La Ayuda a Domicilio: Dignificar a quien nos cuida

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En marzo, cuando llegó los más álgido de la pandemia y centenares de personas morían a diario en nuestro país, surgió una iniciativa desde lo más profundo del pueblo: que el conjunto de los ciudadanos que estaban confinados en sus casas salieran a aplaudir a las ocho a todos los trabajadores y trabajadoras que se pusieron al pie del cañón, arriesgando su salud y su vida, por alimentarnos y cuidarnos a todos nosotros.


Los partidos políticos, con sonadas excepciones, se sumaron a este reconocimiento al personal sanitario y asistencial, señalando la importancia que han tenido para controlar la pandemia, los llamaron héroes y hace unos días se ha anunciado que se les ha concedido el Premio Príncipe de Asturias. Durante esos fatídicos días hasta neoliberales y “anarco-capitalistas” como Juan Ramón Rayo reconocieron que había que fortalecer la sanidad pública.


Sin embargo, este sentimiento solidario ha sido muy breve, conforme ha ido remitiendo la pandemia las viejas prácticas han ido recuperando terreno de manera paulatina. Desde el darwinismo social mostrado por el presidente de nuestra región, García Page, calificando a nuestros mayores de gente “no valida”; hasta los despidos masivos de sanitarios en comunidades autónomas como Madrid, Castilla y León o Cataluña, tan dispares en su idiosincrasia, pero gestionadas desde la misma ideología política. Parece que, a pesar de las genuflexiones y los gestos a la galería, no hay una verdadera voluntad por defender a nuestros sanitarios y cuidadores; seguimos con las prácticas de externalizar y privatizar los servicios asistenciales y precarizar a sus trabajadoras.


En Valdepeñas vimos algo parecido en el último Pleno Municipal, todos los partidos votaron en contra de la propuesta de Izquierda Unida por re-municipalizar el Servicio de Ayuda a Domicilio (SAD). Durante toda la pandemia las trabajadoras del SAD se han comportado como verdaderas heroínas, atendiendo a nuestros mayores y dependientes sin EPIs ni medidas de seguridad adecuadas. Varias denuncias a la Inspección de Trabajo tuvieron que tramitarse, tanto por parte del grupo municipal de Izquierda Unida, como de los sindicatos, para que la empresa concesionaria del SAD (Ferrovial Servicios) dotara a sus trabajadoras de los equipos de protección adecuados.


Las trabajadoras del servicio de ayuda a domicilio en España, de la mano de las grandes corporaciones con raíces en el “mundo del ladrillo” como Clece, OHL Servicios, Acciona o la propia Ferrovial, se han convertido en las “Kellys de los Ayuntamientos”. Trabajadoras sobreexplotadas, que atienden a personas dependientes en sus domicilios durante toda una jornada laboral con un salario base que no llega a los 1.000 euros y donde la mayoría de los contratos son por debajo de la jornada completa. En el caso de Valdepeñas tan solo un 10% de la plantilla llega a la jornada completa, y el 25 % tiene un contrato de 20 o menos horas semanales (siendo muchas de estas horas espaciadas a lo largo de la jornada laboral y de toda la semana o fin de semana).


Creemos que el coste de 678.360,00 €/año (precio de la licitación) que va a suponer continuar con la externalización del Servicio de Ayuda a Domicilio en Valdepeñas supone además un sobrecoste aproximado de 80.000 euros anuales con respecto a lo que supondría la gestión directa de este servicio público municipal. Esto por no hablar de las condiciones laborales, los equipos y medios. Si alguna lección nos puede dejar la pandemia es que los servicios sanitarios y de cuidados a las personas dependiente no pueden depender de empresas que están más preocupados de sus dividendos en la bolsa que de la atención de sus usuarios.


Nuestros mayores, que se han dejado la vida luchando por nuestros derechos, se merecen los mejores servicios públicos de atención a la dependencia, y entre éstos, una ayuda a domicilio pública y de calidad, donde la dignidad y los derechos de sus trabajadoras se pongan en valor y se respeten.