​Manuel Fresneda: “Empecé a trabajar con 14 años en un taller ganando dos reales”

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BOTERO MANUEL FRESNEDA




Es el último botero que queda en Valdepeñas. Un oficio que aprendió a los 14 años cuando empezó a trabajar en un taller ganando dos reales diez horas al día, incluidos sábados y domingos. Y es que el artesano Manuel Fresneda lleva 70 años dedicado al oficio del botero, luchando por subsistir y por fomentar esta profesión que ha heredado su hijo. Es por ello que el Ayuntamiento de Valdepeñas le entregará la Medalla al Mérito Artesanal durante el acto institucional de las Fiestas del Vino. Y sobre todo esto hemos hablado con él en esta entrevista.


¿Cómo recibió la noticia de que le iban a dar la Medalla al Mérito Artesanal?


Bien. Me lo dijeron cuando ya lo aprobaron en Junta de Gobierno y lo recibí bien.


¿Qué significa para usted?


Mucha alegría. Estas cosas hay que hacerlas en vida y no cuando uno ya esté muerto, así que es una alegría.


¿Qué balance puede hacer de su trayectoria profesional?


Pues son 70 años trabajando. Muchas horas porque los autónomos somos barrenderos, jefe, todo, el autónomo hace de todo, más pagar impuestos. Y cuando pasen unos años la artesanía desaparecerá totalmente. No se puede subsistir. Mi hijo está aquí porque el taller es mío y no tiene que pagar alquiler. Al autónomo no lo apoyan en nada y a la artesanía, menos. Como hay ahora tanta tecnología, la gente se va a lo más barato y no piensan lo que valen las cosas.


¿Qué recuerdos tiene de sus inicios en este oficio?


Empecé a trabajar con 14 años en un taller ganando dos reales de entonces. Y trabajando diez horas todos los días, incluido sábados y domingos. El domingo a las dos, a mediodía, nos decía el maestro que recogiéramos la herramienta. Era lo que había pero gracias a eso se aprendieron los oficios, levantamos la nación con fatigas y trabajos y hoy que está arriba, la estamos hundiendo. La tecnología hace falta pero va muy deprisa y está quitando puestos de trabajo porque ya está todo mecanizado. No hay puestos de trabajo en ningún sitio. Pero es lo que tenemos.


¿Hay alguna solución para que no se pierdan estos oficios?


La solución es que nos apoyen las administraciones y no nos apoyan. Y bajar impuestos. Toda la artesanía desaparecerá en unos años si no reciben el apoyo que necesitan.


¿A quién le dedicará el reconocimiento?


A mi hijo, que es el que trabaja ahora y lleva el negocio.