Segundo aniversario de la muerte de Hilario, "el del Penalty"

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El 8 de septiembre se cumplió el 2º aniversario de la muerte de mi buen amigo Hilario Álvarez Pintado-popularmente conocido como: "Hilario, el del Penalty"-, nieto de Hilario y Alejandra, que, fundaron en 1928 dicho bar bajo el nombre de: "Taberna Casa Álvarez", pero que, en los años 50 su tío Gabriel Álvarez, dueño del citado local- junto a sus hermanos- cambió la denominación por: Bar: "El Penalty", dada la mucha afición que había al fútbol entre los parroquianos, que escuchaban todos los domingos los partidos de fútbol más importantes en el aparato de radio, que tenía el local y en el que, en una pizarra de hule negro se escribían con tiza los resultados, mientras la clientela bebía jarillas de vino, mistela, vermut...


HILARIO.


Mi estimado Hilario trabajó casi toda su vida en el nombrado bar familiar, junto a Juan (Juanito) y otros muchos compañeros que han pasado por el histórico local casi centenario, en el que aprendieron el oficio nada fácil, según nos narra don Antonio Díaz Cañabate, abogado, juez, cronista oficial de Madrid, colaborador de: "ABC" y escritor costumbrista, que redactó en su interesante libro: "Historia de una Taberna" (Espasa-Calpe, 1947) el siguiente texto: "Despachar vino no es cosa fácil. Requiere destreza y rapidez singulares, soltura de manos, tiento y pulso, mucha vista, ingenio para alternar con el cliente y contestar sin enfado, pero con energía, a sus cuchufletas, no siempre del mejor gusto y de buena intención; memoria para las cuentas de las muchas copas que se sirven al mismo tiempo, paciencia a fin de soportar las inconveniencias de los borrachos patosos. Con mucho menos de estas condiciones se llegaba a ministro allá por los albores del siglo vente".


CUALIDADES


Todas esas cualidades, entre otras no tan buenas... tenía Hilario, al que su compañero "Juanito" llamaba cariñosamente: "El yayo", porque era el más veterano de todos los taberneros y uno de los últimos que quedaban de la vieja escuela, los que sirvieron el vino desde las impolutas frascas de cristal a los vasos y cañas de aquel "Valdepeñas clarete", que ya no se elabora, aunque fue el que dio prestigio y fama a los caldos de la "Ciudad del Vino", hasta el extremo de ser alabados por grandes escritores como: Alejandro Dumas, Gustavo Doré, Richard Ford, Miguel de Unamuno, Larra, Perico Chicote y, particularmente, Díaz Cañabate, que elogia en su ya citado libro: "Historia de una Taberna" los vinos tintos claretes-también conocidos como: "Aloque" y años después: "Tinto tipo Madrid" que elaboraba magníficamente mi padre, Francisco Brotons González, en la vieja bodega: "Santa Pola", fundada en 1920 por mi abuelo Joaquín Brotons Fenoll; vinos que abastecieron las bodegas de mi familia, cuya razón social era: "Bodegas de Matías Brotons Hermanos y Cía"-creadas en 1944 por mi abuelo Joaquín, junto a sus hijos: Matías, Joaquín y Francisco-durante más de 60 años a la mítica y varias veces centenaria tasca madrileña ilustrada: "Taberna de Antonio Sánchez", que es en la que se inspiró Cañabate para redactar su ya nombrada tasca, en el que tenían tertulia semanal con los caldos que hacía mi papá, entre otras personalidades: Pío Baroja, Gregorio Marañón, Julio Camba, José María de Cossío, Juan Cristóbal, Juan Belmonte, Ignacio Zuloaga, Joaquín Sorolla, Vázquez-Díaz y A. Díaz Cañabate, que dice del néctar de Baco que fabricaba mi antecesor: "El Valdepeñas es un vino alegre; su alegría es como su color granate, una alegría transparente que deja ver ese fondo de optimismo que todos llevamos en un rincón de nuestra alma"...


HOMENAJE.


Sirvan estás líneas de recuerdo y homenaje a mi buen amigo Hilario, que tan buenos momentos compartimos en: "El Penalty", un bar-restaurante con historia y en el que he degustado sus vinos y pitanzas con importantes hombres del mundo de la cultura y el espectáculo, entre otros: José Hierro (Premio Cervantes), Pablo García Baena (Premio Príncipe de Asturias y Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana), Luis García Montero (Premio Nacional de Poesía, Premio de la Crítica y actual Director del Instituto Cervantes), Leopoldo de Luis (Premio Nacional de la Letras), Carlos Murciano (Premio Nacional de Poesía y Premio de Literatura Infantil y Juvenil), Francisco Nieva (Premio Príncipe de Asturias y Académico de la Real Academia Española), Luis Antonio de Villena (Premio de la Crítica) y un listado enorme que haría demasiado extenso este texto de recuerdo a un viejo amigo tabernero, que tenía sus cosillas...,-como todo el mundo tenemos-, pero un corazón de oro y tan grande como una tinaja de barro de 600 arrobas, como eran las de las bodegas de mi padre y mis tíos: "Santa Pola" y "Santa Isabel", que con el nombre desde 1967 "Matías Brotons. S.A", cerraron sus puertas en 1992, siendo el último gerente mi primo-hermano Matías Brotons Sánchez, miembro de la tercera generación, aunque llegó a trabajar también la cuarta generación, dado que, "Mati", hijo de mi primo Antonio también curró en las bodegas familiares citadas.


DEDICATORIA.


Dedico esta crónica escrita con la sangre roja del corazón y la emoción de los recuerdos imborrables a su viuda e hijos. Y que nos espere muchos años, que él ya se "bebió su tenaja y se fue mu completico al otro mundo", como dicen en Valdepeñas, mi ciudad natal, mi ínsula báquica, mi Atenas, mi Alejandría de La Mancha.


www.joaquinbrotons.com