A vueltas con la fundación de Valdepeñas

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Portada del Traslado de la obra de Felipe Mexía y Valdivieso, de fecha 1814. Fuente: Autor.


Corría el año de 1645 cuando el Regidor perpetuo de la villa de Valdepeñas, Felipe Mexía y Valdivieso, redactaba un texto dirigido a su señor, el Marqués de Santa Cruz, en el que se refería a los orígenes de esta ciudad, intentando justificar unos antecedentes históricos relevantes, indicando para ello que fue Dª Berenguela (madre de Fernando III el Santo) quien fundó esta villa en 1245, trasladando para ello a otras poblaciones del entorno al lugar que, según Mexía, ocupó una antigua ciudad romana: Luparia.


Según este documento (del que se conserva una copia o “Traslado” de 1814), Valdepeñas sería una fundación real que tendría antecedentes en época romana. Esta forma de enaltecer el supuesto “pasado glorioso” de nuestras ciudades entra dentro de lo habitual en las hipótesis propuestas de los eruditos de otras épocas, aunque en muchos casos, distan bastante de la realidad y son difícilmente demostrables.


Para el caso de Valdepeñas, las lagunas documentales debidas a la desaparición de textos que pudieran ayudar a aportar algo de luz a estas circunstancias, impiden disponer de datos fiables que nos puedan indicar algo más que meras hipótesis en cuanto a su fundación.


Al día de hoy son poco verosímiles desde el punto de vista histórico las propuestas de Mexía y Valdivieso, aunque en el texto hay cuestiones que parecen tener una credibilidad más sólida, sobre todo al referirse a restos de edificios antiguos: “…aiudan los rastros de una antigua torre y algunas casas, cuios cimientos se ben hoy en la Plaza mayor de Valdepeñas en medio de ella, delante del magnífico templo, y Iglesia maior de Ntra Señora”.


Sin embargo, encontramos autores que asumen las hipótesis de Mexía, afirmando que la fundación de Valdepeñas fue obra de Doña Berenguela; tal es el caso del cronista local Antonio Brotóns Sánchez (1998): Apuntes históricos de Valdepeñas. Por su parte, y en esta línea, Fernando Vasco Merlo (1959): Historia de Valdepeñas -hijo de Eusebio Vasco- defiende, aunque sin argumentos que lo justifiquen, que existe una población desarrollada ya en el siglo XIII, a las que se unen otras poblaciones del entorno.


Más inverosímil resulta la propuesta de Vicente Ambroz (1843): Memoria estadístico-histórica de la villa de Valdepeñas, que considera que Valdepeñas fue fundada por Doña Urraca, refiriéndose luego a la obra de Mexía y Valdivieso, de donde posiblemente, cometa la confusión con el nombre de doña Berenguela.


Otros investigadores defienden la imposibilidad de determinar la fecha exacta del origen de la población vinatera en la Edad Media, sobre todo, ante la falta evidente de documentación que pudiera corroborarlo. En esta línea se manifiesta Inocente Hervás y Buendía (1890): Diccionario Histórico-geográfico de la provincia de Ciudad Real, quien desecha la hipótesis del desplazamiento de poblaciones de otros lugares a Valdepeñas. En realidad, apuesta más por considerar la existencia de un “fuerte o castillo” llamado “val de peñas” que, con posterioridad, daría lugar al topónimo actual de la ciudad.


Por su parte, Manuel Corchado Soriano (1982): El Campo de Calatrava. Parte III. Los pueblos y sus términos, aboga también por considerar la existencia de una posible fortificación en la plaza que sirvió de núcleo de referencia para la población. Recordemos que Mexía y Valdivieso ya aludía a los posibles restos de edificaciones, por lo que estos autores podrían haber tomado esos datos como referencia.


Más recientemente, cobran fuerza y sentido las propuestas que justifican que sería en torno a la segunda mitad del siglo XIII cuando se produciría la colonización y reorganización del espacio que dio lugar a la villa de Valdepeñas, como defiende L. R. Villegas Díaz (1996): Valdepeñas en el contexto de la Orden de Calatrava (Edad Media).


Los últimos trabajos al respecto defienden la hipótesis de la existencia de un primer núcleo poblacional, Corral Rubio del Jabalón, procedente de la Repoblación, situado al sur de la actual población, junto al Puente San Miguel y cercano al Cerro de las Cabezas, que sería el germen del que procedería la población que va trasladándose paulatinamente a Valdepeñas. Corral Rubio ya consta como aldea medieval en 1245. Esta propuesta es defendida con argumentos documentales que acreditan que en 1239 se produce en Membrilla la delimitación de términos entre las Órdenes militares de Calatrava y Santiago, estableciendo una línea divisoria que iría desde Monte Agudo a El Peral, sin que aparezca referencia alguna a Valdepeñas, lo que indicaría que no estaría funcionando aún como villa y que, por tanto, surgiría con posterioridad a poblaciones como Daimiel y Manzanares.


Esta hipótesis, defendida por Ángela Madrid y Medina (2008): Una villa de la Orden de Calatrava: Valdepeñas, así como por Mariano García Consuegra García Consuegra (2013): La jurisdicción y el espacio territorial: evolución histórica del término municipal de Valdepeñas y Domingo Fernández Maroto (2013): Los orígenes de valdepeñas en la obra de Mexía y Valdivieso y sus repercusiones en la bibliografía histórica local, presupone que Valdepeñas iría surgiendo como villa durante la segunda mitad del siglo XIII, posiblemente con intereses de la Orden de Calatrava, que es probable que fuese buscando un lugar más estratégico ante la expansión de la Orden de Santiago, algo que la ubicación de Valdepeñas proporcionaba, sin duda: abundantes recursos naturales, como unas buenas tierras de labor en torno a la Veguilla, abundancia de materias primas como la piedra caliza de canteras próximas así como su ubicación en una zona de comunicación mucho más favorable.


Todo ello propició la consolidación de la población, aumentando al desplazarse fundamentalmente, del núcleo originario de Corral Rubio, que debió sufrir un abandono casi definitivo a partir de estos momentos. Este crecimiento de población era un contrapunto fundamental frente a poblaciones santiaguistas como Membrilla, Infantes o Torre de Juan Abab. Valdepeñas jugaría así un papel centralizador y equidistante con otras poblaciones del entorno.


La primera referencia escrita sobre Valdepeñas se constata en 1326, cuando se nombra al Comendador, aunque según Villegas Díaz “Probablemente existía antes como tal, aunque no parece que deba retrotraerse la fecha más allá de los inicios del siglo XIV”; sin embargo, para autores como García Consuegra, que también defiende la existencia de un asentamiento previo en el entorno de la actual plaza, parece más acertada la argumentación sostenida por Hervás y Buendía, que establece el origen a finales el siglo XIII o comienzos del XIV.


A partir de esos momentos, la villa iría incrementando su población y territorio, llegando a ser el referente comarcal en los siguientes siglos.


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Primera página del traslado, donde se pueden apreciar diversos datos de interés de Mexía Valdivieso. Fuente: Autor.



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Casa antigua de la Encomienda de Corral Rubio. Fuente: Autor.



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Iglesia de La Asunción. Fuente: Cerceda Cañizares, F. J. y García Alcázar, S. (2009): “La Imagen de Valdepeñas a través de las Postales”, en 4º Ciclo de Conferencias “Valdepeñas y su historia”. UCLM.



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Vista panorámica de Valdepeñas a principios del siglo XX. Fuente: Cerceda Cañizares, F. J. y García Alcázar, S. (2009): “La Imagen de Valdepeñas a través de las Postales”, en 4º Ciclo de Conferencias “Valdepeñas y su historia”. UCLM.


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Iglesia de la Asunción. Fuente: Cerceda Cañizares, F. J. y García Alcázar, S. (2009): “La Imagen de Valdepeñas a través de las Postales”, en 4º Ciclo de Conferencias “Valdepeñas y su historia”. UCLM.