercio porque tenemos una competencia grandísima con Internet. Me da mucha pena que se cierren tantas tiendas como se cierran. Que la gente se deje de Aliexpress y de tantas tonterías porque lo único que hacemos es echarnos piedras a nuestro propio tejado.


Etelvina: Súper positivo porque hemos aprendido mucho. Empezamos con mucha ilusión, que la seguimos teniendo. Comenzamos desde cero y, como decía mi abuelo, lo difícil es vender la primera peseta. Y hemos ido pasito a pasito y desarrollándonos también porque hemos ido avanzando. Así que muy contentas.


Y además de la tienda, impartís talleres…


Emilia: Sí, tenemos talleres de estampación textil, de ganchillo, de punto, y talleres para niños. Suelen gustar mucho. Vienen muchas mujeres con ideas y aquí las ayudamos a llevarlas a cabo. Además, tienen la oportunidad de relacionarse con otras personas que tienen sus mismas aficiones y les anima más.


¿Solamente vienen mujeres a los talleres?


Emilia: Sí, a los talleres solamente vienen mujeres. Alguna vez ha venido algún chico a comprar alguna cosa pero vienen casi sólo mujeres. Ojalá vinieran más hombres porque sabemos que hay hombres en Valdepeñas y en pueblos de alrededor que hacen ganchillo y punto.


Además, tenéis reconocimientos y titulaciones de artesanas….


Emilia: Sí, tenemos el reconocimiento de artesanas por parte de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, Etelvina como estampadora textil y yo como ganchillera. Y hace poco nos reconocieron como Tienda Artesana.


¿Y qué significa para vosotras tener estos distintivos?


Etelvina: Para mí es el título que más ilusión me hace porque es como haber cumplido nuestro sueño. Lo que más feliz me hace es hacer cosas con Emi, compartir nuestras aficiones. Además, cuando les doy a los niños clases de estampación textil disfruto mucho porque es una herramienta que te ayuda a desarrollar la creatividad.


Emilia: Yo jamás pensé que me iban a dar un título como ganchillera porque hacer ganchillo lo he hecho desde siempre porque me gusta. Yo soy ganchillera y aunque cuando lo digo hay gente que mira raro y que incluso se ríen porque sus abuelas eran ganchilleras y no vivían de eso, yo lo llevo con mucho orgullo. Y lo enseño a otras mujeres porque pienso que les hace mucho bien porque a mí me lo hace. A quien le gusta hacer ganchillo le hace mucho bien. Y lo mismo que hay monitores de natación, yo soy ganchillera y Etelvina es estampadora textil. Por eso me gustaría reivindicar la artesanía y lo que está hecho a mano porque llevan detrás dedicación y tiempo y la gente lo debería de valorar.


Además, un trabajo creativo es muy bueno hoy en día para la mente, te ayuda a evadirte. Y cuando los niños hacen actividades creativas son más inteligentes porque desarrollan una parte del cerebro que con otras cosas no la van a desarrollar. Eso está demostrado.


Etelvina: Sí, porque con las pantallas se lo dan todo hecho pero como esto es trabajo artesanal, hay que ir poco a poco.


Emilia: Es como hacer yoga. La gente que viene aquí a los talleres se van súper bien y luego te lo dicen lo bien que se sienten. Hoy en día, con todo el estrés que tenemos, que te pares dos horas a hacer ganchillo o a pintar es como un regalo que te haces a ti misma.


Etelvina: Es que, además del trabajo que hacemos como empresa, nos llevamos el cariño de la gente que viene, que es impagable. Económicamente hemos pasado épocas difíciles con la pandemia, las crisis, pero al final te llevas el cariño de la gente. Y es un feed back, tú les enseñas lo que sabes, y ellas también te enseñan a ti. Se multiplica por diez porque todo el mundo aporta sus ideas.


¿Creéis que siguen siendo necesarios los actos que se celebran en torno al Día de la Mujer?


Emilia: Es muy necesario porque todavía hay muchas cosas por hacer. Lo veo como madre y como mujer. Te das cuenta de que todavía queda mucho para que a la mujer se la valore como a un hombre en todos los ámbitos de la vida. Por ejemplo, en los cargos políticos hay pocas presidentas.


Etelvina: Es necesario porque queda mucho por hacer por ejemplo en el tema de la conciliación familiar. En nuestro caso, al ser las dos mujeres y ser madres, nos apañamos muy bien. En nuestra política de empresa está muy claro que tenemos que compaginar nuestro trabajo con nuestra familia.


Emilia: Aunque no sea nuestro caso, porque por ejemplo en mi casa tanto mi marido como yo nos encargamos de todo por igual, sí que escuchamos historias de otras mujeres que tienen unos estereotipos hechos y hay cosas, como expresiones o formas de actuar, que son machistas y las tenemos asociadas como normales.


Etelvina: Además, muchas veces somos las propias mujeres las que no nos apoyamos entre nosotras y nos ponemos zancadillas. O hacemos algo y no nos reconocen. Cuando una abre un negocio, nos viene súper bien que enfrente abran otro porque al final todas empujamos el mismo carro. ¿Pero cómo es posible que las mujeres hagamos eso entre nosotras? Me parece indignante.


Emilia: Somos nuestras mayores enemigas. A lo mejor un hombre no te critica pero llega una mujer y te critica. Es una mujer como tú. Valora lo que está haciendo. No sé si es por envidia pero nos ponemos la zancadilla entre nosotras en vez de ayudarnos. Es algo que todavía tenemos que aprender todas las mujeres porque si una mujer hace algo bien, la tienes que felicitar.