​Mª Carmen Álvarez: “Lo hicimos de corazón y de manera altruista”

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VOLUNTARIA MASCARILLAS




En los días más duros de la pandemia, aquellos que estaban llenos de incertidumbre sobre lo que estaba pasando, surgió una iniciativa que partió del Ayuntamiento y que implicaba a la Universidad Popular a través de su taller de costura para la confección y elaboración de mascarillas, un elemento de protección que se erigió como imprescindible para ir protegidos y proteger a los que nos rodeaban. Alrededor de 40 voluntarios participaron entonces en la elaboración de unas 30.000 mascarillas que se repartieron en el hospital y luego en los domicilios valdepeñeros. Ahora este grupo de voluntarios recibirá la Medalla al Servicio Desinteresado a la Comunidad en el acto institucional de septiembre. Por eso hablamos con una de esas voluntarias, Mª Carmen Álvarez.


¿Os esperábais recibir este reconocimiento por parte del Ayuntamiento?


Sí porque ya nos lo habían anunciado cuando había pasado todo este jaleo. Lo que pasa es que se tuvo que aplazar porque habíamos vuelto otra vez a fase 2.


¿Qué significa para vosotros?


Reconforta. Por un lado, piensas que no tienen por qué hacerlo porque nosotros lo hemos hecho de corazón y de manera altruista, pero por otro lado también reconforta que reconozcan que has estado ahí al pie del cañón en una situación muy difícil para todo el mundo.


¿A quién le vais a dedicar el reconocimiento?


A todos en general e incluso a nuestras familias porque ellos también han aportado su granito de arena. Me consta que había familiares que decían que hacían la comida para que una persona se pudiera dedicar a hacer mascarillas. Por ejemplo mi marido se iba a trabajar pero me dejaba el coche por si lo necesitaba para hacer algún reparto. Cada uno aportaba a su manera. Otros maridos han estado cosiendo, cortando gomas, poniendo alfileres, para facilitar el trabajo a sus mujeres. La mayoría han sido mujeres pero también ha habido hombres que han participado.


¿Cómo surgió esta iniciativa? ¿De quién fue la idea?


Fue por parte del Ayuntamiento. Fueron ellos los que me llamaron a mí para organizarlo e ir haciéndolo. Nos proporcionaban el material ellos mismos, las telas, y luego las gomas las buscábamos nosotros, que eso fue una odisea porque estaban agotadas a nivel mundial porque todo el mundo estaba haciendo lo mismo.


¿Cómo encontrasteis las gomas?


Todas las mercerías de Valdepeñas se volcaron. Y empezamos a tirar de amistades. Manoli Barchino llamando por un sitio, por otro, un amigo de mi hermano que tiene una fábrica, igual. Tirando de contactos. Y es que las gomas estaban totalmente agotadas.


¿Cómo recuerdas esos días? ¿Cómo fueron?


Muy estresantes. Porque querías hacerlo cuanto antes pero no se podía. Muchísima gente que no pertenecía  a la Universidad Popular se enteraron y empezaron a llamarme porque querían participar. Tenías que decirles que no porque ya no se podía tantísima gente. Cuando terminó todo, fue muy gratificante decir que habíamos puesto nuestro granito de arena.


¿Cómo os sentíais por poder colaborar?


Muy bien, muy a gusto. Además, que salía de dentro, del corazón.


¿Cuántos voluntarios estuvisteis?


De la Universidad Popular había unas 15 personas y luego había asociaciones, así que en total fuimos unas 40 personas.


¿Cuántas mascarillas se pudieron hacer en esos días?


Exactamente no lo puedo decir pero unas 30.000 perfectamente.


¿Esas mascarillas son las que luego el Ayuntamiento repartió por los domicilios?


Sí. En un principio se repartieron en el hospital y en centros de asistencia a personas mayores porque no estaban preparados. Y luego se repartieron por los domicilios.


¿Hasta cuándo estuvisteis haciéndolas?


Hasta mediados de mayo. Luego ya se acabó el Estado de Alarma y empezó a haber también en las farmacias y en otros sitios. Las que sobraron se dieron a una empresa que se dedica a la confección y las terminaron ellos.


¿Quieres añadir algo más?


Simplemente, que lo hicimos a gusto.