La figura de Bernardo de Balbuena y su repercusión en el urbanismo de Valdepeñas

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Placa conmemorativa situada en la fachada del edificio de la calle Buensuceso, donde estuvo ubicado inicialmente el Instituto Bernardo de Balbuena. Fuente: autora.




La figura de Bernardo de Balbuena está muy presente en el urbanismo de Valdepeñas. Si bien en la actualidad tenemos un Instituto de Educación Secundaria que lleva su nombre, en la calle Buensuceso encontramos en una placa la siguiente inscripción que nos indica sus orígenes en plena II República española: “En esta casa antes de su demolición tuvo su sede el Instituto de Enseñanza Media BERNARDO DE BALBUENA, creado en 1933”. Por lo tanto, y por otros ejemplos que mencionaremos a continuación, vemos que desde siempre este hijo ilustre de Valdepeñas ha sido reconocido en la localidad y en el ideario colectivo.


Constatamos hasta una decena de referencias físicas sobre Bernardo de Balbuena, que ponen de manifiesto el interés de Valdepeñas y los valdepeñeros por dejar patente la importancia de este eclesiástico y genial poeta del Siglo de Oro. De hecho, el primer testimonio físico que documentamos es la “lápida conmemorativa” que el 6 de noviembre de 1927 se descubre en la parroquia de la Asunción para conmemorar el tercer centenario de su muerte, según recoge la prensa de la época, concretamente en El Eco de Valdepeñas, el 31 de octubre de 1927: “También en la Iglesia parroquial de nuestra señora de la Asunción, ha sido colocada la lápida que costeada por don Antonio José Vasco, recuerda a los valdepeñeros que, en aquella pila bautismal se le administró el Santo Sacramento del Bautismo al ilustre Obispo de Méjico». En esta lápida también se manifiesta que nació en Valdepeñas “…y fue bautizado en esta iglesia el día 22 de noviembre de 1568”.


Su nombre también figura en el callejero valdepeñero, tanto en una calle que parte de la misma Plaza de España, como en una de las plazas con más solera de la ciudad: la Plaza Balbuena.


Por otra parte, son destacables varias esculturas de este ilustre poeta que, a lo largo del tiempo, han sufrido diversos avatares. Cronológicamente hemos de referirnos, por un lado, a la escultura que presidió a principios de la década de los años 30 del pasado siglo, el Paseo de la Estación, en la intersección entre Calle Constitución y Calle Capitán Fillol. Consultando la hemeroteca de la época, en el semanario independiente Adelante, con fecha 17 de julio de 1930, podemos leer seis líneas en las que se reivindica “La Estatua de Balbuena”; concretamente, pide que sea emplazada en la plaza que lleva su nombre. Al año siguiente, el 9 de octubre de 1931, en el mismo semanario, se menciona en una columna fija cuyo título, en esa ocasión, es también “La estatua de Balbuena”. El texto comienza así: “Ya está nuestro poeta entre sus paisanos, a falta de que le quiten el trapo que le cubre la cara…”.


Como nota curiosa, nos parece interesante mencionar que el escritor de la columna pone de manifiesto que hay cierta polémica y disconformidad por parte de algunos ciudadanos. Unos, porque decían que “le convendría un escaloncito más, para ganar perspectiva en el Paseo de su emplazamiento”, otros “se muestran ofendidos porque don Bernardo da la espalda al pueblo”, y un largo etcétera en cuanto a diversos motivos que no cayeron en gracia a unos o a otros. Finaliza la columna con una enumeración de los sitios en los que aparecía la huella de Bernardo de Balbuena en aquel entonces, aunque con cierta ironía: “Que digan luego que no honramos a los grandes hombres: este nuestro tiene ya: una calle, una plaza, una lápida, una estatua; y hasta una partida de bautismo que le inventamos porque no dábamos con la auténtica”.


Averiguar en qué momento y por qué desapareció la escultura en cuestión ha sido posible gracias a la información que proporciona otro periódico, ya más actual, el diario provincial Lanza (sábado 1 de septiembre de 2007). Según este medio escrito, “Al empezar la guerra en 1936, la estatua de Balbuena fue cercada con una valla y se desmontó la misma”. En el mismo texto, el periodista da por entendido que no lo retiraran “…porque Balbuena fuera poeta, sino porque el personaje estuviera vestido de Obispo- que lo fue en el Siglo de Oro en América, concretamente en Puerto Rico”. Es interesante mencionar en este punto que posteriormente se construyó en ese mismo enclave “un obelisco con una fuente de piedra en su base, como conchas que hacían saltar el agua de unas a otras”. El columnista de Lanza cree recordar que nunca llegó a funcionar e, incluso, asegura que el monumento ni siquiera fue inaugurado. “Estaba dedicado a Pablo Iglesias y su vértice superior estaba rematado con una estrella”. Una vez terminada la Guerra Civil, el monumento seguía rodeado de vallas y, poco tiempo después, se desmontó la reciente construcción.


Siguiendo con la historia de los cambios que sufrió ese punto del Paseo de la Estación, llegamos al año 2011 en el cual se instaló la escultura actual de Bernardo de Balbuena. El autor de esta obra es Máximo González Navarro y el título es “Monumento a Balbuena”.


Por otra parte, gracias a algunas fotografías proporcionadas por algunos valdepeñeros, hemos tenido constancia de un busto de Bernardo de Balbuena, realizado en piedra, que se instaló inicialmente en la “Plazoleta Balbuena” y que, tras la reordenación urbanística de la misma, se trasladó al instituto homónimo, donde ha permanecido varias décadas. Desgraciadamente, dicho busto sufrió un incidente que le provocó desperfectos y fue retirado a dependencias municipales.


En 1995 se colocó otro busto en el instituto Bernardo de Balbuena, del que se hace eco la prensa (Lanza, 4 de junio de 1995). En la noticia podemos leer que el día anterior se había bendecido el busto esculpido en bronce y que había sido creado y cedido por el valdepeñero Gregorio Merlo. La ubicación de la obra es en el patio interior del instituto. Afortunadamente, este busto se conserva en la actualidad, así como la placa conmemorativa.


Por último, y más actual, cabe destacar una representación más de Bernardo de Balbuena que podemos contemplar en la pared lateral del Centro Cultural “La Confianza”. Realizado por Raúl Martín Moreno, podemos observar un mural en forma de trampantojo; es decir, el artista utiliza una técnica pictórica con la que crea una ilusión óptica que da profundidad y engaña al ojo. Es por ello por lo que parece que vemos el interior del edificio en el cual están varios personajes ilustres repartidos en los diferentes pisos. Detendremos nuestra atención en el segundo piso, pues en él encontramos retratados a varios literatos valdepeñeros incluido a Bernardo de Balbuena. Lo acompañan el poeta Juan Alcaide, Ana de Castro y la poetisa Sagrario Torres.


Tras haber hecho este recorrido histórico por las calles de Valdepeñas constatamos que la figura ilustre de Bernardo de Balbuena se ha ido consolidando con el paso del tiempo y, con este artículo, queremos contribuir a que siga siendo no solo recordado, sino reconocido.


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“Lápida conmemorativa” localizada en el interior de la iglesia de la Asunción de Valdepeñas. Fuente: autora.


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Calle dedicada a Bernardo de Balbuena. Fuente: autora. 


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Escultura de bulto redondo de Bernardo de Balbuena que presidía el Paseo de la Estación a principios de la década de los años 30 del pasado siglo. Fuente: Cerceda Cañizares, F. J. y García Alcázar, S. (2009): “La Imagen de Valdepeñas a través de las Postales”, en 4º Ciclo de Conferencias “Valdepeñas y su historia”.


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Escultura de Bernardo de Balbuena en los años 30 del pasado siglo, con la “casa de las telas” al fondo  e imagen actual. Fuentes: Cerceda Cañizares, F. J. y García Alcázar, S. (2009): “La Imagen de Valdepeñas a través de las Postales”, en 4º Ciclo de Conferencias “Valdepeñas y su historia” y “Alba Astrales”. 


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Foto de finales de los años 70 del pasado siglo, con dos jóvenes (el de la derecha es José Abad Garrido -Pepe, el de El Desván-), posando junto al busto de Bernardo de Balbuena, cuando estaba situado en la zona inferior de la plazoleta homónima. Fuente: José Abad.


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Busto de Bernardo de Balbuena, obra de Gregorio Merlo, 1995. Fuente: Eva Mª Jesús Morales.


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Los cuatro literatos valdepeñeros representados en el tranpantojo de La Confianza. En el centro de la imagen, sentado, Bernardo de Balbuena. Fuente: autora.


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Fachada del Instituto Bernardo de Balbuena, edificio obra del arquitecto daimileño M. Fisac. Fuente: ORISOS.