Manuel Moya: "Siempre es emocionante volver a casa porque es volver a los inicios"

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El Teatro Auditorio Municipal ‘Francisco Nieva’ de Valdepeñas acogerá el próximo 30 de octubre, a las 21:00 horas, la obra de teatro ‘Dados’, protagonizada por el valdepeñero Manuel Moya y Almudena Puyo, bajo la dirección de José Padilla. Una obra que ha sido reconocida con el Premio Max 2019 al mejor espectáculo familiar o juvenil que narra las dificultades de ser adolescente, sumadas a la de ser transexual, y que supone la vuelta a su tierra para Manuel Moya. Reconoce que solamente ha actuado en dos ocasiones desde marzo y lo ha hecho con esta obra, que promete remover conciencias. Así que Valdepeñas será la tercera vez que este joven actor se suba al escenario desde que comenzó la pandemia y antes hemos hablado con él en esta entrevista.


¿Cómo te sientes por volver a actuar en Valdepeñas?


Siempre es muy emocionante volver a casa porque es volver a los inicios y volver a juntarte con tu gente, aunque ahora no se pueda. Pero de alguna manera volver a casa es volver a esos reencuentros aunque no sean físicos. Y sobre todo ahora después de la que ha caído y de la que está cayendo, poder llevar a un sitio conocido lo que más te gusta, es muy bonito.


¿Has vuelto a actuar desde que empezó la pandemia?


Ésta es la tercera actuación. Pudimos ir a un festival en A Coruña y en Palma de Mallorca. Y ésta va a ser la tercera actuación que hacemos desde febrero, tanto mi compañera Almudena como yo. Así que sí que se agradece y mucho.


¿Cómo es esta obra?


'Dados' trata sobre la identidad de género y se mezclan varios temas, el azar, los juegos de rol, y habla desde un lugar muy crítico pero también muy de verdad. Hace mucho hincapié en los prejuicios y creo que es una obra que viene muy bien a día de hoy porque yo pensaba que esto de la pandemia nos iba a colocar en un lugar más abierto y generoso con el otro y creo que hemos salido más egoístas y creo que esta obra pone una especial atención en el otro y con los ojos con los que miramos al otro, sin siquiera molestarnos en conocerle. 


¿Cómo es tu personaje?


Son dos personajes, X e Y. Y es un personaje, en contrapunto con X, maduro, que ya ha tenido más experiencias, y aparece en escena no para ilustrar sino para ver con los ojos de la experiencia.


El sector de la cultura es uno de los más afectados por la pandemia. ¿Cuál es tu visión de la situación como actor?


Sí, es de los más afectados y también a la hora de volver a reabrir está siendo uno de los más castigados porque estamos viendo que en otros ámbitos de la sociedad se puede abrir al público, apenas sin medidas de seguridad, o simplemente si quieres viajar en tren o en autobús, estás en un sitio cerrado, y te pueden llenar un tren o un autobús y no pasa nada. Y vemos cómo en el teatro o en el cine no sé por qué razón nos siguen delimitando la actividad. Es desolador ir a un teatro o un cine y ver las salas a un tercio pero por lo menos nos consuela que han abierto y esperemos que no nos lo vuelvan a cerrar.


A raíz del coronavirus han salido también unas ayudas para el sector cultural, que nunca han existido, y nos han dado como una 'balsita' y estamos a la espera de que haya realmente un interés por mejorar todo el ámbito cultural.


¿Cómo invitarías a la gente?


Invitaría a la gente porque es una obra que no te va a dejar indiferente. Cuando te sientes en el patio de butacas y la obra acabe, si lo hacemos como hay que hacerlo, es una obra que se te va a quedar dentro para siempre porque despierta en la conciencia del espectador muchas preguntas. Nos va a hacer cuestionarnos nuestro comportamiento del día a día, con qué ojos miramos al que tenemos al frente, a nuestro compañero de trabajo, a nuestra familia... Nos va a poner en un lugar de inseguridad pero que seguramente nos haga salir más fuertes, con un pensamiento más crítico hacia nosotros mismos y con un gran alimento hacia el respeto, hacia la tolerancia, que pasan los días y los años y aún tenemos carencias en muchos aspectos del respeto al diferente. Y lo que no entendemos, espero que llegue un día en el que, en vez de rechazarlo y odiarlo, lo dejemos estar, porque nosotros, todos, somos diferentes. No hay una persona igual que otra. Y esa diferencia, la tuya, la mía, es lo que nos hace crecer como sociedad. Y hay que abrazar esas diferencias porque creo que es lo que enriquece nuestra sociedad.


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