Cruz Roja ha atendido a 240 personas con adicciones en Herrera de La Mancha para mejorar su calidad de vida

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El equipo de Atención al Drogodependiente de Cruz Roja, que interviene en el Centro Penitenciario Herrera de la Mancha desde el año 1998 a través del “Programa de Atención a Personas con Inadecuada Gestión de su Adicción en Prisión” ha atendido durante el año 2021 a un total de 240 personas que presentan una problemática de adicción a diferentes sustancias.


Esta atención se realiza ajustándose a las necesidades concretas que presentan los internos con adicciones, trabajando siempre con el objetivo de mejorar su calidad de vida, ayudándoles desde su ingreso en prisión en la ruptura del impacto negativo de su falta de libertad y trabajando con ellos la asunción de responsabilidad en su propio proceso de reinserción social.


El trabajo terapéutico se lleva a cabo por un equipo de tres profesionales del área social a través de un itinerario individualizado de tratamiento en el que se combina el trabajo individual y grupal mediante el desarrollo de talleres formativos, en función de las necesidades personales de cada recluso desde su entrada en prisión hasta su puesta en libertad. El objetivo es posibilitar la rehabilitación y la incorporación social plena de las personas afectadas, llevando a cabo un tratamiento interdisciplinar, individualizado, amplio, flexible y diversificado.


Este programa de Cruz Roja se desarrolla en los cuatro módulos principales del Centro Penitenciario. Las personas a las que se atiende, tras ser valoradas en coordinación con el equipo de tratamiento del centro, deciden involucrarse para trabajar su motivación al cambio y estrategias para enfrentarse a situaciones cotidianas sin recurrir a las drogas. A lo largo del año se trabaja en áreas principalmente enfocadas a la salud, el aprendizaje de hábitos saludables, el manejo de habilidades sociales, la resolución de conflictos, la inteligencia emocional, los valores y la prevención de recaídas.


Elena es psicóloga de Cruz Roja en Herrera de La Mancha y referente de este proyecto de atención de adicciones. Explica que cada interno que se da de alta en el programa realiza un itinerario en función de si su problemática está asociada al consumo de drogas o al consumo de alcohol. Paralelamente, se trabaja con los familiares a través de encuentros trimestrales donde se les dan pautas para acompañar a las personas con adicciones en su proceso de recuperación tanto dentro de prisión, como en los permisos de salida o una vez obtengan la libertad.


En este programa desarrollado en prisión, Cruz Roja combina las premisas de calidad y calidez. La psicóloga del proyecto afirma que ambas se utilizan para conseguir los objetivos de enseñar a los internos drogodependientes herramientas personales para la mejora en su calidad de vida, dotar de estrategias funcionales para mejorar la futura adaptación a la vida en libertad y amortiguar las consecuencias negativas de la combinación entre la estancia en prisión y el consumo de drogas.


Durante el mes de diciembre se están retomando en el centro actividades que se llevaban a cabo antes de la pandemia y que tuvieron que suspenderse. Algunas de las que ya se han realizado son una charla informativa de sensibilización sobre el VIH, con entrega de kits de higiene para el fomento de hábitos de salud dentro de la prisión y encuentro con familiares de los internos para trabajar pautas dentro de su proceso adictivo. Para el próximo año se han planificado diversas actividades de ocio y tiempo libre con voluntariado y la celebración en el mes de julio de la semana contra la droga, con actividades culturales, educativas y preventivas.