Los héroes anónimos: 6 de junio de 2021

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Encendido del pebetero en la Plaza de San Marcos, Valdepeñas. Fuente: https://www.abc.es/espana/castilla-la-mancha/abci-valdepenas-dedica-tradicional-seis-junio-heroes-pandemia-202006061939_noticia.html


Aquella mañana de primavera, en que los Dragones del ejército de Napoleón divisaban nuestra población desde las Aguzaderas, los más funestos presagios se cernían sobre las techumbres desvencijadas de la calle Ancha.


El heroísmo de los relatos decimonónicos sobre el 6 de junio aflora un año más en los actos conmemorativos, que, acorde a las recomendaciones sanitarias actuales, han tenido que restringir la asistencia del público a la plaza de San Marcos.


Donde hoy se enciende el pebetero por los héroes de la independencia se encontraban hace 213 años las eras que delimitaban la periferia de Valdepeñas. Antesala de la batalla acaecida en el tramo del Camino Real que atravesaba la villa, el simbolismo de esta ceremonia de recuerdo nos invita a volver la vista atrás hacia la resiliencia y el sacrificio que dotan de sentido a todo esfuerzo comunitario.


En sus Episodios Nacionales Benito Pérez Galdós relataba cómo en aquel recordado día de 1808 ríos de sangre y agua hirviendo discurrían entre los jinetes descabalgados por la violenta refriega. Podaderas, enseres de cocina, tejas y toda suerte de impedimenta defensiva completaban este retrato de devastación, confundidos entre los sables y corazas imperiales.


Pasto de las llamas, las casas de adobe y tapial sucumbían en un lienzo impresionista, que se apresuraba a captar la atmósfera enardecida de polvo, fuego y dolor. Las luces entreveradas de este ambiente de destrucción y el sonido arrebatado de las campanas componían una sinfonía que escapaba a los excesos oníricos de la noche.


Tras más de dos siglos, la importancia simbólica de esta celebración cobra un renovado valor a la luz de los acontecimientos actuales. El sufrimiento y la incertidumbre de los dos últimos años necesita del poder terapéutico de la Historia. Cuando Bernardo de Chartres fundaba los logros de su tiempo sobre la perspectiva que nos da contemplar a hombros de gigantes, nos hacía deudores de tantas renuncias esforzadas de nuestros antepasados. Su memoria nos dignifica, su magisterio nos enseña a valorar la superación a partir de la dificultad y la vida tras la pérdida.


Miles de vidas han sucumbido desde que en el 2019 esta pandemia revelara su más cruel faz. Muchas historias personales se entrelazan en cada relato humano de las víctimas y sus familias. Tras el 6 de junio vinieron años de crisis demográfica, económica y social, pero también de recuperación. La reconstrucción sobre las cenizas de aquel clamoroso incendio nos tenía reservado un pujante siglo XIX para Valdepeñas, sede del Banco de España, o el ferrocarril. Imponentes ejemplos de la arquitectura ecléctica y modernista se levantaron sobre los cimientos de los tapiales de la Edad Moderna.


Un pueblo que año tras año recuerda a tantos héroes anónimos está llamado a perpetuar su esencia en las generaciones futuras. La conmemoración cumple, a pesar de las restricciones asociadas a la presente coyuntura sanitaria, una importante labor social. Volverán las dramatizaciones en la calle Ancha, los encuentros entre todas las asociaciones para mostrar lo mejor que sabemos hacer: construir comunidad a partir del respeto y el recuerdo de nuestros antepasados, los gigantes a cuyos hombros observamos con fortaleza el presente, pues ellos nos han enseñado a hacerlo. Feliz 6 de junio.


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Monumento a los héroes del 6 de junio. Avenida de las tinajas. Valdepeñas. Foto autora.