Miguel Clemente Rubio: "Siento que fui un aventurero a la hora de irme a un país tan diferente al nuestro pero hoy en día me siento agradecido a los brasileños"

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Llegó a Brasil después de haber acabado sus estudios de Psicopedagogía y Magisterio empujado por la crisis española que azotaba en aquellos momentos a España. Algo por lo que Miguel Clemente Rubio, músico natural de Valdepeñas, se siente un aventurero. Pero la verdad es que en el país carioca ha logrado triunfar con aquello que adora, la música y su inseparable saxofón. Marcado por las clases que le dio Antonio Ibáñez en la Ciudad del Vino y en su conservatorio de música, en Brasil actuamente es profesor en la Escuela Libre de Música, en la Orquesta de Saxofones, y también realiza actuaciones por todo el país junto a Norberto Égon, con quien conforma el Dúo Sucunza, o con la primera Orquesta de Rock de Brasil. De su experiencia al otro lado del Océano y de sus proyectos hemos hablado con este joven valdepeñero.


¿Desde cuándo te interesó el saxofón?


Fue desde que era pequeño en la escuela. La asignatura de música me interesó, ingresé en la agrupación musical Maestro Ibáñez. El maestro Antonio Ibáñez me dio clases de saxofón y fue una continuidad de mis estudios. Después ingresé en el conservatorio de Música en Valdepeñas con Gabriel Alcaide y Juan Florencio Casas, actualmente profesor de saxofón en Madrid, me dieron pie para continuar mis estudios e interesarme más aún, posteriormente con musicazos en el Conservatorio de Jaén con profesores como Marcos López (quien me aconseja y me ayuda hasta hoy) y Sergio Albacete. Después he hecho varios cursos con profesores internacionales y fui creciendo a nivel de instrumentista. Elegir el saxofón no fue una elección personal, fue algo que vino dado. Fue un regalo que la vida me dio y conseguimos hacer una vida juntos a lo largo de muchos años. Cuando tenía 12 ó 13 años iba al conservatorio, allí íbamos a aprender música era lo que más me gustaba. Era algo muy lúdico y de gran valor, algo que hoy en día es más complicado para la actual juventud.


¿Qué particularidades tiene el saxofón?


El saxofón tiene la capacidad de adaptarse a casi cualquier estilo, desde clásico, que es lo que nosotros estudiamos con más asiduidad en Europa, y como música popular, brasileña, incluso rock. Tenemos varias modalidades en las que el instrumento es partícipe incluso en la más actual música contemporánea con nuevas formas composicionales.


¿Por qué decides irte a vivir a Brasil?


Decidí irme a vivir a Brasil porque hice Magisterio y Psicopedagogía en España y la crisis estaba azotando fuertemente en 2014 allí. Era algo que me preocupaba. Además del conservatorio estudié magisterio y psicopedagogía, y el panorama no era muy bueno cuando volví de un Erasmus en Lisboa. Entonces apareció una beca de 6 meses en Brasil, vine aquí y los comienzos no fueron nada fáciles. Empecé dando clases de español y después vinieron las clases de saxofón. Porque aquí la música clásica no es tan demandada ni tan popular como en Europa a nivel de estudios y bandas de música. Esa cultura no existe como tal, hay otra idea de utilidad de música a la que te tienes que adaptar. Lo que entendemos como sonido clásico son pocos y está generalmente más relacionado con la cultura evangélica. Entonces, buena parte de mis alumnos son de esta índole religiosa. Así que me quedé en Brasil y empezaron a aparecer oportunidades como un Máster en Unicamp, considerada la mejor universidad en América Latina. Es una burbuja dentro de Brasil, es maravilloso en cuestión de oportunidades culturales, académicas, incluso económicas que tenemos para estar aquí. Después, publiqué varios artículos internacionales. Mi investigación en la época estaba relacionada con nuevas tecnologías de pedagogía a través de videojuegos interactivos. Actualmente desarrollo estudios de doctorados con los cuales desarrollo técnicas para el desarrollo de la Libre Improvisación también unido a los juegos interactivos.


Y el saxofón fue creciendo también paralelamente. Las flores empezaron a crecer y empezaron a aparecer oportunidades. Apareció un cargo para quedarme como profesor en la Escuela Libre de Música dentro de la Orquesta de Saxofones que actualmente está compuesta por 16 miembros. Es una especie de conservatorio creado dentro de la universidad para intentar que la comunidad se apropie de conceptos musicales elementales y más avanzados y que tengan acceso a la música. Empecé a trabajar en la universidad y las puertas se abrieron mucho más. Actualmente imparto algunas materias de música también. Hice un dúo “DUO SUCUNZA” también con Norberto Égon, que es un pianista que siempre me acompaña. Solemos hacer tres o cuatro conciertos por año y es un placer. El cariño y el respeto con el que nos tratamos es difícil de encontrar a nivel musical. Es un regalo que la vida me hizo. El año pasado hicimos un concierto con temática español al que acudieron más de 150 personas, hicimos un estreno de una pieza para saxofón y piano “El jardín de los Adarves” del compositor brasileño Jailton de Oliveira.


Actualmente participo también como solista en orquesta y en otras formaciones de cámara. El 27 de octubre estrené una pieza de un compositor español, Omar Sala, un amigo mío que conocí en Valdepeñas porque Iván Camacho organizó Notas por la Solidaridad, participé, hice amistad con Omar e hice un estreno latinoamericano de una pieza suya para saxofón y piano “Mangata” una joya para todos aquellos alumnos que quieran empezar sus estudios en un conservatorio profesional. Ahora hice “Serendipia”, que es un concertino en tres movimientos para saxofón alto y orquesta. Estamos procesando el vídeo que hicimos para darlo a conocer.


Por otro lado, también participo en una orquesta de rock, la primera de América Latina, y una de las pocas que hay en el mundo de este tipo. Es una orquesta totalmente clásica, que incluye tres saxofones. Es muy famosa en Brasil. Tuve la oportunidad que me llamaron para hacer de saxofón barítono. Es una orquesta patrocinada por el gobierno y se encarga de donar parte de los beneficios que obtiene para organizaciones filantrópicas. Actualmente cooperamos en un proyecto contra el cáncer infantil. Este año hemos hecho doce shows por toda la geografía brasileña. Tocamos con artistas famosos de Brasil y hacemos arreglos del rock internacional. Es algo que llama mucho la atención. Es de destacar, que el día 27 de noviembre estrenaremos el mayor centro de investigación de América Latina para estudio del cáncer infantil. Hace unos días hicimos un concierto en un parque ante 8.000 personas y eso es algo muy bueno porque actualmente con el cambio de gobierno en Brasil hay indicadores que parece que las cosas van a cambiar en los aspectos culturales y eso nos preocupa un poco porque no sabemos qué va a pasar con muchos proyectos. No sabemos si la educación pública como la de Unicamp se pueda ver afectada.


¿Cuáles son los próximos conciertos o eventos en los que vas a participar?


También me gustaría resaltar que próximamente estamos cerando el año, ha sido un año intenso de conciertos. Haré conciertos con parcerías, con compañeros de saxofón de Brasil (Erik Heimann) y referencias de América Latina (Douglas Braga). Vamos a trabajar junto con mis alumnos de la Unicampm en la que trabajaremos repertorio propio brasileño. También actuaré como solista en la orquesta comunitária de Unicamp en la que interpretaré el solo del Bolero de Ravel. Después, audiciones finales de alumnos. Y con la orquesta de rock haremos también otro concierto. También preveo la publicación en dos revistas internacionales en las publicaré dos artículos relacionados uno a una propuesta metodológica relacionada a la Libre improvisación dentro del ensemble de saxofones y otro relacionado a propuesta didácticas a través psicología gestáltica para el aprendizaje de música con niños de 8 a 10 años de edad.


¿Qué significa para ti formar parte de estos conciertos?


El hecho de formar parte de todas estas orquestas y trabajos solísticos es algo muy importante para mí. Creo que hay que aprovechar las oportunidades, agarrarse a lo que viene y dar lo mejor de nosotros mismos en cada situación. Esto me hace muy feliz. Siento que fui un aventurero a la hora de llegar a un país tan lejos, tan diferente al nuestro, una sociedad muy diferente a la nuestra. Pero me siento agradecido a los brasileños que me han hecho la vida más fácil y me han ayudado a alcanzar grandes objetivos, en especial mis padres desde la distancia y mi prometida de origen brasileña, Fabiana, que está en todas siempre apoyándo.


¿Has hecho alguna composición?


No, no soy compositor, no tengo ese don. Soy más instrumentista, me dedico a interpretar, a dar clases y a investigar en el campo de la educación relacionado a las nuevas Tecnologías en la Educación.


¿Te ha resultado más fácil la carrera de saxofonista en Brasil o han sido cosas de las circunstancias?


No creo que nada sea fácil porque nada es regalado y cuando eres extranjero las cosas pueden ser más complicadas. El secreto está en trabajar a diario, poner tu granito de arena en todo lo que puedas. Todo es una incertidumbre. Tu parte la tienes que hacer bien, y lo que pase que no quede por tí. Las circunstancias de la vida me llevaron a esto. Las últimas semanas han sido excepcionales. El estreno internacional de una pieza es algo difícil de conseguir. Y ahora a seguir trabajando. Estaremos unos días en Valdepeñas con la familia y por Europa. Y en febrero vuelta a la rutina. Veremos cómo están las circunstancias políticas aquí.


Participaste en el concierto Notas por la Solidaridad. ¿Qué recuerdos tienes de aquello?


Yo estuve sólo en la segunda edición. Tuve suerte porque además de participar en una experiencia tan bonita, hice amigos. Llegamos un viernes por la noche y el concierto era el sábado. Ensayamos el sábado y fue un poco loco. Conocí a Omar Sala, un compositor valenciano, que es un crack componiendo.