José Miguel Martín: "Gracias enormes al pueblo de Valdepeñas porque sin ellos no hubiéramos podido sobrevivir, aunque haya sido a medio gas"

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171120 VA LA ESENCIA




Este 2020 está siendo complicado para todos. La pandemia ha golpeado de lleno nuestras vidas y ha hecho que muchas de nuestras costumbres hayan cambiado de forma radical. Pero hay algunos sectores que lo están sufriendo más que otros. Es el caso de la hostelería. Muchos establecimientos están bajando la persiana para siempre a lo largo y ancho del país en lo que parecía ser una crónica de muerte anunciada para algunos. Otros están sobreviviendo como pueden, a base de recortar gastos y con el apoyo, que también sigue existiendo, de la clientela de siempre pero de forma distinta. Un ejemplo es La Esencia, establecimiento situado en la Avenida Primero de Julio, que antes de la pandemia contaba con ocho trabajadores y ahora sólo queda la mitad. Su gerente, José Miguel Martín, está promoviendo una concentración del sector de la hostelería, que tendrá lugar en próximos días con el principal objetivo de transmitir al Ayuntamiento su desacuerdo por haber recuperado la tasa de terrazas para 2021. Sobre todo, no está de acuerdo en que se tenga que pagar en enero estando aún en Estado de Alarma hasta mayo, tal y como nos cuenta en esta entrevista.


¿Cómo está siendo este año para la hostelería?


Yo me atrevería a calificarlo de nefasto. Es verdad que estamos trabajando al 50% y la gente sale pero con miedo. Vienen, consumen y se van rápido cuando antes estaban aquí sin prisa y sin miedo alguno. Pero no nos podemos quejar porque también tengo que decir alto y claro que gracias a todos los valdepeñeros porque han salido a la calle desde el minuto uno que se abrió la hostelería en junio. Les doy las gracias enormes porque gracias a ellos hemos podido sobrevivir y al menos sacando para poder ir pagando gastos e impuestos.


¿A vosotros particularmente cómo os está afectando la pandemia?


Es muy relativo porque cada establecimiento tiene una forma de trabajar. Nosotros empezamos ocho personas en este establecimiento y ahora estamos cuatro. Gracias a bajar un poco el gasto de los trabajadores, seguros sociales y demás, y gastos como el consumo de luz, hemos podido ir aguantando. Luego hay que tener en cuenta otras cosas como el pago del alquiler, que en mi caso es bastante alto. Yo entiendo que los arrendatarios tienen que cobrar pero se podría negociar un poco mientras estemos así. Hay que recordar que estamos en un Estado de Alarma hasta mayo. Y nadie se hace cargo de eso. Si puedes seguir, sigues; si puedes pagar, pagas. Y si no, tienes que cerrar. No queda otra. Ahogados estamos prácticamente todos pero de alguna forma tenemos que seguir porque no sé qué futuro nos depara.


¿Habéis tenido que hacer alguna inversión para adaptar el establecimiento a las nuevas medidas sanitarias?


Claro, inversiones tenemos que hacer siempre. Tienes que adaptarte desde el minuto 1 porque nosotros abrimos con un concepto de negocio y estamos intentando adaptarlo a desayunos, menús, sobre la marcha.


¿Qué os parece que el Ayuntamiento vaya a cobrar en 2021 la tasa de terrazas?


Ahí entramos en el debate número uno. Está mal pero no mal porque nos vayan a cobrar. Entiendo que todas las administraciones tengan que recaudar pero hay que entender que venimos de tres meses de confinamiento, este verano hemos tirado como hemos podido al 50% de aforo y con horarios restringidos. Así que pienso que enero no es el mejor mes para que a un hostelero o restaurador le cobren la tasa de terrazas. Yo entiendo que el Ayuntamiento quiera cobrar y nosotros no nos negamos a pagar. Pero estamos en un Estado de Alarma hasta mayo decretado por el Gobierno central y por el autonómico. Entonces pienso que como mínimo deberían esperar a mayo porque ahora mismo estamos medio moribundos y en enero sería la muerte súbita. Estaríamos abocados al cierre porque hablamos de una cantidad de dinero bastante considerable. Que no me opongo a pagar pero se puede posponer como  mínimo hasta que se termine el Estado de Alarma en mayo y veamos cómo estamos. Y ya lo sopesamos. Pero decir que todo lo que pueda sacar de beneficio en diciembre, que va a ser mínimo porque las fiestas están condenadas a no existir o a que la gente salga lo menos posible, se lo tenga que dar al Ayuntamiento, ¿cómo subsistimos enero, febrero, marzo y abril como mínimo? Tenemos cuatro meses por delante que con el poco dinero que generemos en diciembre, lo tendremos que repartir en ese período de tiempo para poder seguir adelante. Si no, estamos abocados al suicidio colectivo de muchos. No nos oponemos a pagar pero de cobrar siempre hay tiempo.


¿Ese es el principal motivo por el que os vais a concentrar?


Efectivamente. He querido hacer un llamamiento a  la hostelería de Valdepeñas y también al comercio si se quiere sumar. Simplemente es para decir que estamos aquí, que no estamos de acuerdo en que nos cobren en enero la tasa de terrazas. Es que incluso se podría acordar con el ayuntamiento el poder pagar de manera mensual la tasa de terrazas. No habría ningún inconveniente. Pero no todo en enero porque si no, en enero yo no comería ni tampoco mis trabajadores. Así que la concentración simplemente es para que nos escuchen y sepan que no estamos de acuerdo. Será un acto presencial en la Plaza de España para todo el que quiera ir. Además, Feceval se puso en contacto conmigo y nos respaldarán. Estamos esperando a que nos den el visto bueno desde la Subdelegación del Gobierno para poder hacerla y entonces pondremos fecha.


¿Tenéis alguna otra reivindicación más?


Reivindicaciones hay muchas. Pero yo sobre todo hago hincapié en la de la tasa de terrazas que es la que me perjudica. 


¿Habéis notado que la gente tiene miedo de consumir dentro del establecimiento?


Sí, muchísimo. La gente pasa, se queda esperando, los tienes que acomodar tú, se les atiende en las mesas... Ha cambiado todo pero es otra forma de trabajar y no pasa nada. Adaptarnos nos adaptamos todos, nosotros y los clientes. Pero la mayoría de la gente se queda en casa y prefieren no salir. Aunque nosotros no podemos quejarnos. Doy alto y claro las gracias al pueblo de Valdepeñas. Gracias a ellos podemos estar aquí aunque sea a medio gas. Gracias al pueblo de Valdepeñas. Si no, suicidio colectivo total.