De antepasados, estatuas y rotondas

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“Adelantada en su amor a España, Casa Grande de Europa, Campo de Paz y Tierra de Ventura” dejó escrito Juan Carlos I. “Muy Heroica” la declaró el Deseado Fernando VII tras enfrentarse, orgullosa, a la auténtica quimera de la mitología clásica. 


La Puerta del Vino recibe solemne al viajero. Con las Armas de Don Quijote librará la Batalla de los Molinos de Viento. Por tabernas y mesones pasará sediento, y si del Manteo sale indemne, contemplará a Dulcinea sin el menor Desatino. 


En un banco de la Plaza, sentado junto al poeta, podrá leer con Serenidad versos desparramados, o escuchar las notas que, revoltosas, escapan del Templete desde el que un día, nuestros antepasados tocaron. 


Mientras Juana, en su pedestal, domina la calle Ancha, como aquel caluroso día de junio de 1808