El patrimonio cultural de Valdepeñas: una apuesta con futuro

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Fachada de edificio situado en C/ Real. Valdepeñas. Foto autor.


Hace ya unos meses comenzábamos la andadura de una nueva sección, “Ecos de nuestra historia”, que hoy, y tras más de una veintena de artículos, llega su fin, aunque no como una despedida, sino como un “hasta luego”, porque desde la Asociación ORISOS seguimos trabajando e investigando para poder difundir la historia de nuestros pueblos y de nuestras gentes.


Coincide este último artículo con la celebración del Día Internacional de los Museos, que este año tiene como lema: “El futuro de los museos: recuperar y reimaginar”. Y viene a colación con el tema que tratamos en el presente artículo, que no es otro que el patrimonio cultural de nuestros pueblos, aunque nos vamos a referir más concretamente al de Valdepeñas. Una buena parte de ese patrimonio cultural de Valdepeñas se custodia en sus museos: el Museo Municipal, el Museo del Vino, el Conjunto Arqueológico del Cerro de las Cabezas, el Museo de los Molinos, el Centro de Interpretación del Agua, todos de titularidad pública, salvo el Museo de Gregorio Prieto, con una gestión privada, son una excelente carta de presentación para cualquier visitante que quiera “sumergirse” en la historia y cultura de esta ciudad manchega.


 Valdepeñas conserva un abundante y variado patrimonio, entendiendo por patrimonio aquel conjunto de elementos arqueológicos, naturales, históricos o etnológicos, entre otros, que conforman el devenir y las señas de identidad de un pueblo y sus gentes.


 Precisamente, en un mundo cada vez más globalizado, las señas de identidad de una comunidad, de un pueblo, vienen dadas muchas veces por sus realizaciones, por aquellas obras que han perdurado en el tiempo, conservándose y transmitiéndonos al presente parte de nuestro pasado. Y tal es así que muchos elementos de la cultura material que se conservan en la ciudad del Vino permiten contemplar esas señas de identidad en sus calles, avenidas, en sus edificios, …


Esto, evidentemente, no es exclusivo de Valdepeñas, porque en las últimas décadas se ha realizado en nuestra comunidad autónoma de Castilla –La Mancha -y en el resto del país- un considerable esfuerzo por conseguir la protección, conservación, restauración y difusión del patrimonio cultural, con mejor o peor acierto. A pesar de todo, nuestro patrimonio sigue sufriendo a menudo, el abandono de la propia Administración, y la inercia e indiferencia de mucha gente de nuestro entorno.


Nuestros monumentos, nuestros elementos etnológicos, nuestros yacimientos arqueológicos, son auténticos documentos patrimoniales que testimonian cómo se ha ido conservando la memoria histórica de nuestros pueblos, al tiempo que nos invitan a seguir conservándolos con los medios disponibles, porque con su deterioro y abandono se pierde para siempre gran parte de la memoria histórica de las gentes que lo hicieron posible.


 Tomando como referencia a G. Kubber, que justificaba que “Las únicas pruebas de la Historia disponibles en todo momento a nuestros sentidos son las cosas hechas por los hombres”, hemos de considerar que es así, porque los bienes patrimoniales constituyen la memoria sobre la que se ha de reconstruir la propia Historia de nuestros pueblos y sus gentes.


En pleno siglo XXI, es necesaria la implicación tanto de la propia sociedad como de las administraciones públicas en la protección y conservación de nuestro patrimonio cultural y natural, con el fin primordial de darlo a conocer para su contemplación, disfrute y aprovechamiento, como contempla la Ley de Patrimonio Histórico Español de 1985 y nuestra propia Normativa autonómica.


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Cerro de las Cabezas. Yacimiento protohistórico localizado cercano a Valdepeñas. Foto Equipo Investigación Cerro de las Cabezas (EICC).


Sin embargo, toda esta labor supone asumir también la tarea de investigar, conservar y difundir mediante los medios a nuestro alcance. Sólo así nuestro patrimonio será más conocido y mejor comprendido.


Uno de los instrumentos que han contribuido más eficazmente a la difusión de nuestro patrimonio castellano manchego en los últimos años es la aparición del turismo cultural y lo que los especialistas denominan como “turismo de interior”. El notorio incremento en el número de visitantes que nuestros pueblos están teniendo, y más en la actual situación de pandemia de Covid-19, conlleva a su vez una responsabilidad aún mayor si cabe en la implicación tendente a la conservación de nuestro rico patrimonio, entendiendo siempre que el derecho que una persona posee a tener acceso al patrimonio se ve limitado por la obligación y exigencia a respetarlo y conservarlo.


 En este sentido, el uso de las nuevas tecnologías es fundamental, unido a los programas de formación y sensibilización que se vienen llevando a cabo, incidiendo sobre todo en los jóvenes para que aprendan a valorar y respetar todo aquello que supone nuestro patrimonio.


Hemos de ser conscientes que en función del uso que le otorguemos al patrimonio, este puede ser un instrumento de identificación colectiva; pero también pasa por ser un recurso educativo fundamental en el que deben incidir los profesionales de estas materias transmitiendo a la sociedad sus valores. A su vez, hemos de considerarlo como un elemento clave para el desarrollo turístico local.


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Bombo/chozo manchego localizado en Valdepeñas. Foto autor.


El turismo que genera el patrimonio cultural de nuestros pueblos ofrece muchas posibilidades, pero se han de establecer mecanismos que permitan a la población local extraer del turismo determinados beneficios, creación de empleos, ingresos económicos, y un sentimiento de satisfacción que les haga apreciar y valorar lo propio. Por tanto, se ha de valorar nuestro patrimonio cultural y poner los medios necesarios para transformarlo en un producto al servicio de un desarrollo local duradero, poniendo una especial atención en su conservación y mantenimiento, porque el patrimonio de nuestros pueblos, entendido como un recurso económico, no es un recurso renovable.


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Excavaciones realizadas por ORISOS en el Cerro de las Cabezas II. Foto autor.


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Puerta de entrada de la Casa de Los Vasco


En Valdepeñas contamos, afortunadamente, con un abundante patrimonio cultural muy diverso: el abundante patrimonio arqueológico, donde destaca el que será en unos meses Parque arqueológico de El Cerro de las Cabezas, junto a otros yacimientos como el Cerro de las Cabezas II, o el más reciente de El Peral que, sin duda, está destinado a ser un nuevo foco arqueológico, cultural y turístico. El cuantioso patrimonio arquitectónico que aún conserva el casco urbano, donde destacan desde casas solariegas del siglo XVI, como la de Los Vasco, junto a una excepcional arquitectura modernista, iglesias como la de El Cristo o la Iglesia de la Asunción, situada en la Plaza de Valdepeñas, que es también, con esas fachadas porticadas, donde contrastan en sus paredes el blanco de la cal con el azul añil, sus casinos, como el de La Confianza, y otra cantidad bastante apreciable de construcciones y sitios. Estos elementos patrimoniales son solo unos ejemplos, que se complementan con otros como los molinos, baños de El Peral o los cientos de cuevas que, afortunadamente, aún se conservan en al subsuelo de esta ciudad, así como en sus alrededores, donde se localizan en excelente estado de conservación, hornos de cal, bombos y chozos, entre otros elementos que nos permiten apreciar también la riqueza etnográfica y natural -con esas zonas verdes como El Peral.


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Yacimiento del Cerro de las Cabezas. Zona urbana sin restaurar. Foto EICC.


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Yacimiento del Cerro de las Cabezas. Zona urbana restaurada y lista para recibir visitas. Foto EICC.


Todos estos elementos, junto a otros que, por falta de espacio en este artículo no los mencionamos, pero no por ello menos relevantes, constituyen un amplio y completo repertorio patrimonial que permite diversificar la oferta cultural de esta población castellano-manchega, de cara a los visitantes y a los propios residentes.    


Es por ello que hemos de considerar que toda actividad turística influye sobre la protección de nuestro patrimonio, produciéndole consecuencias positivas y negativas, debiendo ser tenidas en cuenta tanto unas como otras, siendo conscientes de que quien disfruta de un bien ha de sentirse obligado a mantenerlo y no deteriorarlo.


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Yacimiento del Cerro de las Cabezas. Zona urbana restaurada y lista para recibir visitas. Foto EICC.


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: Detalle de la puerta destrozada. Foto autor.


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Fachada del molino con pintadas. Foto autor.


Por tanto, nuestro patrimonio es responsabilidad de todos, visitantes, vecinos y las propias Administraciones públicas, debiendo caminar todos en la misma dirección para conseguir un fin común primordial: la salvaguarda y disfrute de nuestro patrimonio heredado.


En consecuencia, hemos de ser capaces entre todos de contribuir así a despertar del sueño de la memoria de un pasado histórico y cultural que para muchos resulta prácticamente desconocido y por tanto, menos valorado, pero muy necesitado de recuperación, protección y reconocimiento como testimonio que nos han legado las generaciones pasadas.


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Refugio de la Guerra Civil, ubicado en la estación de Renfe donde se puede apreciar el deterioro producido por acciones vandálicas: rotura de puertas y pintadas. Foto Autor.


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Detalle de las pintadas en la fachada del refugio. Foto Autor.


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Entrada a una cueva que está colapsada por escombros. Foto Autor.


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Cueva de Valdepeñas en un estado óptimo de conservación, que puede ser rehabilitada incluso para visitas. Foto Autor.


Es nuestra responsabilidad como ciudadanos, contribuir a la conservación del patrimonio, porque como indica el título de este artículo, es “Una apuesta de futuro” y en nuestras manos está que esta afirmación no pase dentro de un tiempo a ser una interrogación: ¿Una apuesta de futuro?, porque habrá supuesto un retroceso y un fracaso como sociedad.


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Torre de la iglesia de la Asunción, de Valdepeñas. Foto Autor.


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Parte de la fachada oriental de la Plaza de Valdepeñas. Foto Autor.


Desde ORISOS, Asociación para la investigación y el desarrollo cultural, tenemos como una de nuestras premisas básicas apostar por la protección, estudio, investigación y difusión del patrimonio cultural en su más amplio sentido, porque consideramos que, en nosotros, en la sociedad, recae la responsabilidad y obligación de conservar y traspasar a las generaciones venideras todo aquello que representa la identidad de nuestros pueblos y por tanto, de nuestras gentes. Pongamos todos de nuestra parte y así no les defraudaremos y no nos defraudaremos a nosotros mismos.


 Hasta pronto.

ORISOS