​Antonio Ruiz: “El año pasado disfrutamos mucho viendo cómo venían a ver a la Virgen con tanta fe los valdepeñeros adaptándose a las circunstancias”

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ANTONIO RUIZ HERMANO MAYOR HERMANDAD VIRGEN CONSOLACION





El 2021 será el segundo año en el que la Virgen de Consolación no recorrerá las calles de Valdepeñas con motivo de su festividad, el 8 de septiembre. Algo antes impensable pero ahora obligado por las circunstancias sanitarias. Por eso, como ya ocurriera el año pasado, la patrona de Valdepeñas quedará expuesta en veneración pública en la Iglesia de la Asunción tanto el día 7, en sustitución de la ofrenda, como el día 8. Así nos lo avanza el hermano mayor de la Hermandad de la Virgen de Consolación, Antonio Ruiz.´


Éste será el segundo año en el que la Virgen de Consolación no recorrerá las calles de Valdepeñas…


Sí, dos años de incertidumbre, de miedo y de pedir a la Virgen que nos ayude y que ayude a Valdepeñas. Seguimos con los aforos reducidos, atados de pies y manos por las normativas de Sanidad y vamos dando bandazos. Vamos para dos años y estamos igual que al principio. Con tanto miedo o más. Quizás nos vayamos acostumbrando ya a vivir con el peligro pero vemos que se están haciendo actos, como conciertos en otros pueblos, corridas de toros, y aquí la normativa es más estricta. Pero en todas las diócesis no ha salido ninguna procesión de ninguna patrona así que nos tenemos que ver reducidos otra vez al interior de los templos con el aforo reducido. Las circunstancias son las circunstancias.


¿Qué significa para la hermandad no poder sacar a la patrona en procesión?


Significa muchas cosas. Es una sensación triste el año pasado no poder sacar a la Virgen a la calle pero también nos enseña que no es lo importante las procesiones y todo lo exterior. Lo primordial está en el centro. El año pasado durante su día y durante todo el novenario recibió a muchísima gente que venía a pedirle a la Virgen y a ponerse en sus manos ante el peligro que había. Son tiempos, como decía Santa Teresa, duros, y conforme vienen los tiempos hay que pillarlos. Es una mezcla de cosas nuevas, no podemos hacer lo de siempre pero hay que acostumbrarse. Y con la esperanza de que alguna vez se pueda recuperar incluso con más fuerza lo que de momento hemos perdido.


¿Qué actos habéis preparado?


Tenemos el novenario que al igual que el año pasado lo hemos duplicado por la afluencia menor de público, uno por la mañana y otro por la tarde. Se mantiene la presentación de niños y la ofrenda de flores aunque sin comitiva y sin aglomeraciones. Para eso estará todo el día la Virgen en la Iglesia de la Asunción el día 7 para que venga toda la gente que quiera a traerle flores y también los niños, sin ser el acto multitudinario de antes, pero irán pasando de forma individual por la Virgen durante todo el día.


¿Y para el día 8 qué se ha preparado?


Tendremos por la mañana la Misa Solemne será  a las 9:00, a las 10:30, a las 12:00 y a las 13:00 horas y por la tarde se expondrá a la Virgen en veneración pública para que ya que no puede salir, sea al contrario, ya que no puede salir la Virgen a ver a los valdepeñeros, los valdepeñeros vengan a ver a la Virgen. Y rezaremos solemnemente el Rosario a las 18:00, 19:00, 20:00 y 21:00 horas.


¿Cómo invitarías a la gente a participar en estos actos?


Les diría que, puesto que las circunstancias impiden que la Virgen salga a ver a sus hijos en la procesión, que seamos los hijos los que vengamos a ver a nuestra madre.


El año pasado ya se hicieron así estos actos. ¿Cómo se desarrollaron el año pasado? ¿Vino mucha gente?


El año pasado quedamos muy satisfechos. Decíamos que no habíamos hecho lo de siempre, pero hicimos lo que nunca. Fue un acto precioso, desfiló medio pueblo por aquí, y vimos a la Virgen colocada en el centro de la nave de una manera en la que casi nunca la habíamos visto. Disfrutamos mucho viendo cómo venían con tanta fe los valdepeñeros adaptándose a las circunstancias del momento. Fue una valoración, dentro de la contrariedad de no salir a la calle, muy buena, con un acto muy bonito que compensó esa tristeza.