Bodegas Brotons cumpliría 100 años (y 3)

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Joaquín Brotons Peñasco

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Terminé mi anterior artículo: “Bodegas Brotons cumpliría 100 años (2)” escribiendo. En 1967 los hermanos Brotons Gonzálvez: Matías, Joaquín y Francisco- padre del autor de esta reseña- acordaron disolver la Sociedad Regular Colectiva: “Matías Brotons y Hermanos” y convertir la empresa familiar en Sociedad Anónima, bajo la razón social: “Matías Brotons, S. A”, pero eso ya lo escribiré en el próximo y último artículo, que pondrá fin a este reportaje del centenario de “Bodegas Brotons”.


Así que, sin más dilación paso a redactar este último texto, que, finaliza mi reportaje sobre las bodegas familiares, que fundó en Valdepeñas, en 1920 mi abuelo Joaquín Brotons Fenoll, un emprendedor innato que procedente de Elche (Alicante) se instaló en 1903 en la entonces próspera “Ciudad del Vino”, llamada por su riqueza: “El Dorado”, que ya tenía 20.000 habitantes y era Cabeza de Partido desde 1848, tenía servicio de telégrafo (1814) y luz eléctrica (1898) y el 21/4/ 1861 puso en funcionamiento el famoso: “Tren del Vino”, que salía diariamente cargado de pellejos de vino con destino Madrid-Atocha, lo que ocasionó que los caldos de la patria chica de Bernardo de Balbuena y Ana de Castro llegaran a los puertos de Alicante, Valencia y Cádiz, entre otros, abriendo mercado a la exportación a las colonias del Imperio Español: Cuba, Filipinas, Puerto Rico…, zonas a las que exportaban sus caldos bodegas de nombradía de Valdepeñas, que dejaron su sello propio de calidad, como: Domingo Ruíz de León, Tomás López Tello, Miguel Caravantes, Eusebio Vasco, Luis Palacios…-este último bodeguero- que también fue Alcalde de Valdepeñas dos veces (1910-1930)- está entre los que más exportaron al extranjero, dado que, hacia 1890 ya tenía consolidado su comercio de exportación a: Argentina, Uruguay, Méjico, Chile, Puerto Rico, Inglaterra, Francia…-.


Además, solía cargar con sus vinos blancos y tintos procedentes de sus bodegas de valdepeñas los 25-30 vagones del afamado: “Tren del Vino”, ya citado anteriormente.


MATIAS BROTONS, S.A.


Con fecha 23 de abril de 1967 se constituyó ante el notario de Valdepeñas, Don Miguel Borrachero Fernández, con un capital de 5.000.000 pesetas la Sociedad Anónima: Matías Brotons, S.A, compuesta por 1.000 acciones al portador de 5.000 pesetas cada una, numeradas del 1 al 1.000, ambos inclusive, e inscrita en el Registro Mercantil de Ciudad Real, en el tomo 36 General, 8 de la sección 3ª del libro de sociedades, hoja nº 48, inscripción 1ª, cuyos únicos accionistas eran los hermanos Brotons Gonzálvez: Matías, Joaquín y Francisco-mi padre-, que eran propietarios de 317 acciones cada uno, junto a mi primo-hermano, Antonio Brotons Sánchez-hijo de mis tíos Matías y Juana-, que era dueño de 49 acciones, lo que hacían el total de las 1.000 acciones, que se componía la sociedad mercantil familiar, que ya empezó a girar bajo la razón social de: “Matías Brotons, S.A”, y cuyo Consejo de Administración estaba formado por: Matías (Presidente), Joaquín (Secretario), Francisco (1º Vocal) y Antonio Brotons Sánchez (2º Vocal), que, algunos años después, pasó a ocupar el cargo de Secretario y Gerente de las bodegas familiares, empresa que estuvo regentada siempre por la familia Brotons.


Tras la creación de la nueva sociedad anónima, también se puso en circulación una etiqueta muy parecida a la que diseñó mi primo Matías, hacia 1975, en la que indicaba: “Matías Brotons, S.A”. Vino Procedente de la Bodega Santa Isabel. Valdepeñas. Denominación de Origen”, entre otras etiquetas con las que se vestían las botellas hay una de los años 60, que me gusta personalmente mucho, en la que sobre un fondo negro, en letras de color amarillo dice: “Brotons Hnos”. Vino Común. Embotellador nº 2948. P.V.P, 6.75- Envase 4,00 pesetas. Valdepeñas”, etiqueta, que se utilizaba en botellas de vino blanco, que era muy solicitado en Andalucía, especialmente en las provincias de Jaén y Granada: Linares, La Carolina, Torredonjimeno, Torreblascopedro, Torredelcampo, Montejicar…


Posteriormente, se instaló el tren de embotellado, cuando ya se generalizó en Valdepeñas el envasado en botellas de los vinos y, poco a poco, fueron despareciendo los pellejos, las cubas y las garrafas de cristal, que iban protegidas con unas cestas o envolturas de mimbre o de plástico duro, que solía ser de color gris oscuro, en los últimos años.


RESEÑA SOBRE LAS BODEGAS


Mi buen amigo-ya tristemente desaparecido-Francisco de la Iglesia Camacho, poeta, escritor y periodista, escribió en los años 80, en la conocida revista:”La semana vitivinícola”: “A últimos del pasado siglo llegaron los Brotons a Valdepeñas. Sucedió todo porque un alicantino, Joaquín Brotons Fenoll, llegó a Valdepeñas y se estableció en el callejón de la Cruz Verde. A este buen hombre un buen día se le ocurrió comprar un cercado-bodega a la afueras del pueblo y éste es el origen de un negocio muy acreditado.


Esta bodega ha sido visitada por cuantos intelectuales y poetas, así como toda clase de artistas han pasado por el pueblo. Así Vintila Horia, Sagrario Torres, Nino Bravo, José Guardiola, Vicente Nello, Raúl Carbonell, por citar algunos.


De esta casa es el vino de la célebre taberna de “Antonio Sánchez, vinos y comidas”, de la calle Mesón de Paredes, 13, de Madrid, que es el escenario del libro de Antonio Díaz-Cañabate: “Historia de una Taberna”. Vino celebrado por Pío Baroja, Sorolla, Marañón, Camba, Cossío, Juan Cristóbal, Ignacio Zuloaga, entre otros. Es, además, el vino del “Mesón de Cándido”, de Segovia.


Es casi el único vinatero de Valdepeñas, que manda vino a todo el Levante español. Así es frecuente toparse con este vino en: Alboraya, Meliana, Paiporta, Benetuser, Sollana, Catarroja, Alfafar, Omet, Aldaya, Cuart de Poblet, Manises (base), Árbol, Alcácer, Cieza…


Siempre en la misma línea


Matías Brotons, S.A., de la calle Francisco Morales, 46, de Valdepeñas, se mantiene en la misma línea de superación y hacen todo lo humanamente posible para ofrecer un vino de la mejor calidad. Se dan más de las rejas necesarias a los pagos de “Don Pelayo”. Todo ello bajo la experta batuta de este hombre que se llama Antonio Brotons Sánchez…


Los vinos de la casa


Los vinos de esta casa son afrutados, ligeros y jóvenes. No suelen rebasar los doce grados. Hay un “Santa Isabel” de segundo año, llamado así por esta bodega comprada a “Pantoja”. Tiene una graduación alcohólica, de doce grados y es muy estable al frío y al calor…


Se da además un “Brotons” de primer año con 11,5 grados que se expende en botella bordelesa. En los tintos está el “Brotons” primer año y el “Santa Isabel”, segundo año. Todos se elaboran en solares que un día ocupó el “Calar del Periquito”.


De estos caldos elaboran en esta finca un millón de litros al año, para lo cual tienen que embotellar todos los días. Proceden en gran parte de los pagos de Don Pelayo y de agricultores particulares y de cooperativas. En esta mañana es vendimia en Valdepeñas. Mejor dicho ha comenzado la vendimia después de una pequeña huelga, como prólogo. Por arriba y por abajo a nuestros queridos vinateros que no llevan una vida muy regalada que digamos, la cosa sí se está poniendo difícil. Digo que es vendimia en Valdepeñas y que la bodega está llena de hombres trabajando y de camiones y tractores que descargan este fruto tan apreciado en este pueblo del vino al que “ni árabes ni latinos/ le pusieron bien sus seña, / le pusieron Valdepeñas/ en lugar de Valdevinos”.


Digo que es vendimia en Valdepeñas y que hay casi un marasmo. Pero no obstante en ésta y en otras bodegas se sigue embotellando y cargando camiones. Aquí no se interrumpe la exportación por ningún concepto. Hay mucha actividad en Valdepeñas, que no cesa en ningún momento del año.


Es el pueblo del vino y ese es su destino. Y desde Juan Alcaide hasta Lope Mateo, de Valdepeñas se ha escrito mucho. Tiene incluso en medio de la plaza la famosa “Fuente del Vino”, tiene viviendas que se llaman “Feria del Vino”. Tiene el paseo de la estación donde viven las familias vinateras, la célebre “gente del vino”. E incluso se ha inventado el verbo despampanar.


No es extraño por todo ello que en Valdepeñas un día arraigaran los Riesgo y esta casa Brotons y que se tome el pueblo como suya esa eminente y egregia mujer que es doña Isabel Mijares García Pelayo, que hay que ver las ideas que se está sacando para que el Valdepeñas de “Morenito”, de “Carmelo Madrid”, de “Ramón Hidalgo” y tantos otros llegue muy alto.


Tanta tradición ha tenido este pueblo de las cuevas que un día le pudo decir al vino, ya como un sinónimo, como un nombre común: el valdepeñas. Así, con minúsculas.


En Valdepeñas el antiguo cercado de la calle Madrilas, Francisco Morales, Cristo o Raimundo Caro Patón, así como otras muchas ocupan un gran espacio. Tal vez igual al destinado a vivienda. Por ello no es extraño que las calles sean tan largas.


Es vendimia en Valdepeñas. En Matías Brotons, S.A, hay una febril actividad. Se nota que es gente agradecida al vino”.


LIBRO DE FIRMAS DE HONOR


En el libro de firmas de: “Bodegas Brotons” aparecen nombres tan importantes del mundo de la cultura como el gran pintor de la Generación del 27, Gregorio Prieto (Medalla de Oro de la Junta de Comunidades, Medalla de Oro al Mérito a las Bellas Artes y Académico Honorario de la Real Escuela de Bellas Artes de San Fernando), el dramaturgo Francisco Nieva (Premio Príncipe de Asturias y Académico de la Real Academia de la Lengua) y los poetas José Hierro (Premio Cervantes) y Pablo García Baena-íntimo amigo del artífice de esta crónica- (Premio Príncipe de Asturias, Premio Reina Sofía de Poesía Hispanoamericana, Medalla de Oro de la Ciudad de Córdoba y de la de Málaga, Hijo Predilecto de Andalucía), que escribió el 18/5/1985: “Para Joaquín Brotons Peñasco: El vino es carne y sangre en Valdepeñas. En los carros pasan en triunfo, entre risas y pámpanos, los jóvenes cuerpos. Y corre el vino en fáustico derroche”.


También estamparon sus rúbricas otros literatos, actores y pintores de renombre, entre otros: José de Miguel (Fiambrera de Plata), Sagrario Torres (Hija Predilecta de Valdepeñas y Medalla al Mérito Regional), Juana Castro (Premio Nacional de la Crítica y Medalla de Andalucía), Raúl Carbonell Sala (Premio Valencia de Novela: “Juan Gil Albert” y Medalla al Mérito Literario: “Juan Alcaide”), Nicolás del Hierro (Premio de la Crítica Castilla-La Mancha), Francisco Gómez Porro, Antonio Ruiz López de Lerma, Francisco Mestre (Premio “Max de Teatro”, Premio “Unión de Actores” y Premio “Ágora”), Antonio Guijarro (1ª Medalla de Oro en la Exposición de Valdepeñas, 1970 y 1ª Medalla en la exposición de Bellas Artes de Barcelona, 1957), Vicente Nello (Medalla al Mérito a las Bellas Artes: “Gregorio Prieto”), Manuel Domingo Castellanos (1º Premio en el 2º Certamen de pintura del Ayuntamiento de Madrid, 1982), José Luis Samper (Hijo predilecto de Alcázar de San Juan), que tiene un Museo en dicha ciudad manchega.


CIERRE DE LAS BODEGAS.


En 1989 se hizo cargo de la gerencia de las bodegas familiares mi primo Matías Brotons Sánchez- hijo de mis tíos Matías y Juana, y hermano de: Isabel y Antonio-, que las mantuvo hasta el año 1992, cuando ya había muerto el fundador el 11/4/1952- su necrológica la publicó el diario de Ciudad Real: Lanza, en la portada de la edición del día 12- y sus hijos: Francisco-mi procreador-(28/3/1987), Joaquín (16/11/1987) y Matías (1/6/1991) cerrando definitivamente sus puertas: “Bodegas Brotons”, poniendo fin a la historia de una familia de comerciantes y bodegueros, que dejaron sus vidas impregnadas del perfume embriagador y dulzón del mosto fermentado de las uvas, que, cual caudaloso río de vino corrió impetuoso por los polvorientos caminos de sueños y realidades, dejando huellas imborrables en la “Ciudad de Vino”, la patria chica de Juan Alcaide, el “Poeta de La Mancha”, cuyos versos nacieron, brotaron de las oscuras profundidades en las orondas tinajas de barro de sus cuevas-bodegas centenarias, en las que nació el vino “Varón de España”, el vino con cuyos impuestos se costearon las madrileñas puertas de Alcalá y Toledo; el vino que elogiaron, entre otros muchos: Alejandro Dumas, Doré, Larra, Unamuno, García Lorca, Richard Ford, Ignacio Zuloaga, Pedro Chicote, Luis Buñuel, Antonio Díaz Cañabate, que, en su libro: “Historia de una taberna” dice del vino que elaboraba mi padre-Francisco Brotons-: “El Valdepeñas es un vino alegre; su alegría es como su color granate, una alegría transparente que deja ver ese fondo de optimismo que todos llevamos en un rincón de nuestra alma”.


RECONOCIMIENTO.


Poco antes del fallecimiento de mi primo Antonio Brotons Sánchez- acaecido el 9/11/1998-, (alma mater de las bodegas familiares) fue homenajeado por la “Cofradía de los Mayorales del Vino de Valdepeñas”, que le nombró: “Mayoral de Honor”. También el Ayuntamiento de la “Ciudad del Vino”- cuna de Lorenzo Luzuriaga- le concedió el título de “Cronista Oficial de Valdepeñas” y, poco tiempo después de su óbito, el Consistorio de la ciudad vinatera le puso su nombre a una calle nueva, en la zona denominada: “Nuevo Valdepeñas”.


12 años después del cierre de las bodegas, el Pleno del Ayuntamiento de Valdepeñas, en sesión del 27/7/2004 aprobó roturar una calle con el nombre de “Bodegas Brotons”, en reconocimiento al trabajo de cuatro generaciones dedicadas a la elaboración, embotellado y exportación de vino de calidad, que comenzó en 1920, cumpliéndose este año el centenario, que ha motivado este reportaje que pone fin hoy y que ha escrito un nieto del fundador- que tiene su mismo nombre-, bajo el título de: “BODEGAS BROTONS CUMPLIRÍA 100 AÑOS”.


Joaquín Brotons peñasco. 


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