Ejemplos de vida y superación con motivo del Día Mundial de la Salud Mental en el Centro de Rehabilitación Psicosocial y Laboral de Valdepeñas

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El pasado 10 de octubre se conmemoró el Día Mundial de la Salud Mental. Por eso, El Eco de Valdepeñas ha visitado el Centro de Rehabilitación Psicosocial y Laboral de Valdepeñas (CRPSL), ubicado en la Ciudad del Vino, donde desde hace años vienen realizando una labor encomiable por ayudar a volver a integrar en la sociedad a las personas que sufren algún tipo de trastorno mental. Con capacidad para más de medio centenar de usuarios, actualmente cuenta con 91 usuarios y usuarias que se benefician de los talleres, actividades y terapias que los profesionales del centro imparten.


Este año el lema del Día Mundial de la Salud Mental ha sido el de 'Conecta con la vida' haciendo un guiño a eliminar de la sociedad los mitos relacionados con el suicidio que suelen generarse en torno a las personas con enfermedad mental. Y es que en nuestra visita al Centro de Rehabilitación Psicosocial y Laboral de Valdepeñas hemos encontrado a personas como Magdalena, que confiesa que comenzó muy joven a sufrir depresión. "Empecé a estar mal, adelgacé muchos kilos, se me ponían los nervios en el estómago, no estaba bien, mi madre me llevó al médico y él mismo no daba credibilidad a que pudiera tener depresión tan joven", recuerda.


En ese momento, Magdalena recuerda cómo se encontraba, "como sumida en un pozo, lo ves todo tan negro que piensas que no vas a salir nunca y sólo podía pensar en por qué me tenía que tocar a mí". Una vez con la enfermedad diagnosticada y con el tratamiento, su situación mejoró y aprendió a sobrellevar la depresión aunque llegó un momento en el que tuvo un bache en la enfermedad y recuerda que "no salía a ninguna parte, me daba miedo salir a la calle, pensaba que me iba a caer, era como si estuviera borracha, no sacaba ni a mi perro a pasear y se hacía las necesidades en casa, hasta que mis hijos hablaron conmigo y me dijeron que así no podía estar; pensé en quitarme la vida, en tomarme más pastillas de la cuenta pero al mismo tiempo quería vivir aunque no tenía aliento a hacer nada".


Magdalena confiesa que después de hablar con sus hijos se le encendió una luz para salir hacia adelante con su vida y no caer en el suicidio. Después llegó su encuentro con el Centro de Rehabilitación Psicosocial y Laboral de Valdepeñas. "Al principio no quería venir pero cada día que venía me enconraba mejor, hace diez meses que vengo al centro y me doy cuenta de que Dios no nos olvida y mira por sus hijos para que seamos personas normales; al final estaba deseando que se hiciera de día para venir al centro", apunta.


Otra de las usuarias de este centro, que también sufre depresión, coincide en la buena experiencia que ha sido beneficiarse de sus recursos. "Llevo viniendo aquí desde que lo abrieron y la experiencia es muy buena, lo recomendaría a todo el mundo porque me gusta mucho, a mí me ha ayudado psicológicamente porque cuando llegué no era yo y aquí he encontrado mucho apoyo, es lo que me ha hecho poder seguir adelante", confiesa, añadiendo que "te ayudan a hacer cursos de cocina, manualidades, que me encantan, y eso me ha abierto la mente, ahora es mi segunda casa".


Así también lo piensa Ana, otra usuaria, diagnosticada de depresión y agorafobia, para quien "llegó un momento en el que no salía a la calle y no quería vivir hasta que conocí este centro donde me han ayudado a salir porque cada día tienes que arreglarte para venir al centro y hacemos actividades, ocupamos el tiempo y te ayuda a salir del pozo en el que estás; estoy muy contenta de que exista este centro".


Otro de los puntos en los que coinciden las personas con enfermedad mental y sus familiares es que afortunadamente el estigma social que existe hacia estas enfermedades cada vez es menor. "La sociedad tiene que saber que dentro de nuestras enfermedades mentales somos personas normales, tienen que comprender que tenemos una enfermedad pero no es una enfermedad dañina para la sociedad; tenemos el rol de enfermos pero sabemos estar, relacionarnos con la gente y vamos superando los obstáculos que tenemos", apunta otro de los usuarios de este centro, que sufre depresión y grado mínimo de esquizofrenia.


En nuestra visita al centro también hemos hablado con familiares como Juan, padre de una hija con 42 años que arrastra desde muy joven depresión. "Lo detectamos cuando acabó el Bachillerato, que le ofrecimos la posibilidad de ir a estudiar a Madrid y no quería, empezó a no parar de llorar y fue imposible y en ese momento no sabíamos que tenía depresión, no estábamos preparados para eso", recuerda. Ellos son de Santa Cruz de Mudela y decidieron visitar el Centro de Rehabilitación Psicosocial y Laboral de Valdepeñas. "Aquí tiene un gran apoyo, ahora ha encontrado un trabajo y está muy bien; al final nosotros nos hemos mentalizado de que esto es para toda la vida y hay que convivir con la enfermedad como si fuera otra", señala recordando que "la sociedad ha cambiado; antes estas personas eran locos pero es una enfermedad como otra cualquiera".


Otro de los familiares también reclaman que la sociedad tiene que ver a las personas que sufren alguna enfermedad mental como personas normales. "Lo que veo es que los propios familiares muchas veces intentan ocultar que tienen alguna persona con enfermedad mental en su entorno y así la sociedad no lo va a normalizar nunca, los ven como raros; estaría bien que la gente se conciencie más y se abrieran más", según señala Joaquín. Su mujer lleva 25 años sufriendo depresión y esquizofrenia pero asegura que "siguiendo su tratamiento es una persona normal y es como si tuviera cualquier otra enfermedad". Además, confiesa que en el CRPSL de Valdepeñas "le ayudan mucho, se relaciona con gente y está más activa porque antes no quería salir ni siquiera de casa".


Y es que en el Centro de Rehabilitación Psicosocial y Laboral de Valdepeñas siempre trabajan desde la integración social. Ese es uno de los objetivos, tal y como explica Yolanda Aller, su directora. "Tratamos que se incorporen a actividades que Valdepeñas ofrece, como la Universidad Popular, ocio, deporte, que no vengan aquí a aislarse de la sociedad, sino que una vez que están aquí, los intentamos sacar de aquí y que vean las posibilidades que les ofrece el día a día y que la sociedad les aporta", según Aller.


El objetivo es claro: "Queremos que la integración sea real porque estas personas son parte de la sociedad y a todos nos puede pasar alguna vez, nos podemos encotrar en esa situación donde podamos ser más vulnerables, como un duelo, problemas en el trabajo, una separación, no podemos separar lo mental de lo físico", apunta Aller.