Brindémo-nos

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261220 va brindis




Cuando tienes la oportunidad de escribir puedes hacerlo para opinar, para demostrar, para contar. A mí me gusta escribir para sentir. Siento lo que escribo y escribo lo que siento. Este año he sentido unas sensaciones que nunca había experimentado antes. Mis emociones han ido y venido por un tobogán resbaladizo y estancado al mismo tiempo. 


He sentido a profesores de yoga viendo cómo teníamos que parar esa actividad que tanto nos gusta y que sentimos tan necesaria. He sentido a alumnos que han tenido que parar sus clases que tanto les ayudan para vivir equilibradamente. He sentido a tantos sanitarios impotentes. He sentido a docentes sin descanso cómo hacían lo imposible, posible. He sentido a tantas familias, amigos, compañeros, en su dolor por la pérdida de un ser querido. He sentido a muchos políticos en su querer hacer, pero ni siquiera saber por dónde tirar. He sentido a muchas personas en su miedo a perder el trabajo y la subsistencia. He sentido todo eso, porque son mis mismas emociones partiendo y volviendo de mí.


Seguro que la mayoría de los brindis de este final de año y recibimiento del próximo será algo así: «¡A la mierda ya el 2020, que vaya tela!». Perdón si suena feo, pero creo que no me equivoco o quizás hasta me quede corto.


Desde hace tiempo creo que brindar cuando las cosas no son tan favorables es un acto de sentir esa circunstancia sin rechazo y como algo que pueda estar en nuestra vida para que nos aporte una enseñanza, una fortaleza o una liberación, quizás. No es fácil brindar ante algunas experiencias, pero si te das cuenta sólo brindamos cuando nos sale algo bien, ganamos algo o celebramos un acontecimiento. Podríamos brindar por que los momentos de prosperidad saquen a la luz nuestros vicios, y los de adversidad, nuestras virtudes. Podríamos brindar por que una adversidad me pueda conducir a transformar un desafío en algo más que un problema. Podríamos brindar por que esto que me inquieta me puede ayudar a ver la vida con otros ojos. Podríamos brindar por…


De nuevo, mi sentimiento, que no “opinamiento” se dirige hacia una especie de ser humano que se desprenda de sus capas más artificiales. Que pueda ser partícipe de unas redes que no le atrapen. Que, en esas redes, reuniones y participaciones, sea capaz de expresar más y opinar menos. Que descubra que la vida no es para tanto. Que se sienta protagonista de una película que unas veces tiene dramas y otras comedias. Que sienta y se sienta de verdad, y eso implique no rechazar nada de ese sentir. Que deje de hacer ruido y silencie poco a poco. Que deje de buscar una espiritualidad desde fuera y sienta la verdadera voz de su corazón.


Yo no tengo ninguna sabiduría para opinar nada, pero sí tengo una libertad en mi interior para expresar mucho y que he logrado a base de no pocas vicisitudes de la vida. ¿Y quién no?


En este final del que será famoso 2020 podríamos hacer una lista de cosas que hayamos podido descubrir, sentir y haber fortalecido o desprendido.


Mi diccionario de pandemia


Yo voy a despedir el año dándole la vuelta al simbolismo que tanto me ha llamado la atención durante todos estos meses:


  • Confinamiento = Plenitud de no hacer, parar, mirar, reflexionar, charlar, dormir, girar, configurarme.
  • Distancia de seguridad = cuanto más nos alejen, más te siento.
  • Lavarse las manos = todos los días varias veces, pero no como Pilatos.
  • Mascarilla (bozal) = ni negacionista, ni realista: humanista. El alma que es guapa se expresa por los ojos y esa chispa nunca se pierde.
  • El codazo saludo = mi mano en el pecho que exprese que lo que veo en ti, lo siento en mí.
  • Toque de queda = empatía por todas las cenicientas y cenicientos que no pueden comprender en su corta edad qué es todo esto.
  • Cifras y datos = confío en la vida y me siento en paz en ella, aunque a veces cueste.
  • Resistiremos = alcanzo la libertad despegándome de aquello que no necesito sin tener que hacer el paripé ante nada ni nadie.
  • Aplausos a las 20:00 = me busco otro pastor que me guíe para aplaudir libre-mente en cada momento y a cada persona que tenga una intención bonita en la vida.

Por cierto, mi aplauso hoy va para El Eco de Valdepeñas, por su trabajo y buena labor. Para todos los profesores, maestros de no sólo yogafulness, reikitantra, filosomates, inglesbrazos, musicgym, reliarte…para que seamos capaces de sentir que la educación integral es lo que puede hacer que el mundo cambie, y seamos capaces de tomar responsabilidad en una gestión personal, para armonizar la vida desde la suavidad en el sentimiento, y compartir con los demás desde cada capacidad y especialidad, abandonando la competitividad.


Cuando un ser humano pierde partes humaniodes y las gana en animaloides, quizás sea porque algo falla dentro de sí y de mí. Esto puede irse equilibrando cada día desde una educaemoción holística que comprenda todo lo que nos implica.


Y tú, ¿a qué te brindas?


Despidamos el año sin rechazo a lo duro y brindemos por lo aprendido. Yo también he perdido amigos en este año, pero después de llorar y no rehuir nada de lo que he sentido, ahora toca apreciar lo que ellos me han enseñado y compartido. Ahora toca sentir el agradecimiento por tener la oportunidad de vivir este momento tan crucial de la humanidad.


Si hay alguien por ahí conspirando económica y políticamente con todo esto y con todo lo otro, le felicito: te lo has montado bastante bien, aunque aquí tienes una oveja negra que se sale de tu rebaño, y conozco a muchas más.


Y si no hay nadie por ahí, ni siquiera en forma de apreciada Deidad a la que venerar, pues aquí tienes una especie de nazareno que no sabe nada pero no ha dejado de creer, no en ti, sino en tu mejor e intencionada creación: el ser humano prójimo y próximo.


Apreciado maltrecho 2020, no te vayas a la mierda, porque quien manda a un lugar algo, quizás tenga que ir de vez en cuando allí. Vete, pues ya te toca. Pero vete en paz; tú sabrás lo que querías enseñar. Si te vas en paz, paz dejarás. Si te vas a la mierda, mierda esparcirás.


Yo despido el año brindando-me a liberarme del miedo, aprender a priorizar, afianzar mi sentir y compartir. Y tú, ¿has pensado a qué te brindas? No lo pienses, sólo siéntetelo.


Brindémo-nos a una nueva etapa.


Un abrazo virtuoso desde lo virtual.


Mi deseo de paz interior, pues la exterior no es paz sino gloria.


Luis Caminero. Profesor de yoga, mindfulness y Reiki. Autor del libro-método ‘Relajacionándonos’ y fundador de nosoloyoga.com “clases y formación online” https://www.nosoloyoga.com/


011220 VA LUIS FERNANDO CAMINERO