Tres tabernas históricas madrileñas

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JOAQUIN 1




Joaquín Brotons Peñasco

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En 1900 Madrid censaba 840.000 habitantes y 1500 tabernas, y de ellas 810, según informaba, Mesoneros Romanos, cronista oficial de la “Villa del Oso y el Madroño”, se abastecían del vino de Valdepeñas, que, desde 1861 llegaba diariamente a la “Villa y Corte”, en el afamado: “Tren del Vino”, que trasportaba 25-30 vagones cargados de pellejos repletos del dorado néctar del dios Baco.


En 1999 impartí mi conferencia: “El vino de Valdepeñas en las tabernas de Madrid”, en la centenaria: “Bodega Museo”, de Valdepeñas, bodega fundada por Juan Peinado Cámpora, hacia 1900, que fue de la más importantes en aquellos años, dado que, además del mercado nacional, también exportaba al extranjero: Méjico, Bolivia…


Tras la citada charla báquica,  que di sobre nuestros vinos en las tascas madrileñas, dicho texto lo rehice y fue publicado como libro en 1999 por la: “Asociación Jóvenes Amigos del Vino”, edición, que patrocinaron el Ayuntamiento de Valdepeñas y Viña Albali Reservas. Este libro-guía, se agotó al poco tiempo de salir. En 2003, la valdepeñera: “Bodegas Arúspide”, publicó la segunda edición, en su colección: “Ágora”, también hoy inencontrable.


De las más de 50 tabernas centenarias que incluí en las dos publicaciones nombradas, sobreviven una docena de ellas, que se han conservado más o menos bien cuidadas y mantenido la estética y decoración de la época en que se crearon, aunque con algunos lógicos cambios. Destacan las siguientes: “Antonio Sánchez”, “Casa Paco”, “Carmencita”, “El Comunista” “Viva Madrid”, “Casa Alberto”, “Casa Labra”, “Bodegas Rosell”, “La Dolores”… La mayoría, en cambio, se han convertido en restaurantes, dado que, antiguamente, se iba a beber a las tabernas, pero actualmente, se va más a tomar el aperitivo, tapear, almorzar o cenar, aunque esos yantares se rieguen con buenos caldos acogidos a denominaciones de origen, en muchas de ellas.


Me detendré más, en la de “Antonio Sánchez”, que es la más longeva de todas y que apenas ha tenido cambios, salvo los necesarios y obligatorios en las cocinas, baños y comedores, especialmente en el reservado de la parte interior, en su época utilizado para mostrar una exposición de cuadros de Antonio Sánchez, y que hoy es un comedor.


ANTONIO SÁNCHEZ


La taberna de “Antonio Sánchez” (Mesón de Paredes, 13) es, en la actualidad, la más antigua abierta al público, dado que data del siglo XVII, pero hasta 1830 no hay documentos que lo acrediten. En 1870 era propiedad de “Colita”, que, en 1884 se la vendió al valdepeñero, Antonio Sánchez, a quien siguió en la dinastía su hijo Antonio Sánchez Ugarte, que fue torero, pintor y tabernero, y que tras 22 cornadas sufridas, decidió retirarse de los ruedos para dedicarse a regentar su taberna y dibujar y pintar. Fue en ella donde el famoso pintor Ignacio Zuloaga, que era uno de los asiduos, empezó a darle clases de pintura, llegando A. Sánchez a alcanzar un lugar destacado dentro del mundillo de la pintura de estilo impresionista en el trazo y naturalista en la expresión. Por ello obtuvo algunos afamados galardones, entre otros: 4 premios en la Exposición Nacional de Artes Plásticas de Valdepeñas, donde siempre enviaba sus obras, porque aunque nació en Madrid, en 1912, en la tasca de su padre, nunca perdió sus raíces valdepeñeras. Además, una de sus hermanas: Carmen,  estaba casada con el veterinario y profesor, Cecilio Muñoz Fillol, una institución en la “Ciudad del Vino”, donde tiene una calle con su nombre y un centro cultural, incluso un busto-escultura en el Instituto, en el que impartió clases de inglés, entre otras materias: Física y Química…


EL VINO DE BROTONS


El vino que servían en la citada tasca ilustrada durante más de 60 años era de las bodegas de mi familia: “Bodegas de Matías Brotons, Hermanos y Cía”, fundadas en 1920 por mi abuelo, Joaquín Brotons Fenoll, bajo el nombre de “Santa Pola”, negocio que continuaron y ampliaron sus hijos varones: Matías, Joaquín y Francisco, en las que mi padre, Francisco Brotons Gonzálvez, elaboraba en los años 40-50 los vinos blancos y tintos, que se escanciaban en la nombrada taberna y con las que tenían tertulia semanal los siguientes personajes: Pío Baroja, Gregorio Marañón, Julio Camba, José María de Cossío, Juan Cristóbal, Ignacio Zuloaga, Joaquín Sorolla, Daniel Vázquez-Díaz, Juan Belmonte y el abogado, juez, cronista oficial de Madrid, colaborador de: “ABC” y escritor, Antonio Díaz-Cañabate, que, en su libro: “Historia de una taberna” (Colección: Austral. Espasa-Calpe. Madrid, 1947), elogia los vinos que hacía mi antecesor citado.


TABERNA-RESTAURANTE


Hogaño, dicho local casi tres veces centenario, es “Taberna-Restaurante”, donde se come bien y a precios normales, dentro de la categoría de estos establecimientos históricos, que tienen varias centurias y están cargados de leyendas... También, puede tapear en la antigua barra de madera y zinc, y en las viejas mesas de mármol y roble, junto a las banquetas donde posaron sus posaderas: Sorolla, Baroja, Valle-Inclán…


En definitiva, un local distinto, que te transporta al siglo XIX, porque su decoración es la original y en ella se pueden contemplar todavía la lámpara de gas con la que se iluminaba; el elevador de botellas y frascas, que subía el vino de Brotons, desde las tinajas de la cueva-bodega; las paredes estucadas con medallones de los rostros de viejos toreros: Frascuelo, Lagartijo y Cara Ancha, que eran fijos del local; la caja registradora, que tiene más de 140 años y funcionaba con pesetas y céntimos, junto al reloj, que lleva más de cien años marcando las horas, viendo pasar a parroquianos de todo tipo y condición, entre ellos a periodistas y escritores con pedigrí, que han escrito sobre dicha tasca ilustrada: Luis Carandell, José Luis Pécker… y entre los que sobresale, el premio Nobel, Camilo José Cela, que solía ir a degustar los condumios de esta casa y el vino que hacía mi papá, que lo cita en un artículo publicado en el “ABC”.


Asimismo, se pueden ver las cabezas de los toros de las alternativas de Vicente Pastor, dada en 1902 por Luis Mazzantini y la del toro: “Fogonero”, que mató Antonio Sánchez en su alternativa, otorgada en 1922, en la plaza de toros de Linares, de manos de Ignacio Sánchez Mejías, torero, escritor y mecenas de los poetas de la Generación del 27, que fue íntimo de Federico García Lorca, como lo demuestra la soberbia elegía que Lorca escribió tras las muerte de su amigo Sánchez Mejías, en la plaza de toros de Manzanares (Ciudad Real), donde han creado un espléndido museo en su memoria.


Antonio Sánchez es uno de esos locales irrepetibles, que Díaz- Cañabate escribió, en 1944: “La taberna es única en su clase, porque muchos, en lugar de ir a beber vino van a ver los cuadros, aunque luego acaben bebiéndose tres docenas de copas”. Sin lugar a dudas es una joya con una personalidad propia, que merece la pena conocerse y donde, se pueden degustar la especialidades de la casa: Olla gitana, cocido completo madrileño, callos a la madrileña, pisto manchego…, entre otros muchos platos típicos y de cocina internacional, junto a pinchos y tapas, que regadas con buenos vinos, cervezas y bebidas espirituosas, pueden hacerle pasar un rato muy agradable, inolvidable…


OTRAS TASCAS.


CASA PACO (Puerta Cerrada, 10). Esta es otra tasca típica, en la que se come y se bebe como un obispo de la Curia Romana, en un recinto que data de 1780, aunque, posteriormente, en 1933 fue reformada y restaurada por Francisco Morales Esteban, que instaló un precioso mostrador de madera tallada de nogal, que está atendido por verdaderos profesionales de la hostelería, que visten la clásica blusa de los taberneros y tiran muy bien la cerveza, el vermú y sirven un excelente clarete de Valdepeñas, que puede acompañar con tapas de chicharrón, queso manchego, lomo embuchado, salchichón, morcilla y chorizo ibérico, entre otras pitanzas.


Igualmente, posee un magnífico restaurante dentro, cuya especialidad son las carnes y la cocina castellana, entre otras manducas, que gustaba ir a saborear el rey emérito, don Juan Carlos I y muchas personalidades del mundo de los toros, el cine, el espectáculo, la farándula, la política…, como lo acreditan las muchas fotos de famosos/as que cuelgan en sus paredes: Rober Taylor, Mastroliani, Charlton Heston…


En esta coqueta tabernita de decoración taurina, he libado yo- junto a mis paisanos y amigos el doctor Alfonso León Anta y el actor Valentín Hidalgo Rubio-,  varias cosechas del vino de Valdepeñas, que le abastecía la desaparecida bodega de Galán-Antonaya, cuyo espejo publicitario todavía cuelga en sus muros; vino tinto-clarete de buena calidad, que vertían los camareros desde la clásicas frascas de cristal, costumbre tradicional, que ya se está perdiendo.


CASA LABRA (Tetuán, 14). En esta callejuela, junto a “Labra” había otras dos tabernas, que, como tantas otras ya cerraron sus puertas. “Casa Labra”, es otro de los locales emblemáticos de Madrid y posiblemente la más visitada y popular de todas las tascas centenarias de la gran metrópoli, dado que, se encuentra situada frente al edificio del “Corte Inglés”, en Sol. Sus especialidades son el bacalao rebozado (soldaditos de Pavía), las croquetas y las tapas de bonito, aunque el bacalao ya no tiene el sabor de hace 40 años, hasta el extremo, que me gusta más el de “Casa Revuelta”, en la calle: Latoneros, 3, donde también hacen unas albóndigas y callos, que te chupas los dedos.


En esta tasca, como indica una placa que se instaló en la fachada en 1979, se puede leer: “El dos de mayo de 1879, en esta casa; careciendo los trabajadores de libertad para reunirse y asociarse se fundó clandestinamente el Partido Socialista Obrero Español” y entre sus clientes más ilustres destacó Pablo Iglesias, fundador del citado partido.


La taberna se inauguró en 1860 y desde entonces continúa con su tradición de tasca clásica y castiza madrileña, que ahora, también es un restaurante muy digno, pero cuando yo la conocí en 1970, tenía un comedor o reservado muy pequeño y originalísimo, que era una mesa en forma de herradura, que tenia un banco corrido de madera y pegado a la pared, lo que ocasionaba, que el comensal se tenía que sentar en uno de los extremos y si llegaban más clientes, tenía que correrse y dejar hueco al nuevo parroquiano, dado que, había que salir por la otra punta de la mesa, ya que no había hueco por otro lado. En este “comedorcito”, comí muchas veces con mi paisano y amigo el gran pintor Óscar Benedí, cuya obra se puede ver en el Museo de Valdepeñas.


Y pongo punto final a este reportaje titulado: “Tres tabernas históricas madrileñas”, que espero les sea útil para hacer un recorrido báquico y gastronómico. Y por favor, pidan vinos de Valdepeñas, que estén acogidos a su Denominación de Origen, que son vinos de magnifica calidad-precio y con historia, ya que, en el “Yacimiento Ibérico del Cerro de la Cabezas”, en Valdepeñas, que fue poblado del siglo VII al III a.C. se han encontrado pepitas de uvas, ánforas, toneles de barro, patenas, vasos áticos…, lo que demuestra la relación de Valdepeñas con la cultura del vino a través de la historia. Que el di-vino Dionisos los corone con sus pámpanos de felicidad…


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