Cuatro brindis y una solicitud para abrir una nueva etapa en la organización de las Fiestas de la Vendimia y el Vino de Valdepeñas

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“Las fiestas de mi pueblo son las mejores”. Seguro que miles de personas, de todos los rincones del mundo, avalan tal afirmación. Así que, por no parecer disconforme con la mayoría, defenderemos las bondades de estas Fiestas de la Vendimia y el Vino de Valdepeñas.


Como buenas fiestas que son, relajaremos ligeramente nuestros complejos para dejar algo más de espacio a la desinhibición y a las pasiones, confesables o no. Adoraremos con respeto, pero sin excesos, nuestros excelentes vinos. ¡Ojala esa excelencia se notara también en el desarrollo de las relaciones comerciales y sobre todo laborales del sector...! (1er brindis)


Conoceremos un montón de personas interesantes, algunas incluso varias veces, mientras glosamos nuestras raíces, nuestra historia, los chascarrillos, las anécdotas de hace cada vez más años... Eso también se llama «memoria histórica» y no conviene que perdamos el recuerdo de todo lo que ha contribuido a pergeñar nuestro presente. ¡Recordando que, cuando uno se olvida de la historia, incluso los símbolos más obvios se pervierten! (2º brindis)


Miraremos y escucharemos a nuestrxs vecinxs más que a la pantalla de nuestro móvil. Sacaremos más provecho de compartir el espacio físico de la fiesta que de ensimismarnos en el ciberespacio de nuestras zonas wifi.


Y diremos que NO con contundencia a quienes vivan y practiquen un machismo ya condenado socialmente al ostracismo. ¡Seremos modelo de fiestas en las que las mujeres no se sentirá violentadas por el simple hecho de serlo, en las que todos, todas querremos disfrutar sin que nadie utilice el exceso de alcohol ni de tetosterona como excusa de valores impresentables, inexcusables e intolerables! (3er brindis)


Enseñaremos al visitante nuestra riqueza cultural, nuestra historia, nuestro patrimonio, nuestra Exposición Nacional de Artes Plásticas y aprenderemos alguna cosa que no sabíamos en el empeño de convertirnos en los mejores anfitriones.


Y cómo no, miraremos hacia el futuro de nuestras fiestas y de nuestro pueblo incorporando a nuestros jóvenes con propuestas enriquecedoras, menos consumistas, más creativas, participadas, cívicas y democráticas. Sacudiéndonos la caspa producida por la inseguridad de reconocer que otros tienen ideas o aportaciones que nos pueden hacer mejores.



Entre todos, entre todas, haremos que no sean otras fiestas, sino “que sean las mejores”, las inolvidables Fiestas de la Vendimia y el Vino 2019 y por ello brindamos con nuestros mejores deseos. (4º brindis)