Iconografía de las pinturas de la capilla de Jesús Rescatado del Convento de los Padres Trinitarios (2ª Parte)

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Detalle de la cúpula. Fuente: Uffizzi Conservación y Restauración de Bienes Culturales S.L.


Con la segunda parte del análisis de la abundante y rica iconografía que presentan estas espectaculares pinturas de la Capilla de Jesús Rescatado del Convento de los PP Trinitarios, concluimos una serie de artículos que permiten conocer más a fondo este emblemático lugar de Valdepeñas.


Para ello, en esta última entrega, nos detendremos en los dos espacios simbólicos más importantes de la capilla y muy característicos del estilo Barroco: la cúpula y el camarín.


En el centro crucero, en mitad de este “camino de redención” que es la capilla, se abre la espléndida y sorprendente cúpula de media naranja, con anillo lobulado que enmarca, tras una balaustrada, el tema de la Redención, en tres escenas iconográficas cargadas de un simbolismo fácil de interpretar para el fiel:


  1. La Asunción de la Virgen, como redentora en la Salvación por la fe.
  2. La Santísima Trinidad.
  3. La cruz, verdadero icono de la Salvación y la redención de la humanidad.
  4. Acompañan una corte de ángeles músicos y turiferarios, símbolo de la armonía y del paraíso celestial.

Esta cúpula simboliza la conexión espiritual entre el mundo terrenal (donde se encuentra el fiel) y el mundo divino, que se abre en un espacio pictórico con una perspectiva que nos acompaña visualmente hasta el infinito, hasta Dios.


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Detalle iconográfico la Cruz sostenida por ángeles. Fuente: Uffizzi Conservación y Restauración de Bienes Culturales S.L.


Un personaje irrumpe con ímpetu entre el coro de ángeles, vestido de azul (¿monje benedictino?), portando un incensario y una naveta.


En el tambor de la cúpula: frutos como granadas, sandías y espigas, además de centros florales y racimos de uvas; alusiones iconográficas religiosas y como elementos de la propia tierra, transición hacia el cielo.


Y en las pechinas: los escudos de la Casa del Marqués de Santa Cruz, con estandartes y sostenidos por puttis con extremidades vegetales.


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Detalle de una de las pechinas en las que aparece el escudo del Marqués de Santa Cruz. Fuente: Uffizzi Conservación y Restauración de Bienes Culturales S.L.


Pero el espacio culminante de la capilla, verdadero motivo y significado de la misma es el Camarín, auténtico espacio barroco, a modo de santuario, que alberga la imagen de Jesús Nazareno Rescatado.


El acceso al mismo se realiza a través de dos escaleras, cubiertas con bóvedas de cañón y ambas divididas en cuatro tramos. En la del Evangelio se representan ángeles portando un atributo de la Pasión y Muerte de Cristo: caña de hisopo con la esponja, martillo, cáliz y tenazas; además se añaden diez cartelas bajo la cornisa, enmarcadas por roleos y láureas (una cita bíblica y un pequeño poema, invitando a la meditación).


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Detalle de uno de los ángeles portando unas tenazas en la bóveda del Evangelio y una de las cartelas. Fuente: autor.


Como puede observarse, la calidad de estas pinturas difiere de las del resto de la capilla, por lo que puede suponerse que fueron realizadas posteriormente y por otro artista y, en el lado de la Epístola pintadas en época actual.


Y, finalmente llegamos al verdadero tesoro, a un espacio íntimo cargado de religiosidad y devoción, un espacio divino en la tierra. Máximo exponente del Barroco, verdadero sancta sanctorum de la capilla, combina varios elementos importantes:


1. Su ubicación, tras el presbiterio, en el centro, con el que se comunica a través de un gran arco, lo que permite ver la imagen de Cristo Rescatado desde todos los puntos de la capilla.


2. La altura obliga a elevar la mirada, símbolo de devoción.


3. El acceso se realiza a través de escaleras, un detalle muy español: los espacios ascendentes. El camino para llegar a Dios.


4. El creyente entra en un espacio de devoción íntimo, desde un nivel muy bajo (plano terrenal) y se ve obligado a alzar la vista (plano celestial) para ver la imagen de Cristo Rescatado y las pinturas de la bóveda, en clara alusión a la Resurrección y la Salvación por la fe, que se refuerza con la pintura de la misma.


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Bóveda del Camarín: La imagen de Cristo resucitado, victorioso sobre la muerte, aparece rodeado de un rompimiento de gloria y una corte de ángeles. Porta en sus manos la palma (símbolo del martirio) y una cruz con banderola con el emblema trinitario. A sus pies, dos soldados recostados. Fuente: Uffizzi Conservación y Restauración de Bienes Culturales S.L.


5. La luz juega un papel de primer orden en este espacio interior cerrado. El transparente: la ventana al fondo de la estancia, permite la entrada de una luz dirigida, contribuyendo a crear un ambiente ilusionista, con efectos de contraluz, creando un lugar simbólico y espiritual.


Toda una simbología barroca que obedece, como ya hemos tratado, a un “recorrido” perfectamente planificado, cuidado y establecido, hasta llegar aquí; y cuyo objetivo es conmover el ánimo de los fieles, favorecer su meditación y devoción y acercarles a Dios.


La imagen de Cristo Rescatado, junto a la de Cristo Resucitado aparece así envuelta en un ambiente casi celestial.


Toda la iconografía de la capilla, alusiva a la Redención del hombre por la fe, culmina en este punto. Un recorrido de símbolos y escenas que realiza el fiel desde la entrada y que le conduce a esta estancia.


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Vista general del presbiterio, con la imagen de Cristo Rescatado. Fuente: Uffizzi Conservación y Restauración de Bienes Culturales S.L.