​Jesús Martín: “Sin llamarse Fiestas del Vino vamos a generar un programa de actividades que nos hagan sentir que estamos en septiembre, en la patrona y en vendimia”

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Jesus martin





Valdepeñas afronta por segundo año consecutivo los primeros días de septiembre sin contar oficialmente con las Fiestas de la Vendimia y el Vino en su calendario. Sin embargo, desde el Ayuntamiento de Valdepeñas se apuesta por elaborar una programación de actividades que, sin llevar esa nomenclatura, sí que hagan sentir al ciudadano y a aquellos que nos visitan en esos días, que es septiembre, que festejamos nuestra patrona y que llega la vendimia. Es lo que nos cuenta el alcalde, Jesús Martín, en esta entrevista, donde también hace balance de los dos años que han pasado ya de legislatura y adelanta algunos de los proyectos en los que el Consistorio trabaja.


Después de año y medio de pandemia, ¿cómo está Jesús Martín?


Supongo que como todos. Un poco cansado, resignado, con esperanza de alcanzar esa inmunidad de sociedad y esperando que a partir de octubre o noviembre, cuando creo que alcanzaremos esa inmunidad, podamos retomar unas actividades normales en las que no sé si vamos a volver a la normalidad conocida, pero estaremos en una normalidad por descubrir.


Éste será el segundo año consecutivo sin que se convoquen Fiestas del Vino…


Es obvio que sería una temeridad. El año pasado lo intentamos con toda nuestra buena fe pero la realidad de los acontecimientos nos hizo dar marcha atrás y ahí está la sabiduría popular de que rectificar es de sabios. No obstante, hemos querido seguir manteniendo una cierta actividad social con todas las precauciones, que han dado un resultado bueno, con todas las actividades que se han generado entre mayo y septiembre a través de utilizar espacios como Bodegas A7, el auditorio, el Museo del Vino, el Mercado Medieval en el Parque del Este. Y en ese sentido, convocar las Fiestas del Vino como tal no dejaría de ser una ironía en la que nos estaríamos engañando a nosotros mismos. Pero vamos a hacer una serie de actividades para esos días. La corrida de toros la seguirá manteniendo el empresario, seguiremos manteniendo el acto institucional porque tenemos que seguir vivos y reconocer a los vivos que nos hicieron más vivos. En esa línea vamos a crear un programa de actividades que sin darle la nomenclatura de Fiestas del Vino, en cierta manera retomemos una actividad que nos haga sentir que estamos en septiembre, en la patrona y en la vendimia, y utilizaremos espacios como los parques, la Plaza de Toros, el auditorio, las Bodegas A7, para tener acotado el aforo, y ofreceremos así una serie de actividades para todos aquellos que eligen esos días de septiembre para retornar al pueblo.


¿Cree que algún día se volverán a celebrar las Fiestas del Vino tal y como las conocemos?


Creo que las cosas vienen para quedarse o no pero, cuando pasan, dejan un poso de memoria. Y es obvio que el recálculo de cómo hemos tenido que reorganizar las actividades, hemos aprendido también que a veces es mejor que se mueva Mahoma que la montaña. Y posiblemente en ediciones futuras esos conciertos macro que se generaban en la Plaza de España, con cierta temeridad, a lo mejor ahora hemos aprendido a esponjar las actividades. Valdepeñas es grande. No todo tiene por qué estar en la arteria central. Nos podemos expandir por los pulmones, el hígado y otras partes, que por un lado generan una actividad más expansiva, que está bien porque todos los puntos cardinales de Valdepeñas son Valdepeñas, y por otro, ponen en valor los no pocos espacios de los que ya disponemos, como parques, infraestructuras, polideportivos que, además, puedan generar un uso alternativo y puedan darle un punto de protagonismo que merecen. Así que todo esto habrá que reconsiderarlo de cara al futuro. Obviamente la Plaza de España es la Plaza de España y seguirá siendo la torre de la vela de la fortaleza pero el castillo tiene más almenas.


Dentro de los Honores y Distinciones que se entregarán en el acto institucional hay varios muy relacionados con la pandemia, la gerencia de atención integrada del hospital de Valdepeñas y los voluntarios que elaboraron las mascarillas…


Si me apuras, más los voluntarios que la gerencia porque a mí nadie me tiene que agradecer el trabajo que hicimos durante estos años o meses con  la pandemia porque eso lo llevamos en el sueldo y el precio de estar en la cocina es soportar el calor de los fogones. Y por lo tanto, los profesionales de la  medicina han sido los jabatos de la pandemia pero digamos que lo llevaban en el sueldo. Aun así, sería desagradecido no reconocer que han trabajado muy por encima de lo que su profesión le demandaba. Lo han hecho con un espíritu de compromiso con la sociedad donde no han tenido horas, no han parado en guardias, han puesto en riesgo sus vidas, las de sus familiares, se han aislado de los suyos al principio de la pandemia… Acordémonos cuando una comunidad de vecinos le hizo saber a un sanitario que si se cambiaba de piso, casi mejor. Esas situaciones emocionales que son terribles para los protagonistas tenemos que tener la sensibilidad para reconocérsela.


Pero en el caso de las colaboradoras de las mascarillas a través del taller de costura, me consta que trabajaban denodadamente porque mandábamos el material, luego había que esterilizarlo, y a las doce, a la una, a las dos de la mañana estábamos trabajando con ellas para tener al día siguiente las mascarillas necesarias. Fuimos de las primeras localidades donde gracias a Protección Civil, que tampoco son profesionales del área, pudimos distribuir puerta por puerta a cada chaval un par de mascarillas de su talla. Todo fue muy emotivo. “Dentro de la tragedia, al final queda la caricia del beso”, que decía un verso de Verlaine, “y el don de las lágrimas”. Pero entre la caricia del beso y el don de las lágrimas, en medio ha habido situaciones humanas que seríamos muy insensibles si no fuéramos capaces de ponerlas en valor.


En unos días se inaugura la Exposición Internacional de Artes Plásticas. ¿Qué opinión le merece la obra ganadora?


El caso de Alejandro Botubol era cuestión de tiempo que se incorporara a la colección de artes plásticas de Valdepeñas. Cuando uno mira su currículum, es un chaval joven, tiene 40 años, está en toda la madurez y plenitud de su trayectoria. Es uno de los artistas contemporáneos que, viniendo del sur, igual que hace dos décadas la pintura valenciana se incorporó e invadió los mercados a través del IVAM, ahora la pintura andaluza está siendo muy emergente en cuanto al arte contemporáneo. Y Botubol es uno de los máximos representantes de esa pintura donde la forma está configurada por el color. El cuadro que ha escogido forma parte de una serie que se llama ‘Eclipse’, en diferentes colores, por lo que tiene un protagonismo, que es un círculo central, y luego esa parte que él tiene que hace que a los cuadros de Alejandro no haya que ponerle marco porque en el fondo es un camino, un alto de la luz, si la luz anduviera es como que pasa por el lienzo dejando su huella. Esa pintura, que está de camino entre un simbolismo muy imaginativo y un color muy impactante, en esa aventura de la luz y del color, Botubol es un representante que era cuestión de tiempo que se incorporara. A todo esto había otros cuadros con otros referentes igualmente. 


Es verdad que de hace unos veinte años a esta parte la exposición arriesga poco. Pero si quieres traer a los mejores jurados, no puedes interferir en la capacidad intelectual de los mismos para inducirles a. Son ellos mismos los que tienen que fijar. Pero es verdad que hemos arriesgado poco. Igual que hace unos 30 años se incorporó un jovencísimo Castrortega con una composición de collage, que había que entenderlo, y luego fíjate la trayectoria espectacular que ha tenido. O Antonio López, que es verdad que ahí se arriesgaba menos porque era hiperrealismo y es clásico. Entonces creo que la exposición se ha quedado en el clasicismo contemporáneo. Quien vea el cuadro de Alejandro este año, como en su día el de José Manuel Ciria, que es el artista invitado, y que está en esa misma línea de no atrapar la luz en un marco, sino que la luz quita el marco, posiblemente se ha juntado en esta edición el hambre con las ganas de comer. Porque, aunque en campos totalmente diferentes, el de Ciria ha sido más de investigación y ruptura, pero estaba en una línea en la que la figuración, la abstracción, el realismo, el hiperrealismo, el arte figurativo, los tenía totalmente apartados, al igual que ocurre con Botubol.


Se acaban de cumplir dos años de legislatura. ¿Qué balance se puede hacer?


Soy una persona afortunada en mi trayectoria política. Formará parte de mi inteligencia o no y también es verdad que me he dotado de equipos que me han hecho a mí y eso es una pura verdad, no es una falsa modestia. Segundo, con todo lo que cayó, los políticos tendemos a pensar que los ciudadanos tienen falsa memoria. Es más, queremos que la tengan para que se les olvide lo que no cumplimos pero que un día prometimos. Pero es verdad que en la campaña anterior dije que esta legislatura estaba ya hecha antes de ser votada porque contábamos con los fondos Edusi, que son un extra de casi 7 millones de euros, que tocaban infraestructuras muy sensibles y necesarias, como prolongar el cubrimiento del Canal entre la Puerta del Vino y la calle Norte y la de incorporar el barrio de San Pedro con mejor acceso del que tienen. Tenemos que quitar esa pasarela de la calle Cristo que es una obscenidad estética para un pueblo contemporáneo y moderno como es Valdepeñas. Si todo va bien, que va lento, abriremos también la brecha de un nuevo paso subterráneo a través de la calle Alegría.


Además, no hay que olvidar que nos hemos incorporado calles y parques que quedaban por sustituir las luminarias por leds. Y vamos a hacer desaparecer todas las calderas de los edificios municipales, colegios incluidos, sustituyéndolas por gas y pellet.


Vamos a terminar invirtiendo más de un millón de euros en formación de jóvenes con cursos de nuevas demandas laborales que en Valdepeñas no estaban en la formación reglada y que gracias al trabajo de la concejala y de los trabajadores de Desarrollo Empresarial estamos formando a unas treinta personas, de las que un 60% de las mismas se incorporan al mercado laboral. Ese trabajo ya estaba dibujado cuando trabajábamos en la legislatura anterior. Así que en esta legislatura hay que destacar que no hemos puesto freno a la velocidad de crucero que llevábamos.


Si a eso se le incorpora que vienen cosas que hacen que te toque la lotería, como que hayamos adquirido una salida en la calle Pintor Mendoza para el Museo Municipal, donde ahora mismo se está trabajando en el proyecto. Además, hemos recuperado la casa más antigua, que vamos a restaurar, como es la Casa de los Vasco, en la que vamos a crear un espacio interior público. A todo eso hay que sumar lo que hemos aprobado en este Pleno de agosto, donde Valdepeñas, que es una ciudad que data de los siglos XII o XIII, que ha tenido un eje central que es la calle Seis de Junio, se haya dotado de cinco fincas para desarrollar a futuro un gran espacio abierto con una plazoleta de 6.000 metros cuadrados. Además, donde estaba el antiguo bar Seis de Junio, frente a la UNED, estamos cerrando un acuerdo con el promotor que ha adquirido esos terrenos para que ceda un espacio cuando lo desarrolle. Ahí se creará una plaza que será más o menos igual de grande que la de Clara Campoamor.


Estamos también detrás de otras operaciones para ver si podemos abrir la calle Buensuceso al Canal porque así incorporaríamos el colegio Lorenzo Medina ampliándole el patio, que le está haciendo falta.


Luego no hemos parado con el velódromo, estamos urbanizando la calle Torrecillas, hemos reasfaltado un montón de calles que les hacía falta, hemos incorporado nuevas infraestructuras como el vaso exógeno de los Baños del Peral donde hemos creado un aula de la naturaleza para la formación didáctica de nuestros jóvenes y mayores para que sepan que el agua en Valdepeñas es un milagro y no lo hace Dios.


Son pequeñas cosas que van a dotar a Valdepeñas de nuevos recursos y nuevas instalaciones que harán que podamos vivir mejor.


Un brindis para Valdepeñas.


Que podamos brindar el año que viene a ser posible sin mascarilla. Que podamos brindar todos, que no nos falte ninguno más dentro de un año por favor. Porque estamos ninguneando la realidad. Tenemos que seguir teniendo la responsabilidad de que un nivel de contagio de 900 casos por 100.000 habitantes como el que tuvimos hace 15 días en Valdepeñas no lo tuvimos ni en el momento más alto de la pandemia. Llegamos a 800, a 900 nunca. Es verdad que son la mayoría menores de 40 años, que mucha gente ya está vacunada con dos dosis, otros con una, pero es que no podemos jugar. Así que el brindis sería que el año que viene podamos brindar todos y que no falte ninguno.