El hidrógeno protagonizó la conferencia de Quixote Innovation en los Viernes con la Ciencia

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080419 va quixote


El pasado viernes tuvo lugar en el Museo del Vino una conferencia que el Director del Centro Nacional del Hidrógeno, D. Emilio Nieto y el Dr. Carlos Fúnez, del mismo centro, impartieron en los ya habituales “Viernes de Ciencia” que Quixote Innovation organiza en Valdepeñas. En ella se desarrolló diversos aspectos de la tecnología del hidrógeno, de la cual dicho Centro es puntero a nivel mundial, colaborando con numerosas empresas de toda índole, tanto energéticas como automovilísticas.


D. Emilio Nieto comenzó la charla tomándose con humor la cierta invisibilidad y desconocimiento que tiene el Centro sito en Puertollano que dirige, único público a nivel nacional, junto a la Fundación Hidrógeno en Aragón, de índole privada. Desgranó los proyectos que desarrollan en dicho Centro, así como su financiación y cómo de todos ellos se puede entrever una estrategia energética diferente, que está dando sus primeros pero firmes pasos en países como Alemania y Japón.


Posteriormente el Dr. Fúnez pasó a detallar algunos de ellos, en un tono ameno y didáctico que acentuó el interés de la concurrencia. Nos habló en profundidad del uso de esta tecnología como vector de energía, esto es, como almacenamiento de energía eléctrica producida. La electricidad es relativamente fácil de obtener de forma renovable. Pero tiene un gran problema, la imposibilidad de almacenamiento a gran escala. Sin embargo, se puede usar para romper la molécula de agua, la llamada hidrólisis, producir hidrógeno y almacenarlo a voluntad y con posterioridad usar este hidrógeno obtenido para recuperar energía eléctrica mediante un proceso inverso, gracias a las pilas de combustible. Se investiga también para mejorar la eficiencia y rendimiento del proceso.


Estas pilas de combustible, de diversas capacidades según explicó el ponente, pueden usarse para dotar a la red eléctrica a voluntad, borrando de un plumazo el gran inconveniente de las energías renovables solar y eólica. También son tremendamente interesantes sus aplicaciones a la movilidad. En el patio del museo se nos mostró un vehículo movido por la electricidad generada con pila de combustible, que suscitó el interés unánime de los allí reunidos. Estos vehículos gozan de una autonomía semejante a la de los movidos por combustibles fósiles, se recargan con hidrógeno en un proceso también semejante que no lleva más que minutos y sin embargo gozan de las ventajas de un vehículo con motor eléctrico, tales como suavidad de marcha, sonoridad ínfima y nula presencia de emisiones, toda vez que por el tubo de escape sólo se elimina el vapor de agua generado en el proceso.


Se nos habló también de la existencia no futura si no real y presente de medios de transporte tales como barcos o trenes movidos por pilas de hidrógeno, que pueden solucionar problemas en líneas regionales de difícil tendido eléctrico, sustituyendo a las actuales movidas por gasóleo. Incluso existen también vehículos industriales como carretillas mecánicas o tractores también movidos por pila de hidrógeno.


Otros usos del hidrógeno dentro de esta estrategia energética son como combustible, puesto que se puede inyectar en las redes de gas natural hasta en un 20%, reduciendo de este modo la dependencia energética y sus elevados costes en la misma medida. Adicionalmente, se puede utilizar el hidrógeno para transformar el CO2 generado en muchas industrias y causa probada del efecto invernadero en metano mediante un proceso de reducción. Este metano no es otra cosa que el gas natural que se usa habitualmente en nuestros hogares, por lo que tendríamos un beneficio doble: Se reduce CO2 y se disminuye, como en el caso anterior, la dependencia energética y su elevado coste.


En definitiva, la tecnología del hidrógeno puede ofrecernos y facilitar una transición energética a un modelo limpio con técnicas ya probadas y en funcionamiento.