​Rosa Peñasco: “Que sea mi tierra la que me reconozca que no he dejado de parir letras está muy bien”

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Asegura que lleva escribiendo toda la vida. Desde que tenía tres años, ya que hace poco se encontró un cuaderno de aquel entonces donde ya reivindicaba la ñ de su apellido y de Valdepeñas. Y es que Rosa Peñasco es una creadora nata. Lo mismo escribe una novela de intriga que un libro de poemas o un ensayo sobre el humor manchego. Y precisamente su larga y prolífica trayectoria es lo que le hace merecedora de la Medalla de las Letras ‘Juan Alcaide’ que el Ayuntamiento de Valdepeñas le otorgará durante el acto institucional de las Fiestas de la Vendimia y el Vino. Con ella hemos hablado y esto es lo que nos ha contado.


¿Cómo recibiste la noticia de que te iban a conceder la Medalla de las Letras ‘Juan Alcaide’?


Resulta que se había enterado todo el mundo menos yo. Una prima me felicitó y me dijo por qué y me quedé a cuadros. Me siento muy agradecida y muy honrada.


¿Qué significa para ti este reconocimiento?


Es bonito porque es mi tierra y la verdad es que directa o indirectamente no he dejado de nombrar a Valdepeñas en cada uno de mis libros. Todos tienen algo de La Mancha y espero que lo tengan siempre porque es mi ADN. Es algo muy bonito que sea mi tierra la que reconozca que no he dejado de escribir. Es la actividad que me ha tocado hacer y, aunque a veces digo que no voy a escribir más, no puedo. Que sea mi tierra quien me reconozca que no he dejado de parir letras está muy bien. Y también quiero decir que Valdepeñas en esto me parece una localidad muy especial porque los reconocimientos normalmente se lo hacen a la gente cuando han muerto o cuando ni siquiera pueden recordar lo que han hecho. Me parece muy bonito que me lo den en la “edad media”. Ya afortunadamente pasaron los años bárbaros pero todavía no he llegado al “renacimiento” ni falta que hace. Aplaudo mucho a mi pueblo en este sentido. Y te digo lo de la “edad media” porque realmente he perdido la cuenta de los libros que he escrito, no sé cuántos llevo.


¿Habías pensado alguna vez que tu nombre pudiera estar ahí?


No, la verdad es que no. La verdad es que no tomo conciencia de la magnitud de este reconocimiento pero ya lo voy entendiendo y cuanto más lo entiendo, más lo voy agradeciendo.


¿Qué balance puedes hacer de tu trayectoria?


Productiva porque si en vez de parir libros me hubiera dado por parir hijos, ya tendría el carnet de familia numerosa hace muchos años. Es muy productiva porque escribir tiene una cara y una cruz y es que cuando te ha tocado, te ha tocado. Y el mundo que me rodea, cada experiencia que vivo, cada curiosidad que tengo, cada cosa que no comprendo, cada dolor, cada alegría, como lo sé entender es a través de las letras. De mi trayectoria lo que más me gusta es mi rebeldía porque la gente tiende a encasillarlo todo y si eres novelista ya no puedes ser ensayista y si eres ensayista ya no puedes ser poeta o cuentista. Pero a mí la vida me gusta tanto y me parece tan curiosa que he tocado todos los palos y de todos los géneros porque al final la forma es una manera de expresar pero lo que cuenta es que en el fondo ha habido algo y un día tienes ganas de versos, otro día tienes ganas de una investigación más profunda o un ensayo, o te apetece montar un tinglado gordísimo y haces una novela. En ese sentido, la rebeldía es lo que más me ha gustado. No me ha gustado que me encasillaran porque siempre he querido apostar por la creatividad y expresarme en un género o en otro.


¿Cómo empezaste a escribir?


Hace poco me encontré un cuaderno de cuando tenía tres años. Por cierto, reivindicando la ñ desde pequeña con Peñasco y Valdepeñas en ese cuaderno. Así que yo escribo desde que tengo memoria. Y la rebeldía la tengo desde que tengo memoria. Porque también me encontré mi cartera de cuentos y los libros, como las famosas fábulas o los cuentos que tenían una moraleja yo se los taché a todos porque nunca me gustaba que me dijeran lo que tenía que pensar. Luego también tengo muchos diarios de cuando era adolescente y tengo más obra inédita que la que tengo publicada.


De todos tus libros ¿de cuál te sientes más orgullosa o es más especial para ti?


No puedo ser objetiva porque yo estoy muy orgullosa de todos ellos. Ninguna madre reniega de ningún hijo. Hasta de los que no tengo publicados. Pero no puedo ser objetiva teniendo a ‘Mi madre niña’, que fue un vaciado de alma tan grande sobre un ser de luz como fue mi madre y la experiencia con el Alzheimer. Estamos ahora en un sitio de vacaciones y el otro día me eché a llorar porque fuimos al cine y la taquillera estaba leyendo ‘Mi madre niña’. Para mí eso fue gratificante no ya como escritora sino porque con mi experiencia pueda estar ayudando a otras personas. Teniendo ese libro ya no puedo comparar con ninguno más. Por otro lado, después de haber vivido un cáncer, para mí fue muy importante ‘La poesía mística’. Y a nivel manchego hay una novela muy especial que es ‘Ángeles en el laberinto’ donde el lugar del crimen es una bodega. Mezcla el Madrid más urbano con nuestra tierra. Y mi primer libro publicado, ‘La copla sabe de leyes’, cómo no lo voy a querer. A otro nivel, también estoy muy agradecida a mi novela erótica, ‘La sumisa insumisa’, porque ganado un montón de premios y de reconocimiento internacional.


Y hay un trabajo que me encantaría que viera la luz, aunque ese es otro problema porque una cosa es escribir y otra es publicar. Cuando acabo un trabajo me enfado porque cuando estoy a gusto es creando y cuando acaba la creatividad y tengo que dedicarme al otro asunto, no me gusta. Resulta que en la conferencia que ofrecí para El Trascacho, que fue sobre el humor manchego, empecé a hacer unos apuntes y al final se han convertido en mi juguete antiestrés y divertido. Y de ahí ha surgido un ensayo que se titula ‘El misterioso caso del humor manchego’ en el que hablo de todos los tipos de humor manchego. Y aparte de esto he terminado hace poco una novela sobre el Camino de Santiago y ahí está.


¿A quién le dedicarás este reconocimiento?


Se lo dedico a una descarada que se cuela por la oreja y se llama musa. A esa que no me deja dormir ni descansar. Y se lo dedico a todas las persona que siempre han creído en mí. Y por supuesto, agradecida a mi pueblo y a tantísimos artistas que da La Mancha.


¿Tienes algún proyecto?


Ahora mismo tengo tres cosas en mente que son de géneros distintos. Una son las poesías místicas, otra es la novela sobre el Camino de Santiago y el ensayo sobre el humor manchego.


¿Quieres añadir algo más?


Un saludo para todos los valdepeñeros. Yo he vivido un cáncer y eso te hace tener más conciencia del momento presente y viviendo ese momento presente lo agradezco todavía mucho más porque hoy estamos aquí y mañana no. Así de claro. Millones de gracias una vez más.


WEB: www.rosapeñasco.com