Cómo prevenir los golpes de calor en perros y gatos

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Cuidado con la llegada del verano y con las altas temperaturas de calor. Los animales sufren mucho más que nosotros golpes de calor.


La hipertermia, es una temperatura corporal elevada, por encima de los valores normales con graves consecuencias. ¿Cómo saber si nuestro perro presenta hipertermia? La temperatura corporal del perro se sitúa entre los 38ºC y los 39ºC; superado este rango, por encima de los 41ºC, consideramos que el perro padece hipertermia y nos encontraríamos ante una emergencia veterinaria.


Los perros y los gatos son mucho más sensibles al calor que los humanos, y un día caluroso puede ser muy peligroso para su vida. El llamado "Golpe de Calor" es una subida de temperatura interna del cuerpo del perro/gato, y puede ser mortal para ellos porque no tienen la misma capacidad humana para regular la temperatura de su cuerpo.


En apenas 10 minutos, un perro o un gato pueden morir dentro de un coche. A veces, ni un rescate rápido consigue evitar los problemas vasculares, las hemorragias o el edema cerebral. Es muy importante ser consciente de ello; lo que a nosotros nos parece 'un momentito' puede ser fatal para un can: cuando hace calor, dejar a un perro en un coche con las ventanas cerradas puede causarle graves daños en 10 minutos y la muerte en 15 minutos.


Los perros y gatos no pueden regular su temperatura mediante el sudor pues carecen de glándulas sudoríparas extendidas por el cuerpo -como en el caso de los humanos-. Ellos sólo pueden regular su temperatura mediante los jadeos, el sudor que eliminan por las almohadillas de sus patas o el lamido de su pelo (en el caso de los gatos). En los días de mucho calor o en los traslados en coche, esta regulación puede no ser suficiente y se presenta el temido golpe de calor, que puede resultar mortal, pues acaba con las reservas de azúcar y sales del cuerpo del perro o gato, así que cuanto más dure el período de calor, más rápido puede ocurrir.


Síntomas:

  • Aparecen cuando la temperatura interna supera los 40º.
  • Astenia. Falta o decaimiento considerable de fuerzas.
  • Temblores musculares.
  • Cianosis: coloración azulada de piel y lengua causada por la deficiente oxigenación de la sangre.
  • Negativa a moverse.
  • Respiración muy rápida o muy costosa.
  • Aumento del ritmo cardíaco.
  • Alteración del color de las mucosas: encías, mocos de la nariz.
  • Alteración en la salivación.
  • Tambaleos.
  • Jadeos constantes.
  • Temperatura elevada.
  • Descoordinación.
  • Debilitamiento.
  • Salivación abundante.
  • Mareos.
  • Diarrea sanguinolenta.
  • Shock. En esta situación el perro tendrá las mucosas de color gris.
  • Colapso, convulsiones.
  • Coma, muerte.

Consecuencias:

  • Pérdida corporal de azúcar y sales.
  • Petequias. Pequeñas manchas de sangre en la piel.
  • Hemorragia gastrointestinal.
  • Insuficiencia hepática.
  • Insuficiencia renal.
  • Edema cerebral.
  • Fallo multiorgánico.
  • Daños irreversibles en los órganos y parada respiratoria e incluso el fallecimiento del animal.

  • En el desgraciado caso de que tu perro o gato sufra estos síntomas de golpe de calor, siempre puedes aplicar unos primeros auxilios, pero siempre deberás llevar a tu perro o gato al médico porque precisa de atención veterinaria urgente.


    Situaciones de riesgo para el golpe de calor


    Cualquier perro es susceptible de padecer un golpe de calor, aunque existen algunos factores de riesgo que merece la pena conocer, para poder prevenirlo en la medida de lo posible:


    • Dejar al perro en el interior de un automóvil cuando hace calor.
    • Evitar que haga ejercicio y salidas con altas temperaturas. Sobre todo, evitar la salida al medio dia.
    • Si el animal tiene fiebre podría darle también golpe de calor.
    • Si tiene poca cantidad de agua, no es fresca o no se le renueva a menudo.
    • Si tuviera convulsiones.
    • Si vive en superficies de cemento o de asfalto.
    • Ausencia de lugares a la sombra.
    • Haber sufrido un golpe de calor en el pasado.
    • Humedad ambiental alta, que dificulta la propia eliminación de vapor de agua del animal.
    • Espacio reducido y/o mal ventilado: coche, habitación, patio pequeño, balcón, transportín, bodega de barco, etc.
    • Síndrome del perro braquicéfalo: es una condición común en diversas razas caninas, como el bulldog inglés, el shar pei o el bóxer entre otros. Causa dificultad para respirar, obstrucción de las vías respiratorias e incluso puede provocar un colapso.
    • Enfermedades cardíacas: la insuficiencia cardíaca o el soplo cardíaco son algunas de las enfermedades cardíacas que pueden provocar la aparición de síntomas graves ante el calor o el ejercicio intenso, tales como tos, cansancio y desmayos.
    • Sobrepeso y obesidad: el exceso de peso impacta negativamente sobre la salud de los perros que lo padecen, favoreciendo la degeneración de las articulaciones o la aparición del golpe de calor entre otros.
    • Pararálisis laríngea: esta patología, que puede ser hereditaria y que afecta en su mayoría a perros ancianos, puede llegar a ser muy grave, impactando en su calidad de vida y pudiendo hasta causar dificultad respiratoria grave. Se puede apreciar tos, intolerancia al ejercicio y cambios en el ladrido. Puede controlarse con medicación en casos leves, pero en otros se requiere cirugía para permitir una buena calidad de vida al perro.
    • Colapso traqueal: hablamos de una enfermedad crónica e irreversible que consiste en un estrechamiento de la tráquea, que causa tos, dificultad para respirar, desmayos y sonidos silbantes.
    • Altas temperaturas en el exterior.
    • ¿Eres de los que lo tiene atado fuera? Añadimos el riesgo de ahorcamiento intentando llegar a la sombra o a más agua.
    • Muy joven o muy viejo.
    • Obesidad: la piel tiene más poder aislante.
    • Color de capa: los oscuros absorben más el calor.
    • Digestión: NO dar de comer durante el día, sino al atardecer.
    • Que el animal esté nervioso.

    Cómo evitar un golpe de calor


    El golpe de calor siempre puede ser evitado y, para ello, es necesario observar los siguientes cuidados con tu amigo de 4 patas:


    • Tener siempre disponible agua limpia y fresca.
    • Estar en un espacio amplio y bien ventilado.
    • Contar con una zona de sombra amplia.
    • Darle de comer a primera o última hora del día.
    • Sácalo a pasear a primera y última hora del día, y a mediodía lo mínimo para que haga alguna necesidad.
    • Evitar que haga ejercicio.
    • No lo pierdas de vista.
    • Si vas de viaje con él y el coche no tiene aire acondicionado, llévate hielo, un par de toallas y agua. En las paradas, si ves que va acalorado, moja bien la toalla y deja que se tumbe encima o que al menos ponga las patas (para las almohadillas). Puedes también de vez en cuando frotarle las almohadillas y el puente de la nariz con un cubito de hielo.
    • Si tienes jardín, deja que juegue un rato bajo los aspersores o refréscalo con agua si al perro/gato le gusta.
    • Humedecer (sin envolver ni tapar) prioritariamente el cuello y la cabeza mediante paños mojados en agua no muy fría o un pulverizador de agua. Nunca cubrirlo con toallas húmedas.
    • Nunca, nunca, dejes a tu perro solo en cualquier espacio reducido. El estrés que le puede producir el estar solo es un factor de riesgo añadido.
    • Para cachorros o ancianos que estén en el interior, en días de calor sofocante, coloca y ve reponiendo toallas húmedas en las que puedan tumbarse.
    • Consulta con tu veterinario para darle un suplemento de glucosa o sales minerales.

    Primeros auxilios


    Cualquier indicio de golpe de calor requiere una rápida respuesta. Esta será la única posibilidad de salvar la vida del perro.


    No se le puede bajar la temperatura de golpe, porque pasaremos a provocarle una hipotermia con los mismos resultados desastrosos. La temperatura debe bajar de forma paulatina y el animal debe rehidratarse y recuperar el azúcar y las sales que ha perdido.


    Debes trasladar al animal de inmediato a una clínica veterinaria, subirlo al coche y durante el trayecto:


    • Humedecer (sin envolver ni tapar) prioritariamente el cuello y la cabeza mediante paños mojados en agua no muy fría o un pulverizador de agua. Nunca cubrirlo con toallas húmedas.
    • Poner un cubito de hielo sobre el puente de la nariz, las ingles y las axilas.
    • Humedecerle la boca, sin forzarlo a beber, y sin dejar que beba en exceso.

    Si no puede trasladarse de inmediato a una clínica veterinaria:


    • Actuar de inmediato.
    • Sacar al perro del lugar caluroso donde se encuentre y llevarlo a un sitio fresco.
    • Si es posible, trasladarlo a alguna estancia con aire acondicionado.
    • Comprobar la temperatura y repetir la medición aproximadamente cada diez minutos.
    • Es posible que el perro mejore solo al cambiarlo a un lugar fresco.
    • Dependiendo de dónde nos encontremos, podemos echarle agua con una manguera o meterlo en una bañera a 20 grados.
    • Ya mojado puede ponerse delante de un ventilador.
    • El objetivo es llegar a unos 39ºC.
    • Si lo logramos, debemos proceder ya al secado del perro. En este caso, si continuamos enfriándolo, corremos el riesgo de provocarle una hipotermia. Es decir, un descenso de temperatura corporal que también resultaría peligroso para la vida del perro.
    • En cualquier caso, aunque veamos que la respiración sea normal y el perro esté recuperado, es imprescindible contactar con el veterinario para que lo revise y lo tenga en observación.


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