Juan Carlos Fernández Sevilla: "Cuando estás en el pico más alto del planeta sientes algo que no se puede explicar con palabras"

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Era su sueño y lo ha conseguido. El valdepeñero Juan Carlos Fernández Sevilla se ha convertido en el primer valdepeñero sherpa en Nepal. Después de acumular una gran experiencia en deportes de montaña y nieve y en el marcaje de carreras de montaña, el pasado 9 de diciembre logró coronar el Everest, uno de los catorce ocho miles del mundo, después de 50 días de expedición. Con ello ha logrado culminar su formación para poder ejercer como guía de expediciones en el Himalaya haciendo así de su pasión, su profesión. Algo que empezará a desempeñar a partir de mayo cuando ponga rumbo a Katmandú para trabajar en el campo base del Everest y ejercer como sherpa ayudando a los montañeros a ascender las cumbres de la cordillera. Y es que, como reconoce en la entrevista que ha concedido a El Eco de Valdepeñas, su sueño es vivir en un futuro no muy lejano en Nepal.


¿Cómo empezó tu afición por el montañismo?


Nos tenemos que remontar muchos años atrás. Yo soy apasionado de la montaña y empecé en 2010 con una competición que se hace en los tres Pirineos, el aragonés, el catalán y el francés junto a un compañero, Antonio Solís, un gran guía de alta montaña. Así, poco a poco me fui metiendo hasta que conocí a Fernando Sierra, un famoso guía de alta montaña que lleva veinte años en Katmandú. Y por el tema que ha habido estos años del embotellamiento del Everest, los muertes que ha habido, el gobierno nepalí tomó cartas en el asunto y legisló para que la gente subiera con seguridad. Él me lo planteó, me dijo si me interesaría sacarme la titulación de sherpa para encabezar expediciones en el Everest y creo que esa es la meta de un montañero, poder terminar trabajando en algo así. Así que le dije que adelante. Cuando te metes en el mundo de la montaña, lo que empieza como afición acaba siendo tu profesión. Pero te tiene que gustar.


¿Y el curso lo has hecho este año, verdad?


Sí, he estado cincuenta días haciendo el curso de formación. Nepal no es un país europeo y las titulaciones de aquí no valen allí, hay que homologarlas y en cada sitio tienen sus reglas. 


¿Cómo ha sido esa subida al Everest?


Así que te asignan unos sherpas instructores, arrancas con ellos en Lukla, donde empieza la expedición, hasta el siguiente campo base a 5.300 metros. Así te pasas veinte días aclimatando el cuerpo, vas notando altitudes bastante elevadas. Una vez que llegas al campamento base, pasas una semana aclimatando, para que el cuerpo vaya cogiendo fluidez para subir arriba. Después subes hasta el campamento uno, situado a unos 5.600 metros, haces noches, luego subes al campamento dos, que está a 6.200 metros, haces noche, bajas al campamento base, te recuperas, y luego pasas cuatro o cinco días, luego otra vez al campamento uno, haces noche, luego al campamento dos, así hasta el campamento cuatro que está a 7.800 metros, haces noche, coges oxígeno y te preparas para subir al techo del mundo, que es el Everest, que está a 8.848 metros, coronas y bajas. 


Me plantearon hacerlo, gracias a Dios ha salido bien. Cuando vas subiendo vas sufriendo el mal de altura, las condiciones meteorológicas, porque aunque es un país tropical, la temperatura en el campamento base puede caer hasta los 50 grados bajo cero. Es un contraste muy fuerte pero conseguimos nuestra meta, que es convertirnos en sherpas, que son quienes encabezan las expediciones, los encargados de preparar las jornadas, van un paso por delante de las expediciones para ayudar a la gente, supervisando que las escaleras están bien colocadas, que las botellas de oxígeno están en su sitio, para que la gente que sube tenga todo a mano y tengan una cierta seguridad, aunque luego realmente te puede pasar de todo. Pero siendo sherpa ayudas a que todo salga lo mejor posible.


¿Cuándo coronaste el Everest?


El 9 de diciembre.


¿Qué sentiste en ese momento?


Cuando estás en el pico más alto del planeta sientes algo que no se puede explicar con palabras. Algo que pensabas que era prácticamente imposible y de repente te ves en el pico más alto del planeta. Para poderlo sentir uno mismo tiene que estar ahí, no se puede describir.


¿Qué es lo más duro de la subida?


Lo más duro es el mal de altura. Cuando rozas los 5.000 metros e incluso antes, ya se complica porque hay un tercio del oxígeno que tenemos a nivel del mar. Entonces puedes sufrir el mal de altura. Incluso un compañero que vino a hacer el curso tuvo que abandonar porque tuvo problemas de vómitos, irritación, iba un médico en la expedición y le aconsejó que tenía que abandonar. Y es que hay que tener mucho cuidado con ese tema porque te puede costar la vida. No se puede coronar el Everest en una semana porque el cuerpo hay que aclimatarlo y no hay bombonas de oxígeno que te puedan levantar. Quien quiera hacer una ascensión al Everest tiene que estar mínimo 40 días. Ahora el gobierno nepalí ha impuesto una serie de normas para garantizar la subida. La gente tiene que ser consciente de que subir al Everest no es cualquier cosa. Cuando estás ahí arriba ves cuerpos de personas que han fallecido porque puedes empezar a sufrir alucinaciones, necropsia, principio de congelación y empiezas a tener la 'muerte dulce' porque sin darte cuenta empiezas a tener principio de congelación por los pies, te entra sueño y ya no despiertas.


Además, psicológicamente tienes que estar preparado también porque la cosa se puede complicar y como no transmitas al grupo serenidad ante una situación de catástrofe o avalancha, lo puedes pasar mal. Aunque sepas que no vas a salir de allí, tienes que transmitir seguridad y serenidad al grupo.



¿Lo habías intentado ya antes o era la primera vez?


No. Lo máximo que había hecho había sido subir al Mont Blanc hace años que llegamos hasta los 4.900 metros. Suelo ir bastante al Valle de Arán, a Sierra Nevada, en el Mulhacén, que es el pico más alto de la Península, que tiene 3.500 metros, he estado allí entrenándome antes de ir al curso de formación de Nepal. El problema que tiene el Everest es que no puedes hacer una ascensión de ese calibre sin haber tenido un entrenamiento previo. Por mucho que te ayuden los sherpas, los pulmones no te los pueden dejar. Esas cosas hay que hacerlas bien. Yo llevo muchos años, muchos kilómetros, muchas subidas a muchos picos, no es que haya llegado yo ahora y haya coronado el Everest de primeras. 


¿Cuándo podrás ejercer de sherpa?


En mayo empezaré a preparar el trabajo de mi vida, que es marcharme a Nepal hasta diciembre, para ejercer de sherpa y ayudar a la gente.


¿Cómo te ves en el futuro? ¿Cuál es tu sueño?


Mi futuro y mi sueño es quedarme en Nepal porque me encanta el país y sus costumbres. Son gente humilde, que siempre tienen una sonrisa, te lo dan todo... Ahora mismo no puedo irme porque tengo dos hijos menores de edad pero cuando alcancen la mayoría de edad, tendrán que ser ellos los que vayan a verme a Nepal. Estar en uno de los picos más altos del planeta, levantarte y respirar aire puro, el buen rollo de la gente... Al final es lo que vamos buscando en esta vida.


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