¿Los animales son seres irracionales?

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A principios de este año, el Congreso de los Diputados por fin, en pleno 2017, siglo XXI, reconocía que “Los animales no son cosas; son seres vivos”. ¿De verdad hemos tenido que esperar hasta 2017 para que los animales no se consideren cosas sino seres pensantes? Pero como todo lo que dicen los políticos en este país se convierte en papel mojado, los animales, por mucho que el Código Civil diga lo contrario, son considerados cosas. Y muchos partidos, entre ellos C’s, hacen campañas de sensibilización contra el maltrato animal, pero luego Albert Rivera va a corridas de toros.


Y es una realidad; una triste realidad. Porque por muy animalistas o amantes de los animales nos consideremos, somos de los países que más animales abandona. Pero, ¿qué esperar de un país en el que el deporte nacional es la caza y cuya fiesta nacional es la tauromaquia? Analizaré estos dos fenómenos a continuación.


La caza, denominada “deporte” por muchas personas, simplemente consiste en: tengo perros –galgos y podencos sobre todo-, los guardo en casetas, hacinados, con poca comida – si es que les doy comida - para que tengan hambre y cacen mejor, los llevo al campo y pego tiros a conejos, perdices y otros animales campestres de nuestra tierra castellana, y luego, suelto al perro para que vaya a por ellos. Muchas veces, los perros son abatidos por los cazadores porque creen que es una presa, ya que no lo han visto con claridad. Pero, ¿qué ocurre cuando ya me canso de esos perros, se hacen mayores (sobre los 4 años, es cuando se suele abandonar a los perros), o me ofrecen perros mejores, como si de un microondas se tratase? Lo ahorco, lo quemo, lo degollo, o en el mejor de los casos, lo abandono. Pero que esto no me lo estoy inventando yo. Según un estudio de la ONG SOS Galgos, cada año se abandonan al finalizar la época de caza, alrededor de 50.000 galgos. Que no digo que todos los cazadores o rehaleros sean así. Yo, personalmente, soy nieto de un cazador, y tengo amigos rehaleros, pero mi abuelo no usaba perros para cazar (algo que no justifica su pasión por la caza, porque el matar por matar me parece deleznable), y estos amigos, sus perros están muy bien cuidados y son parte de la familia, durmiendo en sus casas, bien atendidos, con sus vacunas al día, etc. Pero repito, son el 1% de los que practican este deporte, y no es justificación para que practiquen ese “deporte”.


La tauromaquia. Fiesta nacional por excelencia. ¿La fiesta de mi país es matar a un animal, previamente mareado y torturado? Me hace mucha gracia cuando la gente me dice: “Es que los toros han nacido para torearlos” o “Si no hubiera toreros, los toros se extinguirían”. Queridos amigos defensores de esas dos frases: Creo que los toros pastaban alegremente y en libertad antes de que existiera la tauromaquia. Y lo gracioso, es que el gobierno del Partido Popular planteó una FP de tauromaquia. ¿Pero en qué país vivimos? Torturar hasta la muerte a un animal por simple satisfacción a la vista, ¿vivimos en la época de los circos romanos en los que también se mataban personas? Y críticas a la Generalitat catalana por prohibir las corridas – aunque también hay un toque político e independentista -.


O también el caso del famoso pony que tanta repercusión nacional ha tenido. Sí, nacional, y la mayoría de lo que se ha hablado ha sido de burla. ¿Qué burla puede tener? Mucha gente dice que no lo estaba maltratando por montarse en él, que un pony es como un caballo, que sirve para montar y tirar. ¡Vivimos en el siglo XXI! Hay coches, motos, camiones… “Pero es que siempre han servido para montar y tirar” Ya bueno, antes también, como he dicho, se mataban cristianos en los circos y ya no se hace porque en teoría hemos evolucionado moralmente.


Según el periódico eldiario.es, en 2015 se abandonaron cerca 137.000 perros y gatos, y tan sólo el 10% de ellos fueron llevados a un refugio por sus dueños. El principal motivo son ahora (tras adelantar al problema económico, que podría ser más entendible) las camadas indeseadas según un estudio sobre abandono y adopción de la Fundación Affinity. Y, ¿cuál es uno de los principales causantes del abandono? El “cansancio” de los humanos por sus mascotas. El comprar a los niños por Reyes o por su cumpleaños un animal, es totalmente un error. Lo primero, no pueden comprarlos, deben adoptarlos de las protectoras y en especial de las perreras, donde corren gran peligro de ser “dormidos” (dicho finamente). Y lo segundo, es que no debe ser un capricho, sino el resultado de un tendido razonamiento de lo que implica el tener una mascota.


Me gustaría que la gente razonase. Si ya no son considerados cosas, no los maltratemos ni los abandonemos. Y antes de regalar un animal a los niños o simplemente para una casa, tengamos en cuenta lo que supone el mantenimiento y cuidado de ese animal. Y sobre todo, no abandones, pero tampoco compres; adopta. 

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