El Destino está en nuestras manos. El próximo 28 de Abril yo voto a Unidas Podemos

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Foto: Raúl Jiménez Obregón


En tiempos como estos echo de menos más que nunca el pensamiento de Galeano, su filosofía pero, sobre todo, sus palabras: “Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo”.


No suelen abundar los momentos en los que las gentes corrientes tienen la llave de tantas cosas y las elecciones son uno de esos momentos. El resto del tiempo los hilos del país suelen discurrir por una senda diseñada por quienes manejan el poder económico, político, mediático… y es por eso por lo que debiéramos dar a las elecciones la relevancia que tienen.


Pero esta convocatoria tiene pinta de ser una de las más especiales de las últimas décadas y, aunque ya hemos leído eso en anteriores convocatorias, la ruptura ya consolidada de la estructura de los partidos en torno al bipartidismo, la consolidación de una realidad heredera de una crisis tan injusta como miserable que no ha hecho sino repartir “inconstitucionalmente” la riqueza del país… lo justifican. Todo ello ha generado un hartazgo en la ciudadanía de la política, que es justamente lo que aquellos que no son elegidos democráticamente, pero ostentan poder, desean.


Las personas que estamos vinculadas de alguna forma con la política debemos reconocer, con humildad, que somos posiblemente responsables de parte del hastío de la ciudadanía, pero no por ello debemos dejar de insistir en la importancia del ejercicio de un derecho conseguido con no poco esfuerzo por nuestros antecesores. Privar al país del poder que pueden ejercer “los pequeños” es restar democracia, es ceder nuestro poder de decisión a quienes jamás se presentarán a unas elecciones, pero en cambio decidirán muchas cosas relevantes por nosotros, incluso en cuestiones tan domésticas como el precio de la electricidad, el número de médicos, la cuantía de las becas de nuestros hijos, las cláusulas de una hipoteca o el IVA de las compresas.


Esta mediocre visión de la política con la que nos están atosigando a diario tiene posiblemente la misión, junto con el mencionado hartazgo, de desviar nuestra atención a temas menores, muy pasionales y no por eso menos importantes, pero fuera del foco de aquellas cuestiones que marcan nuestra calidad de vida.


Una sociedad próspera se basa no solamente en la existencia de oportunidades de trabajo, sino que éstas permitan vivir con dignidad y que el Estado, nuestra casa común, ejerza de garante de un mínimo bienestar y establezca la red de derechos que permitan su ejercicio. Si la crisis ha sido la excusa para la eliminación de muchos de ellos, la presunta recuperación no lo está siendo para su restitución, provocando un reparto tan injusto de la riqueza del país, que nuestra España está siendo señalada internacionalmente por los riesgos derivados de la desigualdad.


Y mucho cuidado con la desigualdad. Las propuestas populistas, los discursos que dicen aquello que las gentes desesperadas necesitan oír, son el caldo de cultivo para aquellos fantasmas que pensábamos ya olvidados y todos ellos beben en las fuentes de la desigualdad. Y esa es una nueva razón para no quedarse en casa el 28 de Abril.


La inquietante aparición de la derecha más extrema, la radicalidad de su discurso y el cuestionamiento de derechos que creíamos consolidados forman parte de la excepcionalidad de este proceso electoral y un motivo más para que la ciudadanía vote en conciencia, pero con la información y el debate honesto e inteligente que la acción política debería tener en toda democracia.


Por todo ello, hoy más que nunca, tenemos que centrarnos en lo que la gente necesita, de verdad, en sus necesidades. Demostrarles que somos la única forma de consolidar el suelo de bienestar para todas y eso supone salario digno, contratos dignos y trabajo digno para todas y todos, que su no existencia no es de nadie de los que vienen de fuera, sino de los que desde dentro gobernando han generado desigualdad para beneficios de unos pocos, echando la culpa al que no la tiene para no asumir responsabilidades.


Y como todos hemos visto que no asumen esas responsabilidades, somos nosotras con nuestro voto las que tenemos que generar este cambio, frenar a las derechas que terminarán uniéndose para quitarnos lo que nos corresponde por derecho, nuestros derechos y libertades.


El próximo 28 de Abril yo voto Unidas Podemos


Juana Caro Marín

Candidata de Izquierda Unida a la Alcaldía de Valdepeñas