La diócesis de Ciudad Real publica las medidas que se han de tomar para la celebración del culto en los templos católicos en cada fase de la desescalada

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La diócesis de Ciudad Real ha hecho públicas las medidas que se han de tomar para la celebración del culto público en los templos católicos respecto a cada fase de la desescalada del confinamiento en la provincia. Y es que, según apunta el obispo de Ciudad Real, Gerardo Melgar, el coronavirus sigue propagándose en España. Dada la grave responsabilidad que supone, para todos, prevenir el contagio de la enfermedad, se proponen estas normas, aconsejando máxima prudencia en su aplicación. 


De esta forma, en la fase 0, en la que aún permanecerá esta semana al menos la provincia de Ciudad Real, se mantiene la situación actual, es decir, se celebra el culto sin pueblo. Atención religiosa personalizada poniendo atención especial a los que han perdido a sus seres queridos. Y se procederá a preparar la parroquia las fases siguientes.


En la fase 1 se permitirá la asistencia grupal, pero no masiva, a los templos sin superar el tercio del aforo, con eucaristías dominicales y diarias. Con preferencia al acompañamiento de las familias en su duelo.


En la fase 2 se reestablecen los servicios sacramentales de la acción pastoral con una serie de criterios organizativos y sanitarios, como ocupando sólo la mitad del aforo, siguiendo unas normas de higiene y manteniendo la distancia de seguridad.


En la fase 3 se iniciará la vida pastoral ordinaria teniendo en cuenta las medidas necesarias hasta que haya una solución médica a la enfermedad.


Además, se establecen una serie de normas generales, como invitar a la lectura de la Palabra de Dios y a la oración en las casas, pudiendo beneficiarse de la retransmisión a través de los medios de comunicación para quien no pueda acudir al templo. También se recomienda a las personas mayores, enfermas o en situación de riesgo que valoren la conveniencia de no salir de sus domicilios.


En las eucaristías dominicales, donde sea necesario y posible, se recomienda aumentar el número de celebraciones cuando haya mayor afluencia de fieles, a fin de descongestionar los templos. 


En las poblaciones de más de 5.000 habitantes es conveniente adecuar los horarios de las misas dominicales a la franja horaria que el gobierno ha establecido según las distintas edades.


Se recomienda que los fieles hagan uso de la mascarilla con carácter general.


Además, las pilas de agua bendita continuarán vacías y las puertas de las iglesias se mantendrán abiertas a la entrada y salida de las celebraciones para no tener que tocar manillas o pomos.


A la entrada de la celebración se deberá colocar en la puerta de entrada de los templos un cartel que diga: "Por indicación de las autoridades sanitarias, el aforo de esta iglesia está reducido a 1/3 en la primera fase", que es el equivalente a 2 personas por banco guardando la distancia de dos metros entre ambos y entre los bancos de atrás y de delante. No puede haber nadie en los pasillos de pie, que no tenga asiento en los bancos.


Además, habrá que organizar la apertura y cierre de las puertas de entrada al templo, la distribución de los fieles en el templo, el acceso a la hora de comulgar y la salida de la iglesia al finalizar, respetando la distancia de seguridad. Y se deberá ofrecer gel hidroalcohólico o algún desinfectante a la entrada y salida de la iglesia.


Durante la liturgia se deberán tener en cuenta una serie de normas:


- Evitar los coros en la parroquia. Se recomienda mantener un solo cantor o voces individuales y algún instrumento. No habrá hojas de cantos ni se distribuirán pliegos con las lecturas o cualquier otro objeto o papel.


- La proclamación de las lecturas las hará, durante este tiempo, solo el sacerdote, lo mismo las peticiones, para evitar dejar infectados los micrófonos.


- Igualmente las celebraciones se harán sin monaguillos.


- El cestillo de la colecta no se pasará durante el ofertorio, sino que el servicio de orden lo ofrecerá a la salida de la misa, siguiendo los criterios de seguridad señalados.


- El cáliz, la patena y los copones, estarán cubiertos con la «palia» durante la plegaria eucarística.


- El sacerdote celebrante y los demás ministros de la comunión desinfectarán sus manos antes y después de distribuirla.


- El saludo de la paz, que es facultativo, se podrá sustituir por un gesto evitando el contacto físico directo. Por ejemplo, con una breve inclinación.


- El diálogo individual de la comunión («El Cuerpo de Cristo». «Amén»), se pronunciará de forma colectiva después de la respuesta «Señor no soy digno...», distribuyéndose la Eucaristía en silencio.


- La comunión se distribuirá siempre en la mano, nunca en la boca, procurando la máxima distancia entre el sacerdote y la persona que comulga. El sacerdote distribuirá la Sagrada Comunión a los fieles en la mano, nunca en la boca y con la mascarilla puesta.


A la salida de la celebración se establecerá una salida ordenada de la iglesia, evitando agrupaciones de personas y se desinfectará continuamente el templo, bancos y objetos litúrgicos después de cada celebración.


En cuanto a la celebración del Sacramento de la reconciliación y los momentos de escucha de los fieles, no se utilizarán los confesionarios. Se deberá escoger un espacio amplio, mantener la distancia social asegurando la confidencialidad y tanto el fiel como el confesor deberán llevar mascarilla y, al acabar, se aconseja reiterar la higiene de manos y limpieza de superficies.


En cuanto al bautismo, en la administración del agua bautismal, se deberá hacer desde un recipiente al que no retorne el agua utilizada, evitando cualquier tipo de contacto entre los bautizandos. En las unciones se puede utilizar un algodón o bastoncillo de un solo uso, incinerándose al terminar la celebración y siempre guardar las debidas distancias entre los participantes.


En la confirmación, en la diócesis de Ciudad Real éstas quedan suprimidas para los meses de octubre, noviembre y diciembre, al igual que las primeras comuniones. 


En cuanto al matrimonio, los anillos y arras deberán ser manipulados exclusivamente por los contrayentes. Se aconseja mantener la debida prudencia en la firma de los contrayentes y testigos, así como en la entrega de la documentación correspondiente. Todos los participantes deberán usar mascarilla y guantes y guardar las debidas distancias.


En la unción de enfermos, se realizará un rito breve. En la administración de los óleos puede utilizarse un algodón o bastoncillo como se ha indicado anteriormente. Siempre con la debida protección con mascarilla y guantes. Los sacerdotes mayores o enfermos no deberían administrar este sacramento a personas que están infectadas por coronavirus. Deberán ser sustituidos por los sacerdotes más jóvenes. 


Los funerales y exequias seguirán los mismos criterios de la misa dominical. Se debe insistir a los asistentes que se respeten las normas de aforo, se deben evitar los gestos de afecto que implican contacto personal y se exige mantener la distancia de seguridad.


Por último, en las visitas a la iglesia para la oración o adoración del Santísimo, se deberán seguir las pautas generales establecidas, evitando la concentración y señalando los lugares para la oración y adoración. Además, quedan prohibidas las visitas turísticas en las fases 1 y 2 de la desescalada.