La Bodega de las Estrellas, una apuesta decidida por el enoturismo en Valdepeñas

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El enoturismo es una parte más del turismo y se hace imprescindible en una ciudad como Valdepeñas. En sus distintas bodegas podemos encontrar tesoros que ni siquiera sabíamos que estaban ahí. Y es que muchos de ellos permanecen sepultados bajo tierra desde hace siglos. Hablamos de las cuevas, esos lugares que reúnen las condiciones perfectas para la conservación de los vinos. Y entre las bodegas de Valdepeñas encontramos un ejemplo claro de apuesta por el enoturismo. Es el caso de Bodegas Dionisos, todo un mundo por descubrir.


Los ciclos de la luna con sus fases y movimientos, así como las posiciones de los planetas y estrellas, forman en su conjunto un sistema cíclico en el que se produce un perfecto ajuste con los procesos vitales en los vegetales (viñedo) y de actividad en las distintas fases de elaboración de los vinos.


Quien sería capaz de negar la influencia o relación de la Luna en las mareas, los ciclos de fertilidad en las especies animales, los partos, la caza, la pesca... pero también: en la poda de la vid, en las fermentaciones o clarificaciones de los vinos.


Tradicionalmente se han utilizado las referencias del cosmos para configurar sus calendarios de trabajos, y ajustar estos a los mejores momentos de intervención. Ha sido mucho más recientemente que la agricultura industrial y la enología, reducida a la química, han desdeñado estos principios tachándolos de infundados.


Desde hace años trabajos experimentales demuestran la vinculación de los ritmos y ciclos de los astros con los procesos vitales. La viña inscribe su ciclo perfecta y estrechamente vinculado al cósmico; la brotación, floración, maduración... no suceden porque sí, sino que se ajustan a fases, periodos y posiciones precisas de la Luna y estrellas en el cosmos. De igual manera en la bodega, la elaboración de vinos y evolución posterior, no es indiferente al momento cósmico, si no que se ve estrechamente vinculado e influido.


Como viticultores y elaboradores artesanos en la Bodega de las Estrellas eligen los momentos acordados a los ritmos para orientar el perfil de sus vinos, esto evita toda trasgresión o desnaturalización producida por abonos químicos o aditivos de bodega, como una fórmula de búsqueda de una tipicidad esencial y propia que corresponde a su origen y no a la tecnología.


Elaboración y crianza en tinaja y cueva subterránea


La nave de tinajas más antigua de la Bodega de las Estrellas está formada por 19 tinajas de arcilla barro o cocida de una capacidad aproximada cada una de 320@ (unos 5.000 l). Se trata de unas esplendidas piezas de cerámica elaboradas en Villarrobledo (Albacete). Estas tinajas que fueron instaladas en el siglo XIX, acompañando a la familia en los centenares de elaboraciones realizadas.


En el recorrido de las visitas a la bodega, se explica la relación de la elaboración del vino en tinajas con la comida cocinada en puchero de barro: ¿Qué tendrá el barro? ¿Es este es capaz de conferir al guiso o a caldo tal complejidad de matices en aromas y sabores? Este especial efecto es el que se impregna en los vinos blancos y tintos cuando se elaboran y maduran en estas fantásticas tinajas, haciendo un “vino de puchero”.


El efecto “crianza” en tinaja es realizado en las siete tinajas de la cueva, más pequeñas de unos 200@ c/u (unos 3.000 l) a nueve metros de profundidad y con una temperatura estable entre 10 y 15ºC todo el año.


La crianza en tinaja tiene unas cualidades diferenciales de la realizada en barrica de roble, la más importante es el mantenimiento y respeto de las cualidades varietales que no se ven modificadas por la “invasión” de aromas y sabores foráneos al vino, ya que el material no traspasa ningún componente, como es el caso de la madera. El vino no pierde sus aromas primarios, sino que profundiza en sus cualidades de madurez. La frutuosidad del mismo se convierte en cualidades de fruta compotada.


Si la crianza en tinaja abre un espléndido debate y magníficos resultados para los tintos; en el caso de vinos blancos el resultado es mucho más espectacular, va a dar lugar a nuevas tipologías y seguramente una innovadora visión de las variedades tradicionales.


Cata “Al Compás de la Luna”


Desde La Bodega de las Estrellas fomentan un lenguaje accesible y comprensible que oriente al consumidor y le permita identificar el perfil de vino que elige, sin expresiones pretendidamente técnicas y que espantan muchas veces al degustador de vinos.


Los vinos “Al Compás de la Luna” (Dionisos Aire, Dionisos Agua, Dionisos Fuego y Dionisos Tierra) integran a través de su forma de cultivo y elaboración las cualidades de los cuatro elementos, presentados sin subterfugios tecnológicos, ni maquillajes enológicos.


El momento del descorche supone un último contacto del vino con el ambiente. Al hacer coincidir el momento del descorche en un día de la misma influencia Aire, Agua, Fuego o Tierra en que el vino fue cultivado y elaborado, se completa y refuerza ese mismo carácter, haciendo posible experimentar más rápidamente en los sentidos y en forma más amplia, los caracteres de cada uno de los vinos.


Este resultado absolutamente constatable, puede hacer al consumidor cómplice de su trabajo y juez sobre los maravillosos y sorprendentes resultados.


Aquí puede consultarse el Calendario de Catas anual en el que cada día viene señalado con el código de color del tipo de constelación ante la que se encuentra, en ese día, la Luna. Una forma estupenda para seleccionar el vino que abrimos hoy, el vino que llevo a una reunión o el que regalo para un día determinado.


Enoturismo de las Estrellas


Las visitas a la Bodega de las Estrellas pretenden llegar de una manera amena, intuitiva, participativa y original a la esencia de la cultura del vino planteando algunas reflexiones: mitos y realidades; lo auténtico y accesorio en el negocio del vino; cómo se hacen realmente los vinos… más allá de catar un vino, aprender a degustarlo.


Durante la visita, los guías ayudan a conocer y encontrar palabras sencillas que expresen lo que los sentidos sugieren. Se trata de participar en una experiencia de conocimiento y sensaciones.


La modalidad visita más especial e interesante es la Visita de las Estrellas, que tiene lugar todos los sábados a las 12:00 h. y algunos festivos, y además de un recorrido guiado por la bodega, incluye un curso de cata maridado con cinco vinos, siendo cuatro de ellos los vinos “Al compás de la Luna”. En este curso de cata, cada persona es capaz de interpretar lo que sus sentidos registran en vista, nariz y boca con un lenguaje fácil y reconociendo las cuatro tipologías de vino hechas con los elementos: Aire, Agua, Fuego y Tierra. Un auténtico viaje para el conocimiento y los sentidos.