Javier, Alberto, David y Marta: “Está siendo un verano tranquilo en cuanto a incidentes se refiere”

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El calor de los meses de la época estival se sobrelleva mejor con agua, tanto para nuestro organismo como para remojarnos por fuera. Pero es importante llevar cuidado y ser conscientes del peligro del agua en todo momento. Para ello, los jóvenes socorristas de Valdepeñas han contado a El Eco de Valdepeñas sus experiencias. Hoy hemos hablado con Javier Megía, Alberto Megía, David Maroto y Marta del Fresno Cañizares. Javier, Alberto y David son tres socorristas que empezaron en febrero hasta finales de julio de 2017, al cumplir su contrato de seis meses. Estuvieron trabajando en la piscina cubierta de Los Llanos hasta que se abrieron las de verano, el 22 de julio, que empezaron a hacer turnos rotativos en la piscina de El Peral y en la de Consolación. En cambio, Marta permanece aún en Los Llanos.


Contadnos vuestra experiencia en estos meses que habéis estado trabajando como socorristas.


Javier: Mi experiencia en estos meses ha sido muy gratificante, puesto que trabajar ayudando a las personas, sobre todo a las mayores que necesitaban ayuda a la hora de bañarse, es algo increíble. Creo es un trabajo que merece la pena.


Alberto: La verdad es que mi experiencia como socorrista ha sido bastante buena, tanto los meses que hemos trabajado en Los Llanos, como estos meses en las piscinas de Consolación y El Peral.


David: Mi experiencia ha sido positiva. Solo he tenido que hacer unas curas, normalmente a niños pequeños. Me voy satisfecho al no haber tenido ningún susto más allá de los comunes y no haber tenido que actuar.


Marta: Mi experiencia está siendo buena en Los Llanos. Es cierto que estamos muchos en el sector, pero tienes que intentar ser el mejor y la mejor manera de alcanzarlo es estar en continua formación. Después de haber trabajado en un parque acuático, en el que influyen muchos factores como el equipo que haya de supervisores hasta el personal sanitario, a trabajar en una piscina con solo dos socorristas, es una diferencia bastante importante. Otro factor a destacar son los usuarios. Si tengo que elegir me quedo donde más movimiento hay. Es lo que más me gusta.


¿Cómo es el trabajo de un socorrista? ¿Es eso cierto de que es un trabajo tranquilo con el que puedes ponerte moreno y además te pagan?


Javier: Es cierto que estás muy tranquilo algunos días, pero otros en los que hay mucha gente. Esto implica que tienes que estar pendiente en todo momento de la masa de bañista que hay en el agua, no puedes perderles la pista, porque al más mínimo despiste puede haber un ahogamiento. Creo que es un trabajo que está infravalorado, que la gente lo ve como un trabajo de verano para ganarse un dinero extra. Pero en verdad requiere mucha responsabilidad, no puede hacerlo cualquier como la gente piensa. Este trabajo debería estar mejor valorado por parte de la sociedad.


Alberto: Lo de que es un trabajo tranquilo con el que puedes ponerte moreno y además te pagan, es lo que todo el mundo piensa, pero no es para nada así. La verdad que es un trabajo en el que tienes que estar atento, porque en cualquier momento puede suceder un accidente. De modo que el socorrista tiene que estar ahí y saber cómo actuar.


David: Este trabajo está muy infravalorado, comparto opinión con mis compañeros. La gente se piensa que es estar sentado en una silla tomando el sol, sin ser conscientes de cómo se trabaja realmente. De hecho, hay algunos socorristas que aun trabajando no son conscientes de la responsabilidad que tienen entre manos. Es cierto que puede resultar aburrido mirar a una piscina horas y horas, pero es tu trabajo.


Marta: Para mí no es un trabajo de verano en el que te pones morena ganando dinero. Si realmente te gusta, disfrutas. Es cierto que hay días que puede resultarte un trabajo aburrido, pero siempre hay que sacar el lado bueno de las cosas.


¿Es la primera vez que trabajáis en esta profesión o ya habíais experimentado antes de qué iba?


Javier: No, no es la primera vez que he trabajado como socorrista. Ya estuve hace dos veranos en un hotel de Manzanares, pero era una empresa privada y no tiene nada que ver con las piscinas públicas del Ayuntamiento, porque en el hotel es un lugar más tranquilo en el que la gente va a descansar.


Alberto: Este ha sido, en mi caso, el primer año que he trabajado como socorrista y no tengo queja.


David: Para mí también ha sido la primera vez. De hecho, me preparé durante muchos meses esta bolsa de trabajo, para poder acceder cuánto antes. Tenía ganas de trabajar como socorrista.


Marta: En mi caso, no es la primera vez. En el mundo de las emergencias llevo trabajando seis años y como socorrista cuatro. El primero fue en Valdepeñas, el segundo y el tercero en un parque acuático de Madrid y este año he vuelto a repetir en Valdepeñas.


¿En qué momento decidisteis ser socorristas?


Javier: Yo quise ser socorrista porque me gustaba mucho el tema de la natación y el waterpolo, y pensé que era una buena salida profesional. Me saqué el título hace unos años y luego empecé a ejercer.


Alberto: Yo siempre he estado metido en el mundo de los deportes acuáticos, de modo que el socorrismo siempre me había llamado la atención. Por ello, decidí sacarme el curso para trabajar como socorrista en un futuro. No obstante, es muy importante tener conocimientos de primeros auxilios, porque nunca sabes cuándo vas a tener que hacer uso de ellos.


David: Vi la posibilidad de hacer un curso muy completo hace un par de años, en el que recibías un buen formación y no dudé.


Marta: Todo comenzó con la visita al instituto del Coordinador del Centro de Emergencias 112. En ese momento me empezó a llamar la atención el mundo de las emergencias y poder ayudar a las personas. Más tarde, decidí ejercer como socorrista.


Haciendo balance de estos meses de atrás, ¿habéis tenido un verano tranquilo o, por el contrario, ha habido bastantes sustos?


Javier: Nosotros no sabemos nada de lo que ha pasado en Los Llanos. Solo nos han informado de que ha habido mucha gente y muchos problemas el día de los castillos hinchables. En Consolación y en El Peral, no hemos tenido ningún problema. Han sido unos meses bastante tranquilos en cuanto a percances se refiere. Ha habido un ambiente muy dinámico y familiar. La gente que buscaba tranquilidad era a las piscinas a las que acudía. Al no haber tanta gente, hemos podido controlar más las situaciones. La piscina de Consolación solía tener en torno a 50 bañistas diarios y en El Peral hemos llegado a tener 100 personas los fines de semana.


Alberto: Haciendo un balance de mis meses trabajados, puedo decir que han sido semanas muy tranquilas, porque a las piscinas dónde hemos estado trabajando no ha habido mucha gente. Con ello no quiero decir que hayamos estado relajados ni que haya que relajarse, porque tuve un susto con una niña que se estaba ahogando y me tuve que tirar a por ella. Fue terrible, la verdad.


David: He tenido un trabajo tranquilo en estos meses. Pero solo puedes tenerlo, si previenes lo que está a punto de pasar. Es cierto que en piscinas de natación, como lo es la de Los Llanos, las personas van a nadar o entrenar. Raro es aquel que va por recreo. Eso es más frecuente en las piscinas de verano y ahí observas que tu trabajo cambia respecto al que realizabas en las piscinas de invierno. Tienes que tener colgado el silbato para parar a aquellos que quieren utilizar la piscina como medio para divertirse sin miedo al peligro. Lo peor no es que les pase cualquier cosa por descerebrados, sino que pueden causar daños a otros bañistas. Así que podríamos decir, que tenemos que incluir en nuestro trabajo la prevención, sobre todo en meses de verano. Pero en mi caso, en las dos piscinas que he estado han sido muy tranquilas.


Marta: Ha sido un verano tranquilo, exceptuando el día de los toboganes como bien dice Javier. Tuvimos a algún niño despistado que se tiró a la piscina sin manguitos y tuvimos que tirarnos a por ellos. Pero el resto, lo normal en una piscina, cortes, raspones o epistaxis.


¿Qué consejos daríais a los usuarios para evitar accidentes?


Javier: El consejo más importante es que actúen con cabeza y que sean conscientes de que el medio acuático es diferente al que solemos manejar en el día a día. El agua en ocasiones puede dar muchos sustos. Considero que los adolescentes suelen tentar más a la suerte y están entre esas edades los mayores percances.


Alberto: El consejo que daría a los usuarios es que no le pierdan ojo a los niños pequeños, porque aunque sepan nadar, en cualquier momento pueden despistarse. Nunca hay que dejarlos solos.


David: Mi consejo a los bañistas es que no hagan lo que no les gustaría que le hicieran a ellos, que no molesten a alguien que está tranquilamente bañándose y que sean conscientes el peligro. Sobre todo, les diría que disfruten del agua y de las piscinas, pero con cuidado y precaución.


Marta: El mejor consejo es el respeto. Si en una piscina se respetan las normas de seguridad y se obedece a las indicaciones de los socorristas, todo irá sobre ruedas.